Cuántos dólares hay en granos sin vender y cuánto pueden aportar al mercado cambiario
El análisis de GEIT Agropecuario muestra cómo la estrategia de los productores de granos altera las expectativas financieras y la agenda del Gobierno
¿Cuántos dólares quedan en los campos y que podrían ingresar a la ventanilla del Banco Central? Las últimas estimaciones dan cuenta de una verdadera "montaña" de divisas que, si los productores lo deciden, podrían formar parte de la bazuca que prepara el Gobierno, de cara a la campaña electoral de 2027.
En total son unos u$s15.140 millones en granos que ya fueron cosechados pero que todavía no tienen precio, según una estimación de la consultora especializada GEIT Agropecuario.
La cifra adquiere especial relevancia en un mercado cambiario que mira cada vez con más atención la oferta de divisas que tendrá la Argentina hacia adelante, en particular cuando se aproxima un año electoral y el escenario financiero internacional se presenta más exigente.
La oferta potencial del campo que todavía no se liquidó
El cálculo de GEIT no supone que esos dólares vayan a ingresar automáticamente ni que todo ese volumen vaya a liquidarse de inmediato.
Lo que hace es algo más concreto: toma los granos ya cosechados de soja, maíz y girasol de la campaña 2025/26 que todavía no fueron comercializados o que fueron vendidos pero quedaron "a fijar", y los valúa a los precios actuales de la pizarra de Rosario.
De allí surge la cifra de u$s15.140 millones que todavía están por ponerle precio y vender. Es decir, se trata del valor económico de la mercadería que ya está cosechada pero que permanece sin definición comercial.
Soja, girasol y maíz: cuánto hay de cada uno sin comercializar
La soja concentra la mayor parte de esa reserva potencial. GEIT estima que de los 50,1 millones de toneladas producidas en la campaña 2025/26, el 60% ya fue comercializado, equivalente a 30,3 millones de toneladas.
Queda entonces un volumen de 26 millones de toneladas sin precio, que incluye 19,8 millones que permanecen directamente sin vender y otros 6,2 millones que fueron comercializados pero todavía están a fijar. Valuado a la pizarra de Rosario del 15 de octubre, ese volumen representa u$s9.490 millones.
El segundo gran componente es el maíz. Sobre una producción de 64 millones de toneladas, ya se comercializó el 71%, unas 45,6 millones de toneladas.
Pero todavía quedan 24,6 millones de toneladas sin precio, de las cuales 18,4 millones no fueron vendidas y 6,3 millones corresponden a operaciones a fijar. El valor estimado de ese volumen asciende a u$s4.600 millones.
En el caso del girasol, el porcentaje comercializado llega al 75%, con 5,2 millones de toneladas sobre una producción estimada de 7 millones. Quedan 2,1 millones de toneladas sin precio, equivalentes a unos u$s1.050 millones a los valores estimados en el informe.
La foto permite dimensionar dónde está hoy la oferta potencial de dólares del agro. No se trata, por supuesto, de una proyección de liquidaciones ni de una estimación de cuánto venderán los productores en las próximas semanas. Es el valor, a precios actuales, de mercadería que ya existe y que todavía no fue completamente comercializada.
Por qué los productores deciden esperar para vender
Y allí aparece una cuestión particularmente sensible para el mercado cambiario. Con el dólar oficial relativamente estable y los precios internacionales de los granos atravesando un momento menos favorable, la decisión del productor sobre cuándo vender adquiere un peso creciente.
El reporte señala precisamente que el productor argentino viene siguiendo estrategias diferentes según el cultivo: retiene soja, mientras adelantó la comercialización del maíz.
La explicación está también en el comportamiento de los mercados internacionales. Chicago acumuló dos semanas consecutivas de bajas después del informe del USDA del 9 de octubre, que mostró una oferta estadounidense mayor a la esperada y una cosecha que avanza rápidamente. El maíz y el trigo terminaron en mínimos de dos meses.
La soja, en cambio, encontró algo más de respaldo porque China volvió a comprar poroto estadounidense: en apenas tres días acumuló compras por 1,36 millones de toneladas. Aun así, la soja también terminó la semana en baja.
La foto, entonces, tiene dos caras. Por un lado, hay una cantidad muy significativa de producción ya cosechada cuyo valor todavía no fue fijado comercialmente. Por otro lado, los productores tienen incentivos para administrar el momento de venta en función de los precios internacionales y de la evolución del dólar.