El riesgo país se recalienta y estos son los 5 efectos que pueden complicar el plan Caputo
Las luces amarillas aumentan para inversores que siguen atentos la evolución de los mercados. Los factores globales y las tensiones locales
La suba del riesgo país argentino, que se recalentó este lunes, combina tasas internacionales elevadas, incertidumbre política y una pérdida de compradores locales de bonos, según los especialistas consultados por iProfesional. Si el deterioro se profundiza, advierten consecuencias sobre cinco frentes: el refinanciamiento de la deuda, los dólares financieros, los precios de los activos, el crédito de empresas y provincias y la inversión extranjera directa (IED).
El informe de Grit Capital del 19 de octubre, firmado por Walter Stoeppelwerth, director de inversiones de la firma, registra un riesgo país de 675 puntos básicos, con un aumento diario de 27 puntos y de 151 puntos en un mes. Durante la rueda, los Globales GD35, GD38 y GD41 retrocedieron entre 1,3% y 1,5%.
Las advertencias sobre un salto hacia los 1.000 puntos fueron descartadas, al menos por ahora, por Santiago Segovia, asesor financiero y agente productor. "No veo un riesgo país cercano a los 1.000 puntos. El mercado no cree eso todavía", aclara en diálogo con iProfesional.
Las causas combinan un shock externo con factores locales. Mauro Carrizo, head of wealth management de Cocos Capital, identifica a la tasa larga estadounidense como el principal factor de presión con el bono del Tesoro a diez años en la zona de 5,15%. Explica que los activos argentinos amplifican los movimientos globales por "su mayor sensibilidad al riesgo".
Y es que el riesgo país refleja el rendimiento adicional exigido frente a los títulos estadounidenses. La transmisión del shock externo pasa, entonces, por una mayor exigencia de los inversores sobre los activos argentinos. "La tasa larga americana sigue siendo el factor que marca la dirección", sostiene Carrizo.
Segovia coincide en la sensibilidad al contexto internacional, pero incorpora un componente doméstico: "Podemos decir que es un shock global amplificado por un riesgo político local que el mercado comenzó a cobrar por adelantado". Según su reconstrucción, el indicador pasó de unos 405 puntos en julio a superar los 670.
El camino del riesgo país hacia los 700 puntos
El estratega distingue tres etapas: preocupaciones por las compras de reservas y las elecciones durante agosto; predominio de las tasas estadounidenses en septiembre; y una renovada atención sobre la debilidad industrial y del consumo en octubre. "Argentina tiene una beta muy alta, donde cualquier dato económico malo afuera, acá se transforma en supermalo", explica.
Carrizo aporta un matiz sobre las reservas: considera que las compras del BCRA deberían tener mayor reconocimiento en los precios, pero quedan opacadas por el contexto global.
Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía., también combina ambos planos: un entorno financiero internacional desafiante para la deuda emergente y un posicionamiento extremadamente cauteloso frente a las elecciones de 2027.
Grit añade una explicación vinculada con los flujos. Según la firma, la participación de residentes en los Globales cayó desde un máximo de 33% hasta 20,4%. Parte de la demanda habría migrado hacia estrategias de carry trade y hacia los u$s5.300 millones que se estacionaron en los Bonares 2027, 2028 y 2029 colocados durante el año.
También relaciona ventas con el financiamiento de dividendos girados al exterior, que ubica en unos u$s4.000 millones entre enero y septiembre, a precios constantes del noveno mes de 2026. A ello suma posibles ajustes de cartera de fondos estadounidenses antes del cierre de ejercicio del 31 de octubre y la atención que concentran las elecciones brasileñas.
Las consecuencias de la suba del riesgo país en este contexto
1. Refinanciar la deuda de 2027 sería más difícil. En el escenario adverso de Segovia, el primer impacto recaería sobre la estrategia financiera del Tesoro. "Una de las consecuencias inmediatas sería que se complique el refinanciamiento de la deuda de 2027. Sabemos que hay más de u$s21.000 millones en vencimientos y que Luis Caputo todavía no está dispuesto a tomar deuda a estas tasas", explica.
En esas condiciones, sostiene que "el Estado tendría que pagar con reservas propias o reconocer tasas muy altas, lo que el mercado va a ver con temor". El problema sería conseguir los recursos para afrontar los compromisos sin profundizar la presión sobre las reservas o aceptar un costo elevado.
El especialista también vinculó la acumulación de divisas y el cumplimiento de las metas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con la confianza de los inversores. "Si el Banco Central no termina de acumular reservas y cumplir los objetivos, empezaría otra vez el fantasma del posible default", advierte dentro de ese escenario hipotético.
2. Más presión sobre los dólares financieros y las tasas en pesos. Segovia advierte que "el Contado con Liqui y el dólar MEP se pueden recalentar" si aumenta la búsqueda de cobertura. En su análisis, las tasas en pesos deberían subir para contener la dolarización de las carteras.
"Eso va a contraer aún más la economía, va a contraer el crédito y va a hacer que la actividad económica no arranque", señaló. La transmisión hacia la economía real aparecería mediante un financiamiento más caro y una menor disponibilidad de crédito.
El asesor también considera que una mejora de las posibilidades electorales de la oposición podría acelerar la búsqueda de dólares. Se trata de un riesgo político que, para Carrizo, seguiría presente incluso si las condiciones externas se volvieran más favorables.
3. Nuevas pérdidas en bonos y acciones, con coberturas más caras. "La renta variable y la renta fija argentina empezarían a caer brutalmente", advirtió Segovia al describir las consecuencias de una escalada hacia los 1.000 puntos. Aclaró, además, que parte del deterioro de la actividad "ya está reflejado en los precios".
El diagnóstico de Grit ayuda a explicar cómo podría amplificarse la presión sobre los bonos. Con menos demanda doméstica, las ventas de los fondos internacionales encuentran un mercado con menor capacidad para absorberlas, especialmente en ruedas de poco volumen.
La firma registra también el CDS (seguro contra default) argentino a dos años en 753 puntos básicos, con una suba diaria de 28,4 puntos. Estos contratos permiten cubrir el riesgo de incumplimiento: una mayor cotización encarece la protección.
Grit plantea que los intermediarios que venden esa cobertura pueden compensar su exposición mediante ventas en corto de bonos, lo que podría generar presión adicional. El informe presenta ese mecanismo como una hipótesis para explicar parte de las bajas, sin cuantificar su incidencia.
4. Empresas y provincias enfrentarían un crédito más costoso. La dificultad de financiamiento podría extenderse a los emisores privados y subsoberanos. Segovia explicó que, en un horizonte de hasta seis meses, "las empresas pierden financiamiento" y encuentran mayores obstáculos para refinanciar sus obligaciones.
Según su análisis, el problema alcanzaría también a provincias que recurrieron al endeudamiento externo. El deterioro de las condiciones soberanas terminaría condicionando la capacidad del resto de los emisores argentinos para obtener recursos.
Elisabet Piacentini, contadora, tributarista y coordinadora de CPCECABA, coincide en el impacto sobre las pymes y las medianas empresas. Explica que la baja previa del riesgo país se había percibido como un alivio, asociado al ingreso de divisas, mejores condiciones de financiamiento externo y la posibilidad de que también bajaran las tasas en pesos. Una suba sostenida invierte esa expectativa: para una empresa argentina que busca recursos afuera, "siempre el crédito va a ser más alto si el índice de riesgo país es más alto", sostiene.
Su advertencia agrega otro canal de presión sobre las tasas locales al que plantea Segovia. Según Piacentini, si el Estado no consigue condiciones convenientes en el exterior y busca más financiamiento en el mercado doméstico, también pueden subir las tasas de los créditos en pesos. El costo se trasladaría así a empresas que se financian dentro del país.
5. La inversión y la actividad podrían perder todavía más impulso. "La inversión se va a frenar aún más si el riesgo país llega a escalar a los 1.000 puntos", advierte Segovia. A su entender, la incertidumbre electoral ya condiciona las decisiones y un mayor deterioro financiero agregaría un obstáculo.
El freno que anticipa Segovia también aparece en el diagnóstico de Piacentini. La especialista advierte que la incertidumbre previa a las elecciones y el temor a nuevas subas de tasas "pueden paralizar tanto proyectos de llegada de capitales del exterior como planes de expansión de empresas argentinas".
Piacentini precisa que las empresas observan la persistencia del deterioro durante varias semanas. Cuando detectan una tendencia sostenida de suba del riesgo país, "ponen realmente el pie en el freno y suspenden algunos proyectos".
El antídoto ante la desconfianza creciente
Las condiciones para frenar la escalada pasan por el financiamiento, las reservas y el contexto global. Segovia identifica tres señales centrales: esclarecer cómo se afrontarán los vencimientos de 2027, acelerar la acumulación de divisas y contar con tasas internacionales más bajas. "La caída de tasas de Estados Unidos va a favorecer directamente a la Argentina", señala.
Carrizo coincide en que una baja de la tasa larga estadounidense permitiría comprimir el riesgo país, pero considera difícil regresar a la zona de 400 puntos. Su explicación es que la incertidumbre política establece un piso más alto que el observado a mediados de año.
Ortiz Villafañe comparte la cautela: "Si bien somos bastante optimistas con la mejora de los fundamentos domésticos, esperamos meses de elevada volatilidad asociada a las expectativas electorales y no vemos en el corto plazo catalizadores claros que pudieran impulsar una compresión significativa del riesgo país".
Grit tampoco identifica un disparador inmediato para el regreso de los compradores. Contempla que los inversores locales podrían volver si las tendencias políticas favorecen una reelección de Javier Milei, pero ubica esa posibilidad condicional en el segundo semestre de 2027.
Para Segovia, la recuperación también necesita resultados económicos concretos: "Lo que necesita hoy el mercado es alimentarse de noticias, de drivers, que estén prácticamente solucionados los vencimientos del año que viene y que existan datos de recuperación económica lo más rápido posible".