Alquileres: qué gastos dejan de pagar los inquilinos cuando no llegan a fin de mes

El retraso en el pago de los compromisos derivados de un alquiler muestra niveles muy superiores a los registrados en años anteriores
MANOS DE DOS PERSONAS SOSTENIENDO LAPICERAS Y UN CONTRATO SOBRE UNA MESA

Puntos importantes

Checkbox Checked La morosidad en pagos de vivienda, que incluye alquiler y expensas, es muy elevada.
Checkbox Checked El costo total de la vivienda presiona severamente a los hogares, impulsando el endeudamiento.
Checkbox Checked Las garantías de alquiler son esenciales para propietarios ante estos incumplimientos crecientes.

La dificultad para llegar a fin de mes comienza a reflejarse en el pago de la vivienda. Según datos de las compañías que se dedican a garantizar los contratos de alquiler, el incumplimiento de las obligaciones vinculadas con los mismos alcanza niveles elevados, prácticamente a un nivel similar al de la morosidad de las financiaciones a las familias dentro del sistema financiero argentino.

Así por ejemplo, la morosidad en la el informe de morosidad de Finaer indica que ésta ronda el 13%. El alquiler concentra el 68% de los incumplimientos, seguido por las expensas y los servicios. Otros relevamientos muestran la presión que soportan los hogares para sostener el costo de la vivienda.

"Actualmente estamos registrando un nivel de incumplimientos cercano al 13% de la cartera, un valor alineado con la morosidad que hoy muestran las financiaciones a familias dentro del sistema financiero argentino", señaló Diego Giani, director comercial de la compañía.

Como referencia, el ejecutivo mencionó el 12,81% informado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para agosto de 2026. Aunque se trata de indicadores diferentes y no directamente comparables, ambos reflejan una mayor tensión sobre la capacidad de pago de los hogares.

El problema no se limita al alquiler. Cuando se analizan los incumplimientos detectados durante los últimos tres meses, el alquiler propiamente dicho representa el 68% del total. Le siguen las expensas ordinarias, con el 20%; la electricidad, con el 5%; el ABL y las tasas municipales, con el 4%; el gas, con el 2%; y AySA, con el 1%.

La distribución de los atrasos permite observar que las dificultades económicas afectan al conjunto de los gastos asociados a la vivienda, ya que cuando los ingresos dejan de alcanzar, la dificultad no consiste únicamente en pagar el alquiler, sino también en sostener las expensas, los servicios públicos y los tributos municipales.

Morosidad en expensas y endeudamiento de los inquilinos

La presión sobre el presupuesto de vivienda aparece, además, en los gastos comunes de los edificios y barrios cerrados. Según datos de la plataforma Octavo Piso, la morosidad en expensas llegó al 16,56% en mayo de 2026. El registro alcanzó el 17,28% en barrios cerrados y el 16,32% en edificios.  Ampliando el horizonte, el promedio de enero a mayo se ubicó en torno al 17%, con un máximo mensual del 17,70% en febrero. El dato corresponde a obligaciones de consorcio, no a alquileres impagos, pero ayuda a entender por qué los gastos asociados a una propiedad también representan un foco de tensión para los hogares.

En un contrato de alquiler, el atraso en las expensas puede generar un problema adicional para el propietario si la obligación está a cargo del inquilino y forma parte de la garantía contratada. Para el hogar, en tanto, significa que el costo mensual de la vivienda puede ser bastante mayor que el canon pactado.

La combinación de alquiler, expensas, servicios y tasas obliga a considerar el costo integral de habitar una propiedad. Cuando una familia destina una proporción elevada de sus ingresos al alquiler, cualquier gasto extraordinario o caída de ingresos puede provocar atrasos en cadena.

En paralelo, la Encuesta Nacional Inquilina difundida en julio de 2026 señaló que el 37% de los encuestados había recurrido al endeudamiento para pagar el alquiler. El dato apunta a una dinámica relevante: algunos hogares logran mantenerse al día con la vivienda, pero lo hacen a costa de asumir deudas o postergar otros consumos.

Para tomar dimensión del problema, cabe recordar que otro relevamiento, realizado en 2025 por organizaciones vinculadas con la problemática habitacional, había mostrado que la mayoría de los hogares consultados estaba al día con el alquiler, aunque una proporción tenía atrasos y pocos podían ahorrar. Los resultados corresponden a universos y períodos distintos, por lo que deben interpretarse como señales complementarias de vulnerabilidad económica y no como una única tasa de morosidad.

En conjunto, los datos permiten plantear una pregunta central para el mercado inmobiliario: cuánto margen tienen los hogares para absorber aumentos o imprevistos cuando una parte significativa de sus ingresos ya está comprometida con el costo de la vivienda.

Qué ocurre cuando el inquilino deja de pagar

En este escenario, las garantías de alquiler funcionan como un mecanismo de respaldo para los propietarios. Finaer se constituye contractualmente como fiador del inquilino frente al dueño del inmueble, dentro de los alcances y las condiciones establecidos en el contrato de fianza.

Ante un incumplimiento, el propietario o la inmobiliaria debe informar la situación mediante el formulario online de la compañía y presentar el reclamo junto con la documentación correspondiente, que es analizada y si corresponde, se verifica que la obligación reclamada esté comprendida en la garantía y se comprueba que se hayan cumplido los requisitos contractuales. Una vez validado el reclamo y presentada correctamente la documentación, la empresa informa que pone a disposición del propietario el importe correspondiente dentro de los cinco días hábiles.

La compañía también cuenta con una estructura jurídica propia para gestionar situaciones en las que el incumplimiento deriva en la necesidad de recuperar el inmueble. En esos casos puede avanzar con las acciones legales correspondientes, mientras que el contrato prevé las costas de la representación profesional dentro de las condiciones pactadas.

La garantía como respaldo económico y jurídico

En un mercado en el que los gastos de vivienda incluyen cada vez más conceptos, las garantías buscan cubrir una necesidad que va más allá de facilitar el acceso inicial al alquiler. Su función es ofrecer respaldo económico y operativo cuando el contrato deja de cumplirse y, cuando corresponde, acompañar el proceso jurídico para recuperar el inmueble.

Los datos aportados por las diferentes compañías muestran que el incumplimiento no se concentra exclusivamente en el alquiler: también alcanza las expensas, los servicios y los tributos asociados a la propiedad. Para los propietarios e inmobiliarias, conocer el alcance de la garantía, los plazos de respuesta y los pasos para activar la cobertura puede resultar determinante al momento de evaluar el riesgo de una operación.

Para los inquilinos, en tanto, el desafío consiste en sostener el costo integral de la vivienda sin recurrir de manera creciente al endeudamiento. La evolución de la morosidad en alquileres, expensas y otras obligaciones será una variable clave para medir la capacidad de los hogares de afrontar sus compromisos mensuales.

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