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iProfesional | Finanzas

El riesgo país se dispara y crece el temor a un contagio sobre el dólar

El riesgo país vuelve a superar los 700 puntos. La incógnita es si el mercado cambiario podrá seguir ajeno a esa inquietud en el corto y mediano plazo

22/10/2026
Actualizado 12:23hs

Algo no cierra en la City. El dólar se mantiene alrededor de los $1.500, pero el riesgo país saltó a 700 puntos. Una contradicción que empieza a inquietar a los analistas y que plantea un interrogante incómodo para Luis Caputo: ¿cuál de los dos mercados está leyendo correctamente el futuro de la economía argentina?

Hay algo que no termina de cerrar en el mercado. Y que empieza a generar interrogantes sobre el futuro del programa económico de Luis Caputo.

Mientras el dólar se mantiene relativamente estable, alrededor de los $1.500, el riesgo país escaló desde los 400 puntos básicos de principios de julio hasta la zona de los 700 puntos actuales.

Dos señales aparentemente contradictorias. Por un lado, un mercado cambiario que transmite tranquilidad. Por el otro, inversores que se desprenden de los bonos argentinos y exigen rendimientos cada vez más elevados para financiar al país.

¿Cuál de los dos mercados está leyendo correctamente el futuro?

La consultora 1816 puso el dedo en la llaga en su último informe a clientes, al advertir que, con una perspectiva de mediano plazo, alguno de los dos mercados necesariamente está equivocado.

Y el interrogante no es menor: detrás de esta contradicción aparece la capacidad del Gobierno para afrontar los vencimientos de deuda de los próximos años y sostener la estabilidad cambiaria.

La señal de alarma que envían los bonos

Los números lucen contundentes.

Desde mediados de julio, el rendimiento del bono soberano GD35 saltó del 8,6% anual a casi el 12%. Al mismo tiempo, las tasas implícitas en dólares para el período 2027-2028 treparon del 11% al 20% anual.

Una parte del deterioro responde al contexto internacional, que también castigó a otros países de baja calificación crediticia.

Pero hay un componente específicamente argentino: la incertidumbre sobre las elecciones presidenciales de 2027 y la capacidad de refinanciar la deuda después de esos comicios.

El contraste con el dólar resulta llamativo.

Según destaca 1816, el tipo de cambio real multilateral se encuentra prácticamente en el mismo nivel que a principios de julio, cuando el riesgo país rondaba los 400 puntos.

Es decir, el peso prácticamente no perdió valor real mientras los bonos argentinos sufrían un fuerte castigo.

Qué mercado tiene razón según los expertos

La consultora plantea dos escenarios posibles:

  • El primero supone que Argentina finalmente recuperará el acceso al financiamiento internacional. En ese caso, la estabilidad del peso tendría fundamentos y los bonos estarían exagerando los riesgos
  • Si el país no consigue regresar al mercado voluntario de deuda, deberá afrontar los vencimientos utilizando sus propios dólares o, eventualmente, reestructurando sus compromisos

En cualquiera de esas alternativas, advierte 1816, el resultado sería una moneda más débil.

La diferencia es sustancial: si los bonos tienen razón, la actual tranquilidad cambiaria podría no ser sostenible en el mediano plazo.

La apuesta de Caputo para llegar a las elecciones

¿Por qué, entonces, el dólar permanece estable?

La explicación de 1816 apunta a una diferencia fundamental entre los riesgos de corto y largo plazo.

Los inversores consideran que el Gobierno dispone de recursos suficientes para cumplir sus compromisos durante 2027. La recomposición de reservas y la posibilidad de utilizar financiamiento extraordinario —la denominada "bazuca" de dólares— permitirían contener eventuales episodios de volatilidad cambiaria, siempre que no se produzca un escenario extremo.

El problema aparece después.

Según los cálculos de la consultora, los vencimientos en moneda extranjera del Tesoro y del Banco Central con privados y el FMI presentan el siguiente panorama:

  • 2027: u$s21.300 millones
  • 2028: u$s27.700 millones

La preocupación, entonces, no está concentrada en el año electoral, sino en lo que podría ocurrir a partir de 2028. Esa diferencia ya se refleja en los precios: mientras el riesgo implícito del Bonar 2027 ronda los 400 puntos básicos, el correspondiente al Bonar 2028 se aproxima a los 900 puntos, el doble que hace tres meses.

El deterioro de la actividad económica tampoco ayuda a despejar las dudas.

El último EMAE del INDEC mostró un crecimiento de apenas 0,1% en agosto, después del desplome de 2,8% registrado en julio.

Para los analistas de la City, salvo una revisión estadística significativa o un rebote extraordinario, la economía terminará confirmando una recesión técnica.

Un dato especialmente incómodo para un Gobierno que necesita llegar a las elecciones con una recuperación visible del consumo, la producción y el empleo.

La gran incógnita es cuánto tiempo más podrán convivir esas dos realidades. Y, sobre todo, cuál de los dos mercados terminará dándole la razón al otro.