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iProfesional | Finanzas

Broda cuestionó el dólar barato y dijo a qué precio debería estar en Argentina

El reconocido asesor en política económica sugirió que ajustar el valor cambiario podría ser clave para sostener la competitividad industrial

22/10/2026
Actualizado 20:52hs

Miguel Ángel Broda, uno de los economistas más escuchados del mercado financiero argentino, cuestionó de lleno la política cambiaria del Gobierno. Su crítica apunta a un punto sensible: el nivel del tipo de cambio actual.

Según Broda, la Argentina no puede avanzar hacia una economía más abierta si mantiene un dólar bajo. La razón es concreta: ese esquema aumenta el costo que deben pagar las empresas locales al competir con productos importados, justo cuando necesitan tiempo y aire para reconvertirse.

El economista no se opone a la apertura. De hecho, la considera necesaria para salir del estancamiento. Pero advierte que el proceso debe estar acompañado por condiciones que permitan que las empresas se adapten sin morir en el intento.

"Uno no puede abrir la economía con un dólar barato", sostuvo Broda en una entrevista con Ahora Play. Su planteo es directo: utilizar el tipo de cambio como ancla en estas condiciones genera una "inconsistencia básica".

La premisa detrás de su crítica es simple. La transición desde una economía protegida hacia una economía abierta puede demandar varios años. Y tiene costos que deben ser administrados.

Para Broda, el objetivo no debería ser frenar la apertura. Sino reducir el impacto que el cambio de régimen tiene sobre las empresas argentinas. En particular, sobre aquellas que necesitan reconvertirse para sobrevivir.

Por qué Broda dice que el dólar barato complica la adaptación empresarial

El economista planteó que la Argentina tiene una capacidad de adaptación empresarial importante. Pero que muchas compañías no cuentan con las herramientas financieras necesarias para atravesar el proceso.

"De cada 10 empresas que cierran, cinco son al cuete", afirmó Broda. Se refiere a compañías que, según su análisis, podrían sobrevivir si tuvieran los recursos para reconvertirse.

Mencionó como ejemplo el caso de empresas que deben modificar completamente su producción para insertarse en nuevas cadenas de valor. "No tienen con qué adaptarse; en un contexto donde tienen a China, no tienen antidumping", sostuvo.

El problema, según Broda, no es solo la apertura en sí misma. Es la velocidad y las condiciones en que se aplica. "Hay que darles tiempo a las empresas a adaptarse; claramente no se pueden usar programas de estabilización que anclen el tipo de cambio porque en todos lados aprecian el tipo de cambio y hace más difícil la readaptación al nuevo régimen", analizó.

En esa línea, Broda se diferenció de quienes interpretan su planteo como una defensa del proteccionismo. "La apertura es absolutamente necesaria para salir de la decadencia", aclaró.

Pero sostuvo que el proceso debe generar condiciones para que "el talento argentino se pueda adaptar".

La propuesta concreta de Broda: un dólar de $1.700-$1.800

El punto más concreto de su planteo apareció cuando fue consultado sobre qué nivel cambiario considera compatible con esa transición.

Broda aclaró que no habla de fijar nominalmente el dólar. Sino de mantener un tipo de cambio real que permita preservar la competitividad.

"Estamos hablando de un tipo de cambio de $1.750, por decir algo", señaló. Luego amplió la referencia y mencionó un nivel de $1.700-$1.800 en términos reales.

Aclaró que no plantea que ese valor quede congelado. Sino que debería acompañar una flotación moderada.

Su propuesta, por lo tanto, no consiste en establecer un nuevo tipo de cambio fijo. "No fijo nominalmente", explicó. Sino que debería existir una dinámica que permita mantener relativamente estable el tipo de cambio real mientras avanza la transición.

Para Broda, ese punto es clave. Una moneda demasiado apreciada puede complicar la adaptación de la industria justamente cuando el Gobierno busca abrir la economía y aumentar la competencia externa.

El economista también cuestionó la prioridad que el Gobierno le asigna a mantener una política monetaria extremadamente restrictiva.

A su entender, existe margen para bajar los encajes, facilitar el crédito y comprar más reservas, aun aceptando un costo inflacionario acotado.

Reactivación primero, cepo después: la prioridad según Broda

De hecho, resumió su posición con una fórmula contundente frente al debate sobre el cepo: "Le doy nueve a la reactivación económica y uno a la eliminación del CEPO para empresas".

Para Broda, la prioridad debería estar puesta en recuperar la actividad y facilitar la adaptación productiva antes que en acelerar la eliminación de las restricciones cambiarias.

En ese marco, su advertencia sobre el dólar forma parte de una crítica más amplia a la implementación del programa económico.

Broda considera que la continuidad del modelo económico dependerá de que el Gobierno logre reducir los costos de la transición y genere una recuperación que mejore el humor social.

"Yo creo que estamos en un punto de inflexión", afirmó. Y, aunque sostuvo que la apertura y el cambio de régimen son necesarios, advirtió que la Argentina no está haciendo todo lo necesario para minimizar los costos de ese proceso.