El mercado descarta una nueva suba de la tasa de interés en EEUU
Inversores observan con cautela la cita clave de la FED, atentos a señales sobre política monetaria y repercusiones en divisas y bonos
Desde hoy hasta mañana se reunirá el Comité de Política Monetaria de la Reserva Federal (FED) de los Estados Unidos.
El organismo anunciará su decisión el martes a las 15 hs. de la Argentina, 14 hs. de EE.UU, sobre si mantendrá o subirá la tasa de interés de corto plazo, que actualmente se ubica en el rango de 3,75% a 4,00%, luego de la suba de 25 puntos básicos del 16 de septiembre pasado.
Antes de esa fecha, la última suba había sido en julio de 2023. La FED estuvo tres años sin subir la tasa (2023-2026), en un período primero de recortes y luego de pausa. La suba de septiembre de 2026 fue la primera en tres años.
Según pudo saber iProfesional, tanto los operadores de Wall Street como los del mercado financiero local descuentan que habrá una pausa, con una probabilidad del 90,6% de que no suba en octubre y solo un 9,4% que cree que puede subir otros 25 puntos básicos.
Pero, consideran clave la reunión del 8 y 9 de diciembre. En ese caso, la mayoría de los 100 economistas consultados por Reuters espera que en diciembre la FED suba la tasa otros 25 puntos básicos, luego de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, cualquiera sea el resultado.
Por otra parte, la tasa del bono del Tesoro americano a 10 años llega al 5,20% anual y, si se le resta el breakeven de inflación a 10 años del 2,3%, la tasa real implícita es del 2,80%, un nivel que es considerado muy restrictivo por la mayoría de los modelos de política monetaria, lo que sugiere que los mercados anticipan que la FED podría mantener estas condiciones ajustadas durante un período prolongado.
¿Qué pasará con el Riesgo País?
En relación al impacto de una suba de tasas de corto plazo americanas, hay que señalar que el riesgo país el 16 de octubre de 2026 cerró en 648 puntos básicos y el viernes pasado superó la barrera de los 700 puntos, lo que por ahora dificultará el financiamiento para las empresas argentinas que quieran fondearse en el mercado internacional de capitales.
Por lo general, se analiza cómo impactaría en el Gobierno de Milei la suba de tasa en EE.UU, considerando que endurece las condiciones financieras para la región.
Entre los impactos negativos podemos destacar:
- El fly to quality o vuelo a la calidad. Con un dólar más fuerte, los bonos del Tesoro estadounidense pasan a ofrecer rendimientos más altos y atraen fondos hacia activos considerados seguros. Eso puede reducir la demanda de activos emergentes, presionar al peso y elevar la demanda de dólares. El bono a 10 años hoy supera el 5% anual
- Un menor margen para bajar las tasas de interés locales. Si una futura suba de tasas deriva en presión sobre el dólar y los precios internos, el BCRA podría enfrentar la disyuntiva de sostener tasas locales relativamente altas para cuidar la demanda de pesos o aceptar una mayor depreciación del peso frente al dólar, aunque los fundamentals de la Argentina son muy sólidos
- Una reducción del financiamiento para el Gobierno, las empresas y los bancos, ya que las compañías con deuda en dólares afrontarían un costo financiero mayor si deben renovar préstamos. A la vez, una suba de tasas globales puede restringir el crédito y elevar la percepción de riesgo sobre la deuda argentina, que en los últimos meses mejoró su calificación, lo que podría moderar ese impacto
Pero el efecto de una suba de tasas que genera un dólar más fuerte puede aumentar la demanda externa y, en ese caso, puede haber un aumento en el precio de las materias primas que podría favorecer a la Argentina.
Cómo impacta la inflación de EE.UU. en las tasas de la FED
La incertidumbre que genera el conflicto bélico en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán, junto a la suba de precios internos, provocó que la FED en septiembre decidiera comenzar una suba de la tasa de interés de corto plazo.
Esa decisión fue motivada por una inflación que se mantiene alta y por un aumento global de los costos de financiamiento, lo que intensifica el escrutinio sobre la postura del presidente de la FED, Kevin Warsh, ante el primer cambio de política monetaria bajo su mandato. Hay que recordar que Warsh reemplazó el 22 de mayo pasado a Jerome Powell, quien se negó a bajar las tasas a pesar de la constante presión del presidente Donald Trump.
La mayoría de los operadores de Wall Street considera que el hermetismo de Warsh libera volatilidad, ya que los mercados no saben qué esperar en diciembre, y eso mantiene al bono del Tesoro a 10 años en máximos de ciclo.
Warsh se presentó la semana pasada en el Foro del FMI en Bangkok con dos mensajes. El primero, referido a la economía estadounidense al afirmar que: "La economía está marchando en términos generales en línea con las previsiones de la FED desde que subió tasas en septiembre". El segundo, que no va a anticipar qué hará el FOMC a fin de mes: "No prejuzgo las reuniones", dijo.
El contexto que Warsh tampoco quiso cuestionar es que el IPC de septiembre se aceleró, lo que sigue siendo el argumento de los halcones dentro de la FED para continuar subiendo, aunque según su postura todo va según lo previsto y el alza de septiembre fue un movimiento calibrado para un ciclo de ajuste moderado, no el arranque de una secuencia agresiva.
El dato que preocupa es que el IPC general subió 0,6% mensual y 3,7% interanual en septiembre, frente al 3,6% esperado y al 3,4% de agosto. La inflación subyacente subió 0,3% mensual y 2,6% anual, también una décima por encima del consenso, y la gasolina aumentó 9,1% en el mes y explicó más de la mitad del avance del índice, pero la sorpresa subyacente confirma que el problema no se limita solo a la energía.
El escenario que los mercados están procesando es el de una FED que ratificó su política moneteria, que empezó a subir la tasa en septiembre, que hará una pausa en octubre para evaluar los datos, y que tiene abierta la opción de subir de nuevo la tasa en diciembre si la inflación no cede.
Hay también un elemento político que por ahora no desaparece y es que la administración Trump ha buscado influir en la composición del comité (FOMC), incluida la posible destitución de la gobernadora Lisa Cook, con un Warsh que camina sobre una línea donde tiene que parecer independiente mientras navega un contexto político sin precedentes y su negativa a dar señales puede leerse también como un blindaje institucional.