La City pone la lupa en las acciones brasileñas que mejor resistieron el triunfo de Lula
Puntos importantes
Ya no es noticia que las elecciones en Brasil dejaron un escenario bastante particular para los inversores. Mientras los bancos se hundieron tras la reelección de Lula da Silva y arrastraron a buena parte de la Bolsa, Vale y Embraer consiguieron terminar la jornada del sopresivo lunes con ganancias en San Pablo, demostrando que no todas las empresas brasileñas reaccionan de la misma manera frente a un mismo problema económico.
Y es que, en la primera rueda posterior al balotaje, las acciones de Vale subieron 4,01% y las de Embraer avanzaron 8,89% en la Bolsa brasileña, mientras que Banco do Brasil perdió alrededor de 29%, Bradesco cayó más de 20% e Itaú registró un retroceso cercano al 14%.
Los números dejaron una pregunta sobre la mesa para los argentinos que invierten en acciones y CEDEARs. ¿Por qué algunas empresas pueden beneficiarse de un dólar más caro en Brasil, mientras otras quedan expuestas a nuevas pérdidas?
El derrumbe brasileño dejó ganadores y perdedores
La victoria de Lula, con el 51,8% de los votos frente al 48,2% de Flávio Bolsonaro, sorprendió a un mercado que venía apostando por un cambio de gobierno. Durante las semanas previas, las acciones brasileñas habían subido con fuerza ante las expectativas de una política económica más orientada al control del gasto público.
Según PPI, el ETF EWZ, que reúne a grandes empresas de Brasil y se negocia en Nueva York, acumulaba una ganancia del 14% durante octubre hasta el viernes anterior a las elecciones.
"El resultado tomó por sorpresa a un mercado que apostaba por una victoria de Flávio Bolsonaro", explicaron desde la sociedad de Bolsa.
Conocido el resultado, los inversores comenzaron a vender y el lunes el índice Ibovespa terminó perdiendo 13,88%, mientras que el dólar avanzó 8,21% frente al real, hasta ubicarse alrededor de R$5,40. La magnitud del derrumbe incluso obligó a suspender temporalmente las operaciones bursátiles.
Sin embargo, el dinero no salió de todas las acciones con la misma intensidad, y esa diferencia ayuda a entender por qué algunas empresas quedaron mejor posicionadas frente al nuevo escenario.
Desde PPI plantearon que "el castigo, sin embargo, no fue parejo en términos de lógica", al distinguir entre las empresas que dependen principalmente del consumo brasileño y aquellas que venden una parte importante de sus productos en el exterior.
Por qué un real más débil puede beneficiar a Vale y Embraer
La dinámica la conocemos, lo mismo pasa acá en Argentina: Cuando el real pierde valor frente al dólar, una empresa brasileña que vende sus productos al exterior puede recibir más reales por los mismos ingresos en dólares.
Por ejemplo, imaginemos una exportadora que vende mercadería por u$s100 millones. Con un dólar a R$5, esa operación representa 500 millones de reales, pero si el tipo de cambio sube a R$5,50, los mismos ingresos pasan a equivaler a 550 millones de reales.
La empresa no necesitó vender más para que sus ingresos expresados en moneda brasileña aumentaran 10%. Naturalmente, el beneficio final depende de sus costos, deudas y contratos, porque parte de esos compromisos también puede estar denominada en dólares.
Este mecanismo ayuda a entender lo sucedido con Vale, una de las mayores productoras de mineral de hierro del mundo, cuyos ingresos están muy relacionados con los precios internacionales de las materias primas y las ventas a mercados como China. Durante el segundo trimestre de 2026, la minera produjo 84,3 millones de toneladas de mineral de hierro y vendió 79,7 millones, con un incremento interanual del 3% en los volúmenes comercializados.
En Embraer ocurre algo parecido, pero con aviones. La empresa brasileña vende aeronaves comerciales, ejecutivas y militares a clientes de diferentes países, por lo que una parte significativa de sus negocios está vinculada a contratos internacionales. La fabricante de aviones registró ingresos por 11.300 millones de reales durante el segundo trimestre de 2026, un crecimiento del 10% frente al mismo período del año anterior.
Por eso, una depreciación del real puede mejorar la conversión de sus ventas internacionales a moneda local y aliviar parte de los costos que mantiene dentro de Brasil.
Qué dice la City sobre las exportadoras brasileñas
Leandro Stimoli, asesor financiero, explicó en su informe sobre las oportunidades posteriores al balotaje que "históricamente, los períodos de curva de tasas más empinada favorecieron a las exportadoras y a las empresas con ingresos en dólares o buenos dividendos".
El especialista incluyó entre las empresas exportadoras a Vale, Suzano, Embraer, WEG y JBS, un grupo que combina minería, producción de celulosa, fabricación de aviones, industria y alimentos.
Todas mantienen negocios importantes fuera de Brasil, por lo que sus resultados tienen una dependencia menor de lo que sucede exclusivamente con el consumo de las familias brasileñas.
Stimoli destacó que varias de estas empresas aparecieron entre las elegidas por los analistas al reorganizar sus carteras después de las elecciones, e incluso mencionó que uno de ellos decidió aumentar su exposición a Vale.
Eso no significa que estén protegidas de cualquier caída dado que la minera depende de la demanda internacional de hierro, especialmente de China, mientras que Embraer necesita sostener las ventas de aviones y cumplir con sus entregas. De hecho, durante el martes 27 de octubre Vale volvió a retroceder 2,14% en San Pablo, mientras que Embraer avanzó 1,23%, una diferencia que demuestra que el buen desempeño inicial tampoco garantiza ganancias constantes.
Por qué los bancos brasileños sufrieron más
El escenario es diferente para los bancos, que dependen principalmente de prestar dinero, cobrar intereses y conseguir que sus clientes puedan devolver los créditos.
Con la tasa Selic en 13,75%, Brasil ya tiene un costo financiero elevado, y el temor de los inversores es que los problemas fiscales obliguen al Banco Central a mantener esos intereses durante más tiempo.
Esto puede complicar el negocio bancario por varios motivos, ya que, las familias tienen menos margen para endeudarse, las empresas postergan inversiones financiadas con préstamos y los clientes que ya tienen deudas pueden encontrar mayores dificultades para pagarlas. Las tasas altas también pueden beneficiar a los bancos porque permiten cobrar mayores intereses, pero ese efecto no siempre alcanza para compensar una menor demanda de créditos o un incremento de la morosidad.
El problema es particularmente sensible para entidades con una fuerte exposición a los consumidores o a sectores económicos que dependen del financiamiento.
Stimoli señaló que Itaú, por ejemplo, contaba con una rentabilidad sobre el patrimonio del 24,3% y un nivel de capital sólido, por lo que sus características financieras lo diferenciaban de otros bancos más expuestos.
Aun así, el mercado castigó a todo el sector y el Banco do Brasil, que también enfrenta riesgos asociados a la participación estatal y al crédito agropecuario, estuvo entre los más perjudicados.
La presión también alcanzó a las empresas financieras que viven del crecimiento del crédito y de la actividad bursátil, como XP, StoneCo y PagSeguro, donde los inversores temen que un período prolongado de tasas elevadas reduzca el volumen de negocios.
¿Conviene invertir en las exportadoras o en los bancos?
La caída de los bancos dejó, sin dudas, precios más bajos que los registrados antes de las elecciones, pero eso tampoco implica que todas las acciones estén automáticamente baratas.
En su análisis, Stimoli advirtió que "todavía faltan las revisiones de ganancias a la baja", por lo que el mercado podría necesitar tiempo para incorporar el efecto de tasas más altas sobre los resultados de 2027.
Las exportadoras, por su lado, presentan una situación distinta ya que sus ventas internacionales pueden funcionar como una protección parcial frente a la debilidad del real, pero sus ganancias seguirán dependiendo de la actividad económica internacional y de los precios de los productos que venden.
Con este panorama, la principal conclusión es que no alcanza con mirar cuánto cayó una acción para determinar si representa una oportunidad. Vale y Embraer demostraron que pueden atravesar una crisis brasileña con mayor resistencia que los bancos, mientras que una recuperación del crédito y de las expectativas económicas podría cambiar nuevamente el atractivo relativo de cada sector.
El mercado todavía tiene que conocer qué decisiones tomará Lula en su próximo mandato y, hasta entonces, la diferencia entre las empresas que venden al exterior y las que dependen del consumo brasileño seguirá siendo una de las variables más importantes para evaluar dónde invertir.