El carry trade no cede: amplía la ganancia frente al dólar y vuelve a tentar a inversores

Pese a la baja de las tasas de interés, la estrategia de invertir en pesos y aprovechar la estabilidad cambiaria sigue acumulando resultados positivos
El carry trade no cede: amplía la ganancia frente al dólar y vuelve a tentar a inversores

El carry trade sigue resistiendo y, lejos de mostrar señales de agotamiento, amplía su ventaja frente al dólar. La estrategia financiera que consiste en vender divisas, invertir los pesos obtenidos a una tasa de interés y volver a comprar dólares más adelante continúa mostrando resultados favorables, en un escenario en el que la cotización de la moneda estadounidense avanza a un ritmo inferior al rendimiento que ofrecen los instrumentos en pesos.

Los números de octubre permiten dimensionar el fenómeno. De acuerdo con la serie que toma en cuenta la tasa de interés promedio que informa el Banco Central y datos del mercado cambiario, el dólar pasó de $1.530 en diciembre de 2025 a $1.565 en octubre de 2026. Esto representa un incremento de apenas 2,3% en diez meses. En cambio, el indicador de carry trade llegó a 119,4 puntos, frente a los 100 puntos que toma como referencia la base de diciembre.

¿Qué significa esto en dólares concretos? Un ahorrista que en diciembre de 2025 tenía u$s100 y decidió venderlos al tipo de cambio de $1.530 obtuvo $153.000. Si invirtió ese capital en instrumentos en pesos y fue renovando las colocaciones, al llegar a octubre tendría un capital equivalente a u$s119,40, de acuerdo con la metodología de la serie.

Es decir, habría ganado u$s19,40 por cada u$s100 iniciales, una rentabilidad acumulada del 19,4% medida en dólares. En cambio, quien decidió conservar los billetes durante el mismo período seguiría teniendo sus u$s100.

La diferencia se vuelve todavía más significativa cuando se proyecta sobre montos mayores. Quien comenzó con u$s1.000 habría terminado con un equivalente de u$s1.194, mientras que un inversor que destinó u$s10.000 a la estrategia habría alcanzado unos u$s11.940. En este último caso, la diferencia frente a permanecer dolarizado sería de u$s1.940.

La particularidad es que esta ventaja se sostuvo incluso después de que las tasas de interés comenzaran a bajar, ya que el carry trade no necesita necesariamente tasas cada vez más elevadas para seguir funcionando. Su rentabilidad también depende de que el dólar permanezca relativamente quieto y que la depreciación del peso no termine absorbiendo los intereses obtenidos.

En enero, la tasa anual considerada en la serie era de 26,7%, llegó a 31,2% en febrero y luego inició una trayectoria descendente, hasta ubicarse en 23,4% en octubre.

Una ventaja que se fue construyendo mes a mes

La evolución mensual muestra que el rendimiento de la estrategia tuvo algunos retrocesos, pero mantuvo una tendencia positiva durante el período. Si a fines de diciembre se contaba con u$s100, la evolución fue la siguiente:

  • En enero se contaba con 105 puntos
  • En febrero avanzó a 110,9
  • En marzo llegó a 115,7
  • Abril marcó otro escalón, con 119,7 puntos, nivel que se mantuvo en mayo
  • La situación cambió parcialmente durante junio y julio, cuando el indicador retrocedió hasta 114,5 y 113,2 puntos, respectivamente
  • Agosto cerró en 117,1
  • Septiembre en 118,6
  • Octubre alcanzó 119,4 puntos

Es decir que a fines de octubre el resultado en dólares es de 119,40.

El dato más interesante es que la recuperación del carry se produjo sin que las tasas volvieran a los niveles de comienzos de año. Esto sugiere que la estabilidad cambiaria continúa siendo uno de los principales factores que explican el atractivo de las colocaciones en moneda local.

Qué dicen los economistas: el modelo sigue dependiendo del dólar

La continuidad de esta dinámica no pasa inadvertida entre los principales analistas económicos. Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, puso el foco precisamente en la relación entre la tasa de interés, el tipo de cambio y la capacidad del Banco Central para acumular reservas.

La economista advirtió que la sostenibilidad del esquema depende de la capacidad del BCRA para comprar divisas. No es lo mismo sostener una política de estabilidad cambiaria cuando el Banco Central está acumulando dólares que cuando esa capacidad comienza a debilitarse. La advertencia es relevante porque el carry trade necesita algo más que una tasa atractiva: requiere confianza en que el tipo de cambio no tendrá un salto capaz de borrar las ganancias acumuladas.

En una mirada más favorable a la estrategia, Salvador Di Stéfano también había descartado un escenario de devaluación brusca, al considerar que no encontraba argumentos técnicos para anticipar un salto cambiario.

Pero no todos comparten el mismo diagnóstico sobre su sustentabilidad. Emmanuel Álvarez Agis, director de PxQ y exviceministro de Economía, planteó una crítica más estructural al señalar que los esquemas de carry trade son, por definición, inestables. Su cuestionamiento apunta a la dificultad de sostener una estrategia basada en rendimientos financieros de corto plazo cuando las expectativas cambiarias pueden modificarse rápidamente.

El riesgo de que el dólar despierte

El principal problema de esta estrategia es que las ganancias acumuladas pueden desaparecer rápidamente ante un movimiento cambiario importante. Por ejemplo, un inversor que obtiene un rendimiento del 20% en pesos, pero enfrenta una suba del dólar del 25%, termina perdiendo cuando mide su resultado en moneda estadounidense.

Por eso, la comparación relevante no es solamente entre la tasa de interés y la inflación, sino entre el rendimiento efectivo de la inversión y la variación del tipo de cambio durante el mismo período.

También hay que considerar que no todos los instrumentos en pesos ofrecen el mismo resultado. Las Lecap, los Boncap, las cuentas remuneradas y los fondos comunes de inversión tienen distintos plazos, riesgos, costos y condiciones de salida.

A esto se suma el contexto internacional. Un dólar global más fuerte, tasas más elevadas en Estados Unidos o un aumento de la aversión al riesgo pueden afectar a las monedas emergentes y reducir el incentivo para permanecer invertido en mercados como el argentino.

¿Hasta cuándo puede durar la bicicleta financiera?

La respuesta depende de tres variables que se retroalimentan: el nivel de las tasas en pesos, la evolución del dólar y la disponibilidad de divisas para sostener la estabilidad cambiaria. Mientras el tipo de cambio avance gradualmente y las colocaciones en moneda local mantengan rendimientos superiores, el carry trade seguirá teniendo argumentos para atraer capitales.

Sin embargo, cuanto más se prolongue el período de estabilidad, mayor será la cantidad de inversores que deberán evaluar si conviene continuar aprovechando la diferencia o comenzar a tomar cobertura cambiaria.

La discusión también tiene una dimensión macroeconómica. Si la estabilidad del dólar se consigue mediante tasas elevadas y una política monetaria contractiva, el costo puede trasladarse a la actividad económica, al crédito y al consumo.

En definitiva, los números de octubre muestran que la estrategia todavía funciona y que la rentabilidad acumulada frente al dólar es considerable. Por cada u$s100 iniciales, el inversor que hizo carry trade terminó con u$s119,40, mientras que quien conservó sus divisas mantuvo los mismos u$s100.

Pero las ganancias del carry trade no equivalen a una inversión libre de riesgo ni garantizan que el resultado pueda repetirse en los próximos meses. La experiencia argentina demuestra que la bicicleta financiera puede ofrecer rendimientos muy atractivos durante períodos prolongados, pero también que un cambio de expectativas cambiarias puede revertir en pocos días buena parte de lo ganado durante meses.

Temas relacionados