Nuevos datos de compra de dólares confirman que la demanda encontró un piso más elevado
Los datos de octubre, relevados por iProfesional, van en línea con los de los últimos meses. Nuevo piso estructural en u$s2.500 millones
La compra de dólares por parte de los argentinos parece haber encontrado un nuevo piso. Una demanda que ya luce estructural.
Durante octubre, el público adquirió dólares billete por alrededor de u$s2.500 millones a través de las entidades financieras, un volumen similar al registrado en agosto y septiembre. Este dato contempla úicamente el concepto "dólar ahorro" y no la compra de pasajes y gastos con tarjeta. Así, la dolarización de los ahorros no afloja, incluso en un escenario de relativa tranquilidad cambiaria y con un dólar que pierde claramente frente a la inflación.
La persistencia de esta demanda abre un interrogante que empieza a ganar espacio en la City: ¿los argentinos están comprando dólares para protegerse de una eventual crisis o, directamente, perciben que se trata de un tipo de cambio barato al que vale la pena apostar?
La respuesta es decisiva para el programa económico de Javier Milei y Luis Caputo, especialmente cuando falta apenas un año para las elecciones presidenciales de 2027.
Este año podría cerrar con una demanda del sector privado cercana a los u$s30.000 millones. Una cifra que ubicaría a 2026 entre los períodos de mayor dolarización de los ahorros.
La carrera por el dólar entre el BCRA y ahorristas
La fuerte demanda de divisas implica una competencia para el Banco Central, en momentos en que la autoridad monetaria busca acumular reservas dada la imposibilidad en el acceso a los mercados voluntarios de crédito en dólares.
Hay algo totalmente verídico: los argentinos compran dólares aunque pierdan contra la inflación.
Durante octubre, el dólar mayorista apenas aumentó 1,1%, hasta cerrar en $1.534. En el mismo período, las estimaciones privadas ubican la inflación entre 1,8% y 2%.
En lo que va del año, el dólar minorista subió 5,4% ($1.560) contra una inflación que habría acumulado un 24% en estos primeros diez meses. Sin embargo, los argentinos siguen comprando.
Una posible explicación es que la decisión de dolarizar los ahorros ya no responde exclusivamente a la rentabilidad de corto plazo. También intervienen la memoria de las crisis cambiarias, la incertidumbre sobre la sostenibilidad del programa económico y la expectativa de que, tarde o temprano, el dólar termine recuperando el terreno perdido.
También hay otra cuestión: miles de argentinos viajan al exterior para aprovechar el "dólar barato".
Para Caputo, esa conducta representa un desafío: la estabilidad del dólar no está alcanzando para desactivar la demanda privada de divisas.
El efecto Brasil y una nueva pérdida de competitividad
La tranquilidad del dólar argentino contrasta con lo sucedido en Brasil, donde el triunfo electoral de Lula provocó fuertes turbulencias financieras.
El dólar pasó de 5,17 reales a comienzos de octubre a 5,45 al cierre del mes, una depreciación de la moneda brasileña del 5,4%, aproximadamente.
En el medio, la cotización llegó a bajar hasta 4,97 reales después de la primera vuelta electoral, antes de experimentar un salto tras la victoria definitiva de Lula.
La comparación con la Argentina resulta inquietante.
Con un dólar que aumentó apenas 1,1% durante octubre, frente al 5,4% de Brasil, la economía argentina volvió a perder competitividad cambiaria frente a su principal socio comercial.
La diferencia se agrava al considerar que Brasil registra una inflación anual cercana al 4%, mientras que la Argentina se encamina hacia un incremento de precios del orden del 30%.
El BCRA necesita comprar dólares, pero los argentinos también
El otro gran interrogante pasa por la capacidad del Banco Central para fortalecer las reservas internacionales.
En medio de las turbulencias externas y con un riesgo país que escaló el último viernes hasta los 790 puntos -máximo del año- el Gobierno decidió enviar una señal al mercado: la acumulación de reservas seguirá siendo una prioridad.
El viernes, el BCRA adquirió u$s96 millones, una de las compras más relevantes de las últimas dos semanas.
Según explicó el presidente del Banco Central, la entidad se retirará del mercado cuando detecte una mayor presión sobre el dólar, para evitar que sus propias compras contribuyan a acelerar la demanda. En cambio, aprovechará los períodos de mayor tranquilidad para recomponer reservas.
El problema es que el Gobierno necesita adquirir divisas en un mercado donde el sector privado mantiene una demanda persistente, incluso sin episodios de tensión financiera.
Y donde la estabilidad cambiaria tampoco parece suficiente para convencer a los ahorristas de permanecer en pesos.
La gran incógnita rumbo a las elecciones de 2027
La preocupación de la City trasciende lo que pueda suceder durante las próximas semanas.
Con un riesgo país cercano a los 800 puntos, la Argentina continúa sin acceso al financiamiento voluntario en dólares, tanto en Wall Street como en el mercado local.
Esto complica la estrategia de Caputo para afrontar los vencimientos de deuda de 2027, cuando el Gobierno necesitará conseguir divisas para cumplir con sus compromisos.
A esa necesidad se agrega una demanda privada que, de mantenerse en los niveles actuales, podría representar unos u$s30.000 millones anuales.
La demanda de dólares y el año electoral
Históricamente, los argentinos tienden a incrementar la dolarización de sus carteras a medida que se acercan las elecciones. Y esta vez, el punto de partida ya es extraordinariamente elevado.
Si hoy, con un dólar relativamente estable y perdiendo contra la inflación, el público compra unos u$s2.500 millones mensuales, ¿qué ocurrirá cuando la campaña electoral entre en su etapa decisiva?
El Gobierno apuesta a que la estabilidad macroeconómica y la acumulación de reservas permitan mejorar las expectativas y recuperar el acceso al crédito.
Pero el mercado observa una contradicción difícil de resolver: Caputo necesita conseguir dólares para fortalecer al Banco Central y afrontar la deuda, mientras los argentinos continúan demandando divisas para proteger sus ahorros.
La incógnita es si habrá suficientes dólares para satisfacer simultáneamente esas necesidades sin generar nuevas presiones cambiarias.
Al menos a este tipo de cambio.