Los gobiernos europeos necesitan 2,2 billones de euros para financiar sus cuentas
El deterioro de las finanzas públicas no está pasando inadvertido para las agencias de medición de riesgos, y los últimos cálculos que ha hecho Fitch a este respecto son muy reveladores, al mostrar que los gobiernos europeos necesitarán 2,2 billones de euros en 2010 para financiar el agujero de sus cuentas y cubrir las necesidades de la deuda ya emitida.
Esta cantidad que obtienen los analistas de Fitch supone un porcentaje del 19% del PIB de los gobiernos europeos considerados –el análisis de la agencia incluye a la Europa de los 15 más Suiza- y supone un incremento marginal respecto a los cálculos del año pasado, cuando Fitch cifró las necesidades en 2.120 millones de euros (17% del PIB), la mayor necesidad de capital "vista en décadas", según apuntan los economistas.
Según Finanzas.com, en términos absolutos, los países que mayores fondos tendrán que pedir al mercado son Francia (454.000 millones), Italia (393.000 millones), Alemania (386.000 millones) y Reino Unido (279.000 millones).
Como porcentaje del PIB, sin embargo, la lista la encabezan Italia, Bélgica, Francia e Irlanda, con ratios que rondan el 25%. Fitch observa que algunos gobiernos aumentaron considerablemente su stock de deuda a corto plazo el año pasado, resultando en un incremento agregado del 20% interanual respecto a 2008.
Países como Francia y Alemania cubrieron cerca de la mitad de los fondos que pidieron prestados recurriendo a este tipo de emisiones, mientras que en España y Portugal la proporción fue aproximadamente de un tercio. De esta forma, el stock de deuda a corto plazo que Fitch calcula en su informe de hoy su acerca a los 766.000 millones de euros.
Según apunta Douglas Renwick, autor del informe, el incremento del stock de deuda pública a corto plazo es una fuente de preocupación para Fitch, ya que aumenta el riesgo de mercado que afrontan los gobiernos, en particular respecto a ‘shocks’ en el nivel de los tipos de interés. El experto sostiene que el año pasado, las condiciones de financiación fueron favorables para los gobiernos, ya que se vieron bajas rentabilidades y fuerte demanda por parte de del sector privado.
Sin embargo, es muy probable que en 2010 la volatilidad sea la tónica imperante en los mercados de bonos europeos, al disminuir la prima de liquidez de la que disfrutaban los emisores europeos. Esto es así porque esa liquidez volverá a otros mercados distintos al de renta fija y por la recuperación de la aversión hacia el riesgo de los inversores.
Además, a este factor hay que sumarle las preocupaciones a medio plazo sobre la situación fiscal de los gobiernos, y las perspectivas de inflación. En consecuencia, Fitch considera que este año es probable que se vean rentabilidades al alza de los bonos, potencialmente bastante fuertes.
Ello no quiere decir que los gobiernos vayan a ver fuertemente restringido el acceso a los mercados de capitales, pero sí tendrán que ofrecer mejores rentabilidades para financiarse.