10 parrillas de barrio para comer un buen asado pero sin dejar el sueldo

En un lugar como Buenos Aires, en donde la carne y, especialmente, el asado son comidas tradicionales, va una lista de las mejores parrillas de barrio
Por Silvina Reusmann
15/07/2022 - 18,34hs
10 parrillas de barrio para comer un buen asado pero sin dejar el sueldo

Porque no todo es premios, ranking internacionales o estrellas Michelin, va una lista de las mejores parrillas de barrio para saborear un poco de ese Buenos Aires que se niega a desaparecer. 

A continuación, te damos los detalles de cada una de estas parrillas en donde podés disfrutar de la mejor carne.

Viejo Patrón

La carne es sabrosa y tienen una tabla de puntos para poder elegir el que más les guste

Ubicado en la frontera entre Liniers y Mataderos, esta moderna y linda parrilla es un lujo de la zona y sus vecinos lo saben porque siempre está llena. Usan animales de exportación, novillos grandes alimentados a pastura y granos, la carne es sabrosa y tienen una tabla de puntos para poder elegir el que más les guste. De yapa, todos los últimos jueves del mes, hay noche lírica.

Lo mejor: el costillar, ancho, sabroso, con la cuota justa de esa grasita que le da el toque perfecto, y las morcillas especiadas. Julio Gagliano, dueño del lugar, es además de experto parrillero, sommelier de carnes (sí, la carrera existe y se dicta en la Facultad de Veterinaria). Av. Larrazábal 502, esq. Patrón, CABA.

Los talas del Entrerriano

El espectáculo del lugar son los lechones a la estaca

Este enclave carnívoro del conurbano es un templo de la carne. Abre todos los días al mediodía y solo los sábados por la noche y, aunque es muy grande, se suele esperar un poco en las horas pico. El espectáculo del lugar son los lechones a la estaca y la enorme parrilla donde se cocinan a leña los cortes.

Lo mejor: el ritual, sentirse lejos por un rato aunque estemos a 20 minutos de la Capital. El lechón en cocción lenta, ahumado es un lujo que, afortunadamente, puede costearse. Garantizamos que después de ir una vez, solo van a pensar en volver. Av. Brig. Gral. Juan Manuel de Rosas 1391, José León Suárez, Bs.As.

Makarios

Lo mejor de Makarios es su picada

Este lugar es una rareza de Floresta: en pleno barrio coreano, esta parrilla porteña está liderada por Simón Kim que vive en Buenos Aires hace más 40 años. Técnicamente, es una parrilla tradicional pero hay algunos toques coreanos que la destacan por su originalidad en un cruce de los mejor de ambos mundos.

Lo mejor: la picada Makarios que viene con pedacitos de chorizo, asado, vacío, cebolla, champiñones y morrones, entre otras cosas, siempre acompañada con un bol de kimchi. También el costillar es espectacular. Si ven un montón de gente haciendo cola para comer al paso, son los que vienen por el vaciopan y el bondiopan, dos clásicos de la casa. Felipe Vallese 3130, CABA.

La Brigada

Hay que probar los chinchulines de chivo de Hugo Echevarrieta que son un absoluto manjar, crocantes y perfectos

Por algún motivo tan inexplicable como injusto, La Brigada suele quedar fuera de las listas de las mejores parrillas del país, cuando merecería estar muy alto en el ranking de los amantes de la carne. Además, la cava de esta parrilla de San Telmo (que tiene cerca de 60.000 etiquetas) es un paraíso vínico donde varios chefs y empresarios tienen su espacio privado.

Lo mejor: partiendo de la base que todo es excelente, hay que probar los chinchulines de chivo de Hugo Echevarrieta que son un absoluto manjar, crocantes y perfectos. Y el asado especial, otro de los recomendados de la casa. Estados Unidos 465, CABA.

Parrilla Nelly

Tanto el bife de lomo como el vacío son los cortes más recomendados

Más conocida como "La" Nelly, este restaurante ubicado en el Puerto de Olivos recibe comensales de todos lados gracias a la mejor de las publicidades: el boca a boca. Cortes tradicionales, salones amplios, buenas guarniciones y precios moderados, todo al lado del río, un combo imbatible.

Lo mejor: tanto el bife de lomo como el vacío son los cortes más recomendados por los habitués. Para acompañar, las infaltables papas fritas y la ensalada de tomate, lechuga y zanahoria, un clásico 100% local. Juan Bautista Alberdi 450, Olivos.

Gran Paraíso

Hay que destacar el lugar, un pedazo del Buenos Aires de los inmigrantes y la mística boquense

Pese a ser súper turístico, a metros de Caminito en el corazón de La Boca, esta parrilla siempre tuvo precios de barrio. La montaron en un viejo conventillo del que mantuvieron la estructura y algunas habitaciones que pueden visitarse. Tiene, además, un gran jardín interior para comer que cuando el solcito pega suave, es muy codiciado.

Lo mejor: hay que destacar el lugar, un pedazo del Buenos Aires de los inmigrantes y la mística boquense. La parrillada completa llega a la mesa en las clásicas parrillitas portátiles, un ícono de la argentinidad al palo. Gral. José Garibaldi 1428, Caba.

Olegario

Lo mejor de Olegario son la entraña y el ojo de bife

Ubicado en una enorme casona de Colegiales, Olegario es el típico restaurante donde los fines de semana van a comer las familias que no quieren cocinar. Casi como una extensión del hogar, no solo por la comida sino por la calidez y el buen servicio. Ideal para ir con pibes porque tiene un espacio enorme con jardín, todo enrejado para evitar que se escapen.

Lo mejor: la entraña y el ojo de bife son las estrellas de la carta aunque las mollejitas salen bien a punto y, si se acercan a chusmear la parrilla, no van a poder resistirse. Freire 1931, CABA.

La Choza

Las porciones son generosas y para compartir y, los precios, accesibles

Este restaurante no le hace justicia al nombre. Es un coqueto espacio, con mozos de camisa blanca y pantalón negro, de los que recuerdan la comanda y traen todo perfecto. Una parrilla prolija y familiar, de manteles blancos y copas, como los bodegones de antes. De la era pre Palermo Hollywood.

Lo mejor: recomendamos mucho el asado ancho y la colita de cuadril que salen por default, bien jugosas y a punto (también escuchan las preferencias del comensal). Las porciones son generosas y para compartir y, los precios, accesibles. Gascón 1701, CABA.

Don Niceto

La quintaesencia de la resistencia barrial ante la modernización palermitana que arrasa sin contemplaciones y punto nostálgico de una Buenos Aires en vías de extinción. Eso es Don Niceto, una parrilla atendida por sus propios dueños, que han recopilado a lo largo de sus vidas algunas maravillosas anécdotas que dan para varios tomos.

Lo mejor: los chinchulines, acompañados con un buen vaso de tinto con soda de sifón. Todo lo que se pida está bien, es bueno, rico y reconforta el alma. Es la prueba de que no hace falta gastar mucho para comer bárbaro. Niceto Vega 5255, CABA.

Don Zoilo

En Don Zoilo hay de todo, pero la protagonista es la carne

Esta tradicional parrilla existe desde hace más de 30 años y tiene el espíritu del restaurante de barrio medio pituco y bien puesto, con mozos de oficio, y con una carta donde hay un poco de todo pero donde, la protagonista, es la carne. Tiene un par de salones privados, ideales para un festejo.

Lo mejor: la tira de asado y las mollejas de corazón son dos de los platos más pedidos y, es fácil entender por qué. Tiernos, sabrosos y en su punto justo, acá la destreza del parrillero queda clara. Av. Honorio Pueyrredón 1406, CABA.

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