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ACV: los síntomas conocidos y desconocidos que puede generar la aparición de esta enfermedad

ACV, ¿qué síntomas pueden desencadenar la enfermedad?
La patología se ubica segunda en el listado de causales de muerte, por lo que es esencial estar informado y contribuir a su prevención
28.10.2018 20.05hs Health & Tech

Junto con el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular (ACV) se encuentra entre las principales causas de muerte a nivel mundial. Es una patología que se produce por la interrupción o reducción del flujo de sangre que va hacia una parte específica del cerebro, lo cual impide que el tejido reciba oxígeno y nutrientes. El problema es que las neuronas cerebrales de la zona afectada empiezan a morir como consecuencia de la falta de oxígeno y nutrientes.

Las causas de este tipo de trastorno vascular son diversas, dado que se trata de una combinación de factores que pueden desencadenar en un ACV. Además, es importante aclarar que hay varios tipos de esta afección y cada uno de ellos presenta causas diferentes.

En primer lugar, cabe mencionar el accidente cerebrovascular isquémico, que representa casi el 80% de los casos. La causa inmediata de este trastorno es el estrechamiento u obstrucción de las arterias que se dirigen al cerebro, lo cual produce una isquemia -reducción grave del flujo sanguíneo-.

Algunos de los subtipos más frecuentes son el ACV trombótico y el embólico. El primero aparece a partir de la formación de un coágulo sanguíneo, conocido como trombo, en una de las arterias que lleva la sangre al cerebro. Es importante tener en cuenta que este tipo de coágulo se puede formar por depósitos grasos que se acumulan en las arterias y causan una reducción del flujo sanguíneo, conocida como aterosclerosis, u otras afecciones de las arterias.

El segundo, por su parte, aparece a partir de que un coágulo sanguíneo u otras partículas que se forman lejos del cerebro viajan por el torrente sanguíneo y se alojan en las arterias cerebrales más estrechas. La denominación responde a que este tipo de coágulo se llama émbolo.

Por otro lado, el accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre a partir de una pérdida de sangre o una ruptura en un vaso sanguíneo en el cerebro. Las hemorragias cerebrales pueden producirse como consecuencia de muchas afecciones que repercuten en los vasos sanguíneos. La presión arterial alta -hipertensión- sin controlar, la toma excesiva de anticoagulantes y las aneurismas -partes débiles en las paredes de los vasos sanguíneos-, son algunas de las causas más frecuentes. Los tipos de accidente cerebrovascular hemorrágico son la hemorragia intracerebral y la hemorragia subaracnoidea -se trata de la ruptura de una arteria ubicada en la superficie del cerebro o cerca, y el derrame de sangre en el espacio entre el cerebro o el cráneo-.

Por último, el accidente isquémico transitorio es otro de los tipos principales de ACV. En muchos casos, se conoce como pequeño accidente cerebrovascular; se trata de un período temporal de síntomas similares a aquellos que están presentes en un accidente cerebrovascular. La causa es una disminución temporal del suministro de sangre a una parte del cerebro, por eso el paciente tiene una sintomatología similar, que puede durar algunos minutos.

Al igual que un accidente cerebrovascular isquémico, el accidente isquémico transitorio ocurre cuando un coágulo o partículas bloquean el flujo sanguíneo hacia una parte del sistema nervioso, pero no se produce daño permanente en los tejidos ni se manifiestan síntomas duraderos.

Uno de los datos más importantes acerca de los accidentes cerebrovasculares se relaciona con las secuelas que puede dejar y el peligro que representa para la vida de quien lo sufre. Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 60% de los pacientes con accidentes cerebrovasculares mueren o quedan discapacitados, ya sea con consecuencias menores o inhabilitantes. En algunos casos las secuelas pueden ser temporales, mientras que en otro pueden ser permanentes, lo cual depende de la cantidad de tiempo que el cerebro haya permanecido sin el flujo de sangre regular y el lugar afectado.

Dentro de las complicaciones más frecuentes, una de las más importantes es la parálisis o pérdida de movimiento muscular. Es frecuente que los pacientes que sufrieron un ACV tengan una parálisis de un lado del cuerpo o pierdan el control de ciertos músculos -como los de un lado de la casa o de alguno de los miembros-. Por otro lado, las dificultades para hablar o tragar también se encuentran entre las principales secuelas. Dado que puede afectar el control de los músculos de la boca y de la garganta, es posible que la persona presente dificultades a la hora de hablar -disartria- y a la hora de tragar bebidas o alimentos -disfagia-. Además, dentro de este mismo grupo de afecciones, con frecuencia aparecen dificultades en el lenguaje -afasia-, que pueden afectar el habla o la comprensión de lo que otros dicen o escriben.

La pérdida de memoria, las dificultades en el razonamiento y los problemas emocionales son otras de las complicaciones que pueden aparecer después de un cuadro de ACV.
El entumecimiento en las zonas que se vieron afectadas por el accidente cerebrovascular también es otro de los síntomas posteriores.

Por último, es importante tener en cuenta que los cambios de comportamiento y capacidad de cuidado personal. Es posible que las personas que han tenido accidentes cerebrovasculares se vuelvan más introvertidas y antisociales o más impulsivas. Asimismo, teniendo en cuenta las consecuencias mencionadas anteriormente, puede que necesiten ayuda para el aseo personal y las tareas cotidianas.

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