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Por qué el cuerpo no necesita una alta cantidad de proteínas y qué consecuencias tiene su consumo en exceso

Por qué el cuerpo no necesita una alta cantidad de proteínas y qué consecuencias tiene su consumo en exceso
En muchos gimnasios suelen fomentar el consumo de este tipo de nutriente, incluso en suplementos, aunque no siempre es necesario
20.12.2018 14.50hs Health & Tech

Las proteínas son un grupo de nutrientes esenciales para llevar una dieta variada y saludable; esto es así porque aportan las piezas básicas para construir elementos esenciales como células, músculos, huesos, uñas, hormonas y enzimas.

Es muy frecuente escuchar que en los gimnasios o establecimientos deportivos se fomenta el alto consumo de este tipo de nutriente. Además del consumo de alimentos cargados en proteínas -carnes y derivados, algunos vegetales, semillas y frutos secos, entre otros-, también se suele recomendar la ingesta de suplementos proteicos. Así, según el argumento utilizado en deportistas fundamentalmente, es posible adquirir una mayor cantidad de proteínas, lo cual permite aumentar la masa muscular.

De a poco, este hábito se ha difundido entre la población general y, en muchos casos, personas que solo practican deporte una o dos veces a la semana, pero quieren una dieta alta en proteínas, consumen suplementos de manera descontrolada.

Ahora bien, ¿es necesario consumir altas cantidades de proteínas, tanto con alimentos como con suplementos?

Si bien son fundamentales para el desarrollo humano y para la dieta en sí misma, el organismo únicamente es capaz de procesar una determinada cantidad. Idealmente, una dieta debe tener entre el 15 y el 20% de proteínas, mientras que el resto de la ingesta alimenticia se debe completar con grasas e hidratos de carbono. Esto implica que el consumo excesivo de proteínas no es de gran utilidad porque el organismo toma lo que necesita y descarta la cantidad restante.

Si el cuerpo se deshace de todo “lo que no le sirve”, ¿qué impacto puede tener el consumo excesivo de proteínas?

En primer lugar, es importante considerar que la ingesta excesiva de proteínas, es decir que supere en 15-20% del total de la dieta diaria, carece de sentido por el mencionado descarte por parte del organismo.

Por otro lado, el exceso de este tipo de nutrientes puede repercutir negativamente en la salud, dado que se suele asociar a algunos trastornos; se suele asociar a patologías cardiovasculares, ya que las proteínas de origen animal están acompañadas de grasas saturadas, que contribuyen al aumento del colesterol y afectan, así a las arterias. De este modo, la circulación general del cuerpo se puede ver afectada, y a su vez causar trastornos en otras partes del organismo relacionados a la mala circulación sanguínea.

Respecto de los suplementos proteicos puntualmente, la obesidad es otro de los efectos adversos asociados. En general, se asocia a que desencadenan un mal funcionamiento orgánico en la asimilación de grasas como efecto adverso de que transforman la grasa corporal en proteína. La sobrecarga de suplementos puede provocar que el organismo vaya perdiendo la capacidad de quemar grasas de manera efectiva, al tiempo que aumenta el peso corporal si no se complementa con el ejercicio adecuado.

Otro de los principales trastornos que pueden aparecer como consecuencia de la presencia excesiva de grasas en el organismo es una sobrecarga de algunos órganos, como los riñones y el hígado. Ambos se pueden ver afectados porque son los encargados de eliminar las sustancias de desecho que generan las proteínas, como el amoniaco, la urea y el ácido úrico.

Además, la proteína animal puede contribuir a la formación de cálculos renales por el alto contenido de calcio que contiene y que se elimina. Al excretarse por medio de los riñones, es frecuente que aparezcan cálculos que afecten al sistema urinario.

Por último, cabe destacar que la evidencia que se tiene hasta el momento sugiere que la carne roja o procesada es una fuente principal de proteína, pero también que está relacionada con un aumento en la incidencia de cáncer de colon. Por su parte, las fuentes de proteínas de carnes de pescado y pollo, e incluso algunos vegetales, parecen resultar más saludables.

En conclusión, mantener una dieta balanceada es una variable central para llevar una vida saludable, lo cual implica que toda persona debe consumir todo tipo de alimentos en su justa medida. Por supuesto, hay algunas excepciones, como quienes eligen otro tipo de dietas o quienes tienen algún impedimento de salud, pero estos casos deben tener un tratamiento especial en términos nutricionales.

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