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Mito o realidad: la falta y mala calidad de sueño aumenta el riesgo cardiovascular

Mito o realidad: la falta y mala calidad de sueño aumenta el riesgo cardiovascular
De acuerdo a una investigación reciente, dormir menos de seis horas al día puede aumentar el riesgo de padecer este tipo de patologías
19.02.2019 14.56hs Health & Tech

A largo plazo, dormir poco es un problema, de eso no hay dudas. Además del cansancio que provoca, sobre todo cuando la situación se mantiene en el tiempo, también es necesario tener en cuenta las consecuencias que desencadena en el cuerpo. Aumento de peso, reducción en los reflejos, limitación en la capacidad cognitiva, entre otros, son algunos de los principales efectos adversos que pueden aparecer por falta de sueño.

A los problemas mencionados es necesario agregarle uno más: el riesgo cardiovascular. Según una investigación publicada recientemente, las personas que duermen menos de seis horas al día pueden tener un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en comparación con aquellas que lo hacen durante 7-8 horas. El estudio conocido como PESA -Progression of Early Subclinical Atherosclerosis- partió de los resultados de trabajos previos. En las investigaciones anteriores se había probado que la falta de sueño incrementa algunos factores de riesgo -como los niveles de glucosa, la presión arterial, la neuroinflamación y la obesidad- que contribuyen al aumento de riesgo de aterosclerosis.

El estudio actual, publicado en la revista del Colegio Americano de Cardiología, incluyó un total de 3974 participantes, de los cuales 62,6% eran hombres y tenían una edad media de 45 años. Durante siete días corridos, todos ellos usaron un dispositivo para medir las características del sueño, pero no todos estaban dentro de la misma categoría. Los especialistas los dividieron en cuatro grupos, según las horas de sueño; en el primero estaban aquellos que dormían menos de 6 horas, luego los que lo hacían durante 6-7 horas, un tercer grupo de quienes dormían 7-8 horas y por último quienes tenían un tiempo de sueño mayor a 8 horas.

Por otro lado, se estudió otro aspecto de la salud de los participantes. A través de la utilización de técnicas de imagen para detectar la prevalencia y la tasa de progresión de las lesiones vasculares subclínicas -que no presenta síntomas al momento-.

Después de comparar los resultados de cada uno de los pacientes, los científicos pudieron comprobar que aquellos que dormían menos de 6 horas tenían una probabilidad de aterosclerosis en todo el organismo un 27% mayor en comparación con el grupo que dormía 7-8 horas. Pero eso no es todo, ya que el tiempo de sueño no es el único elemento que impacta en la salud. Quienes tenían una mala calidad de sueño -sin importar los factores que la causan- tenían una probabilidad un 34% mayor.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo cardiovascular?
Las patologías que afectan al corazón y al sistema cardiovascular están relacionadas con diversos factores, que a su vez interactúan entre sí y pueden incluso potenciarse. Algunos de ellos son condiciones de la persona, de su historia familiar, y otros son hábitos que pueden fácilmente modificarse.

El tabaquismo, el sedentarismo, la alimentación inadecuada -con alto contenido de grasas, sodio, azúcar-, el estrés y la ansiedad lideran la lista de elementos que pueden contribuir a aumentar las probabilidades de tener patologías cardiovasculares.

Por otro lado, la obesidad y la hipertensión son enfermedades que también aumentan este riesgo.
Cuando una persona padece una de las dos patologías -o ambas- y además lleva una vida poco saludable las probabilidades de presentar alguna enfermedad cardiovascular se potencian.

¿Cómo saber si estoy durmiendo bien, tanto en tiempo y calidad?
Esencialmente, el sueño está compuesto de tres elementos, que si se logran en conjunto resultará en un descanso de alta calidad.
En primer lugar, la duración. De acuerdo a los especialistas, el tiempo suficiente y necesario para que el cuerpo y la mente pueda descansar es de 7 a 9 horas al día. Es cierto que hay quienes encuentran dificultades para cumplir este objetivo, por sus obligaciones y ocupaciones diarias o incluso por condiciones propias, pero es importante esforzarse por alcanzarlo.

La continuidad es otro de los aspectos fundamentales para un sueño adecuado. Dormir sin interrupciones es valioso para poder levantarse con la sensación de estar descansado cuando llega la mañana. A veces no es posible, pero es clave eliminar todos los factores que puedan interrumpir el sueño.

Por último, se encuentra la profundidad, que es el factor menos controlable por la persona. En muchos casos la profundidad está relacionada a la profundidad, es decir, cuando no se alcanza un sueño continuo no es posible alcanzar un sueño profundo.

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