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Siete factores de riesgo cardiovascular que se pueden cambiar rápidamente

Siete factores de riesgo cardiovascular que se pueden cambiar rápidamente
Los ataques al corazón, los ACV y los infartos están entre las enfermedades que causan mayor cantidad de muertes anualmente
25.02.2019 15.02hs Health & Tech

El riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares puede estar ligado a la historia familiar de este tipo de enfermedades. Esto implica que todas aquellas personas que tengan familiares que hayan tenido algún trastorno de estas características -un infarto o un accidente cerebrovascular, por ejemplo- deben prestar especial atención a este aspecto de su salud, ya que tienen la historia en su contra.

Sin embargo, hay otros factores que también puede contribuir a desarrollar este tipo de afecciones y que se encuentran en el día a día de muchas personas. Además de aumentar el riesgo en este sentido, también contribuyen al deterioro de la salud general de la persona.

Es importante tener en cuenta que todos ellos están completamente bajo el control de cada uno, por lo que reducirlos y aumentar la calidad de salud y de vida depende de cada individuo.

Tabaquismo
El consumo de tabaco está directamente relacionado con las probabilidades de sufrir problemas cardiovasculares. En primer lugar, activa al sistema nervioso simpático de manera que potencia los efectos relacionados con la enfermedad cardiovascular. En segundo lugar, cabe señalar que acelera la aparición de placas de ateroma y la arterioesclerosis, una patología que provoca que las arterias se tapen poco a poco y que puede concluir en una oclusión completa de alguna de las vías importantes para el funcionamiento del sistema cardíaco.

Se estima que los fumadores tienen tres veces más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular que alguien no fumador. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la mayoría de las personas que fuman afectan severamente la salud de quienes no tienen este hábito, ya que muchos de ellos respiran el aire contaminado por las sustancias del tabaco. En este sentido, la prohibición de fumar en sitios cerrados -como oficinas, transporte público, bares, restaurantes, entre otros ámbitos- ha contribuido a reducir la contaminación del aire para quienes no fuman. No obstante, ser fumador pasivo todavía es un factor de riesgo considerable, tanto de patología cardiovascular como de enfermedades pulmonares.

Si bien dejar de fumar es una tarea difícil -que además aumenta su dificultad según la cantidad de años que tenga el hábito-, la realidad es que solo tiene beneficios para la salud, la vida de la persona e incluso desde el punto de vista económico.

Estrés y ansiedad
Ambos son factores altamente relacionados entre sí y, además, con las enfermedades del corazón. Los estudios disponibles hasta el momento indican que el estrés generado por situaciones que suponen un desafío -especialmente en cuestiones emocionales y laborales- pueden actuar como un riesgo para la salud cardiovascular. Algo similar sucede con la ansiedad cuando la persona es incapaz de controlarla.

Es por eso que resulta fundamental mantener el control de las emociones en todo tipo de situaciones, sobre todo a medida que pasan los años y el cuerpo comienza a envejecer y deteriorarse.

Hacer ejercicio, mantenerse activo físicamente y llevar una dieta saludable pueden contribuir a reducir el efecto del estrés en el cuerpo.

Colesterol
Si bien se trata de un elemento que el organismo necesita para funcionar adecuadamente, es clave controlarlo para que los niveles no se excedan de lo recomendado. Se trata de uno de los factores que más puede afectar a la salud cardiovascular, ya que puede obstruir o tapar por completo las arterias, tanto periféricas como centrales para el funcionamiento del sistema cardíaco.

Los niveles de colesterol muy altos y sin controlar se asocian a un mayor riesgo de sufrir problemas cardiorrespiratorios. Una buena alimentación, rica en vegetales y fibras, pescado con grasas saludables, frutos secos, entre otros productos, ayudar a mantener los niveles adecuados de colesterol. Por otro lado, el ejercicio y la actividad física son medidas eficaces para mantener nuestro colesterol en su sitio.

En este aspecto, es necesario tener en cuenta que hay quienes padecen patologías que provocan que el cuerpo no sea capaz de controlar sus niveles de colesterol. En estos casos, por lo general, aunque la persona siga una dieta baja en colesterol, los niveles en sangre son altos como consecuencia de su condición. En ese tipo de situaciones es necesario que un especialista intervenga e indique qué tratamiento debe seguir el paciente.

Mala alimentación
Casi todos los factores de riesgo anteriores están relacionados con la mala alimentación. La dieta, a nivel clínico, se considera una herramienta de de tratamiento, por lo que es importante que la dieta sea equilibrada y saludable.

Además de reducir el riesgo de padecer este tipo de enfermedades -consumir menos colesterol, grasa, alcohol, sodio, azúcar, entre otros ingredientes-, alimentarse adecuadamente contribuye a mejorar la salud general. El metabolismo, el sistema respiratorio, la salud cardíaca, el desarrollo cognitivo, entre otros aspectos, son algunos de los que se ven beneficiados por una dieta saludable. A menos que la persona busque seguir un tipo de alimentación específica, una dieta balanceada debe incluir todo tipo de productos, de modo que se ingieran todos los nutrientes necesarios para el cuerpo.

Sedentarismo
Al igual que la alimentación, la falta de ejercicio físico es uno de los principales factores de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. ¿Por qué? El principal problema es que este hábito de vida promueve el desarrollo de todo el resto de los factores de riesgo mencionados anteriormente. Sin embargo, también es de los que se puede combatir y cambiar con mayor facilidad. Correr, caminar, andar en bicicleta, ir al gimnasio, saltar la soga, son algunas de las tantas actividades que se pueden hacer para comenzar a estar activo físicamente.

Para aquellos que encuentran dificultades para hacer deporte -ya sea por falta de ganas, de tiempo o por problemas físicos-, es importante considerar que la clave está en mantener el cuerpo activo, por lo que una simple caminata diaria puede contribuir a este objetivo.

Hipertensión
Conocida como la enfermedad silenciosa, la hipertensión es una de las principales causas de patología cardiovascular. Se trata de una afección que puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente a partir de los 40 años.

Aunque se trata de una enfermedad y no de un hábito -como todos los mencionados hasta el momento- es clave tener en cuenta que suele aparecer como consecuencia de una vida de malos hábitos. La historia familiar pesa, pero el tabaquismo, la mala alimentación y el sedentarismo con las principales causas de hipertensión. Por eso, es necesario llevar una vida saludable para prevenir -o reducir al mínimo las probabilidades- la aparición de esta enfermedad.

Obesidad y sobrepeso
El sobrepeso y la obesidad se consideran las epidemias más extendidas del mundo; además, ambas muy relacionadas a los aspectos mencionados anteriormente. La obesidad es una patología muy seria en sí misma, que a su vez aumenta significativamente el riesgo de sufrir un problema cardíaco porque el corazón, y el resto del sistema circulatorio, se encuentran sobreexigidos.

Bajar de peso es un elemento central para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, aunque no siempre es un objetivo fácil de cumplir. Hay muchas personas que padecen obesidad o sobrepeso como consecuencia de otros trastornos, por lo que bajar de peso no siempre depende por completo de la persona.

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