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¿Qué son la glucosamina y el meloxicam y qué efectos adversos pueden producir?

¿Qué son la glucosamina y el meloxicam y qué efectos adversos pueden producir?
La combinación de fármacos había sido prohibida por ANMAT en noviembre, pero poco después fue suspendida por el mismo organismo
27.01.2020 16.15hs Health & Tech

Durante el fin de semana reapareció la polémica sobre la prohibición de la combinación de glucosamina y meloxicam, que había emitido la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en noviembre de 2019.

En aquel momento, se había prohibido "el uso y comercialización en todo el territorio nacional de todas las especialidades medicinales que contengan la asociación a dosis fijas de GLUCOSAMINA - MELOXICAM (monodosis en un solo comprimido o sobre)", a través de la Disposición 9629/2019.

Además, los laboratorios habían sido intimados a retirar del mercado "todas las unidades alcanzadas por la presente medida, en un plazo de 90 días corridos" a partir de la publicación de la Disposición.

El fundamento de ANMAT fue que la Dirección de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (DETS) había recibido informes de diferentes entidades científicas que indicaban "que la dispensa de la asociación a dosis fija de medicamentos cuyos ingredientes farmacéuticos activos contiene una combinación de Meloxicam/glucosamina muestran una eficacia cuestionada en pacientes sometidos a esta combinación de fármacos".

Sin embargo, el 13 de diciembre siguiente ANMAT decidió suspender la prohibición por el plazo de 120 días. A través de la Disposición 10107/2019, quedó suspendida la medida, "hasta tanto un Comité externo de farmacólogos evalúe la pertinencia de la asociación a dosis fijas de Glucosamina y Meloxicam, rectificando o ratificando los informes que dieron lugar a su prohibición".

Ahora bien, ¿qué son estos medicamentos y qué efectos adversos puede tener cada uno?

La glucosamina es un compuesto natural que se encuentra en el cartílago y que cumpla la función de amortiguar las articulaciones y prevenir así potenciales lesiones.

Existen, además, distintas formas de glucosamina en forma de suplemento, que apunta a reforzar las articulaciones y a tratar procesos inflamatorios. Puntualmente, el sulfato de glucosamina por vía oral se utiliza para tratar la osteoartritis, una afección dolorosa causada por la inflamación, descomposición y eventual pérdida de cartílago.

Es importante tener en cuenta que, según la evidencia científica que se tiene hasta el momento, el uso oral de sulfato de glucosamina podría aliviar el dolor de las personas con esta patología en la rodilla, cadera o columna vertebral.

A su vez, investigaciones preliminares sugieren que el uso oral de clorhidrato de glucosamina -un suplemento distinto del sulfato- podría reducir el dolor relacionado con la artritis reumatoidea. Sin embargo, no se utiliza con frecuencia en el tratamiento de esta patología porque los investigadores no vieron una mejora en la inflamación o el número de articulaciones dolorosas o inflamadas a lo largo del tiempo.

La mayoría de las investigaciones señalan al sulfato de glucosamina como un medicamento seguro de tomar y que podría aliviar el dolor de las personas con osteoartritis. En general, se lo considera una opción adecuada para aquellos que no pueden tomar medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, el naproxeno o el ketorolac, por ejemplo.

No obstante, cabe mencionar que puede producir una serie de efectos adversos en los pacientes que lo toman. Náuseas, acidez, diarrea, estreñimiento, somnolencia, reacciones alérgicas en la piel y dolor de cabeza son algunos de los síntomas que pueden aparecer a partir de la toma de este suplemento.

Al mismo tiempo, puede empeorar los cuadros de asma -en aquellos pacientes que la padecen-, y afectar los niveles de azúcar en sangre. Este último punto es importante que se
tenga en cuenta en personas diabéticos, dado que podría dañar severamente su salud.

Por su parte, el meloxicam es un antiinflamatorio no esteroide (AINE), que cumple la función de reducir las causas de inflamación, dolor y fiebre.
Puntualmente, se usa para el tratamiento del dolor o inflamación causados por la osteoartritis o artritis reumatoide en adultos. Además, se utiliza para tratar esta última patología en niños que tienen al menos 2 años de edad.

Pero no es un medicamento inocuo. El meloxicam puede provocar una serie de efectos adversos de diversos niveles de gravedad e intensidad, pero que en algunos casos pueden poner en riesgo la salud.

El malestar estomacal, las náuseas, vómitos y acidez, la diarrea, el estreñimiento, los mareos y los síntomas gripales, son efectos adversos frecuentes de la toma de este fármaco; aunque también hay otros, que aparecen con menos frecuencia, pero son más riesgosos para el paciente.

Una de las respuesta negativas más leves que pueden aparecer son las reacciones alérgicas, cuyos cuadros suelen presentar estornudos, congestión, dificultades para respirar, ronchas en la piel, hinchazón de la cara, labios, lengua o garganta.


También es posible que la toma de meloxicam desencadene problemas cardíacos o vasculares, por lo que se recomienda consultar con un especialista en forma rápida si aparece dolor en el pecho, entumecimiento o debilidad repentina de un lado del cuerpo, dificultades en el habla y sensación de que no puede respirar.

Los especialistas recomiendan suspender de inmediato la toma de esta medicación y consultar con el médico tratante ante la aparición de una serie de síntomas. El primer signo de cualquier sarpullido, la falta de aire al respirar (aún cuando la actividad es leve), la hinchazón o aumento de peso rápido, los signos de sangrado en el estómago -heces con sangre o alquitranadas, tos o vómito con sangre-, son algunas de las manifestaciones que deben alertar al paciente y llevarlo rápidamente a solicitar una consulta. Los problemas del hígado -náuseas, dolor en la parte superior del estómago, pérdida del apetito, ictericia-; de riñón -orinar poco o nada, dolor o dificultad al orinar, hinchazón en sus pies o tobillos, sensación de cansancio o le falta aire al respirar-; la anemia y una reacción severa de la piel, también son síntomas que componen la lista de todo lo que debe alertar al paciente que toma meloxicam como tratamiento antiinflamatorio.

Por último, es importante destacar que por los riesgos que conlleva se debe informar al especialista en caso de padecer patología cardíaca o arterial, antecedentes de ACV u otras afecciones similares, antecedentes de úlceras o sangrados estomacales o del sistema digestivo, asma, patología renal o hepática, o retención de líquido.

¿Por qué se usan estos fármacos en conjunto?

La combinación de ambas drogas se usa para tratar los síntomas de las patologías mencionadas, precisamente porque se potencian y pueden producir un efecto positivo en los pacientes. El efecto reparador de la glucosamina modifica la evolución de la artrosis y, sumado a la acción antiinflamatoria y analgésica del meloxicam, suele aliviar el dolor en forma significativa, tanto en reposo como durante el movimiento. Así, contribuye a mejorar la movilidad a corto y mediano plazo.

Uno de los problemas de esta combinación sería que cada medicamento por separado tiene tiempos de acción diferentes. La glucosamina actúa de forma más lenta, mientras que el meloxicam tiene una acción más rápida e inmediata. Asimismo, por los riesgos mencionados, se desaconseja que el meloxicam se tome en forma prolongada.

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