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OSDE: el intocable del sistema sanitario desequilibra y pone en riesgo al sector en plena pandemia

OSDE: el intocable del sistema sanitario desequilibra y pone en riesgo al sector en plena pandemia
Es la empresa de asistencia médica con mayor cantidad de afiliados en el país, pero carece de centros propios para sus asociados
Por Martina Stutz Dohmen
22.01.2021 14.52hs Health & Tech

La pandemia puso de manifiesto la importancia del cuidado de la salud, del mismo modo que destacó el rol clave que juegan las entidades relacionadas a ese rubro. Los centros de salud se transformaron en sitios esenciales, y eso también hizo que se pudiera ver con mayor claridad cuáles son las falencias que tienen el sistema sanitario y, puntualmente, el subsistema privado.

Los costos de la prestación de servicios relacionados a la salud son muy elevados, y se incrementaron aún más con el advenimiento de la pandemia, la necesidad de tener camas, respiradores y otros recursos para cuidar y tratar a los pacientes con y sin Covid-19. Ese aumento de los costos impactó en todos los actores que tienen participación en esa cadena, es decir, las entidades como clínicas y sanatorios, y también las obras sociales y empresas de medicina prepaga.

Si bien es cierto que todas las entidades del sector han sufrido un golpe fuerte a partir de la pandemia y del aumento de casos de coronavirus, lo cierto es que los prestadores se han llevado una de las peores partes. ¿Por qué? Precisamente, porque son quienes brindan la atención a los pacientes y quienes luego deben esperar que las obras sociales y prepagas les paguen por esos servicios. A raíz de esta afirmación cabe mencionar que los centros de salud que dependen de este proceso de financiamiento, atraviesan actualmente una situación muy delicada.

Centros de salud independientes y mixtos

En el subsistema privado de salud hay varios actores que interactúan entre sí para brindar atención a los pacientes que la demandan.

Por un lado, se encuentran los prestadores completamente independientes, que son aquellas clínicas y sanatorios que atienden asociados de empresas de medicina prepaga y obras sociales y reciben un pago por la prestación de estos financiadores. Esta entonces, se convierte en su principal y en algunos casos única fuente de ingreso.

Por otro lado, hay prestadores que se podrían considerar mixtos. ¿Qué significa esto? Que son entidades o empresas que, además de brindar atención y facturar a las prepagas y obras sociales, tienen una cobertura propia a la que los pacientes se pueden asociar a través del pago directo o derivación de aportes. Muchos hospitales de comunidad, sanatorios y clínicas se ubican dentro de esta categoría.

Cabe mencionar como ejemplo, el caso de Galeno, Swiss Medical, Hospital Italiano, Medicus entre otras; que poseen sanatorios propios donde se les da prioridad a sus pacientes, pero en los que, además, es posible que personas con otras coberturas reciban atención. De esta forma, estas instituciones funcionan consumiendo sus propias camas y cubriendo la demanda del sector ofreciendo capacidad instalada a otras obras sociales y prepagas.

Algunos números para entender el sistema privado de salud

El primer número importante para hablar del subsistema privado de salud es la cantidad de afiliados que hay. En Argentina hay aproximadamente 7 millones de asociados a entidades de medicina prepaga, de los cuales aproximadamente 3,8 millones se encuentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Otro punto clave para analizar es la cantidad de camas disponibles y la demanda que existe en ese sentido.

La oferta de camas por entidad
La oferta de camas por entidad

De acuerdo a los resultados de un análisis realizado recientemente, la cantidad de camas disponibles en AMBA es de 9.654 -6.240 de los financiadores que cuentan con centros propias y 3.414 de las entidades privadas de salud que solo funcionan como prestadores-. Es importante destacar que las camas que los financiadores ofrecen dividir entre las que utilizan las propias instituciones, destinadas únicamente a los pacientes de su organización, y las que se ofrecen al mercado externo, que pueden ocuparse por cualquier otro asociado o particular. Realizando esta consideración, es importante destacar, que más del 50 por ciento de las camas de los financiadores con centros propios, son cubiertas por sus usuarios.

Su contraparte, la demanda externa, es de 4.425 camas, que también se dividen entre las demandas de aquellos afiliados que sí tienen una prepaga con centros propios pero se atienden en otros centros; y aquellos que no cuentan con esta primera posibilidad.

En relación a la oferta de camas es importante destacar que prácticamente todas las entidades de resonancia tienen espacios propios, es decir que cubren parcialmente la demanda de sus asociados. Este es el caso de Swiss Medical, de Medicus, de Galeno, del Hospital Italiano, de Omint y de Accord Salud, entre otras empresas.

La demanda de camas
La demanda de camas

Entre las principales empresas que consumen sus propias camas se puede destacar: Swiss Medical y Galeno, que destina aproximadamente 600 camas para sus 500.000 afiliados; y el Hospital Italiano que destina 300 para sus 180.000 asociados.

Omint, con 183 mil usuarios, se ubica por debajo de las compañías mencionadas en relación a sus camas, que son 200 para consumo propio. Accord Salud, por su parte, cuenta con 160 camas utilizadas para un total de 140.000 usuarios.

Cuál es el rol de OSDE en este escenario

Dentro de este mundo hay, además, un caso prácticamente único y excepcional, que funciona de manera diferente y que tiene un gran impacto en el funcionamiento y financiación del sector.

Se trata de OSDE, una empresa que brinda cobertura de salud, pero que carece de centros propios, por lo que terceriza todas las prestaciones. Por su volumen de asociados se ha posicionado como negociador principal de precios y costos de esas prestaciones. Es importante tener en cuenta que durante el 2020 esos valores prácticamente no se incrementaron generando un traslado del déficit inflacionario a los prestadores.

OSDE es la empresa de salud con mayor cantidad de afiliados, sobre todo en el área del AMBA, ya que tiene más de 1.300.000, con un promedio aproximado de edad de 34 años. Ese número la posiciona como una institución de gran poder al momento de fijar precios de las prestaciones, ya que logra mover el principal flujo de pacientes que reciben las entidades privadas del resto del sector. Pero el principal problema se encuentra en un dato que ya se ha analizado: OSDE es una cobertura que carece de camas propias, por lo que todos sus pacientes reciben atención en otros centros, que a su vez tienen pacientes de otras coberturas y, en algunos casos, de su propia cobertura.

A diferencia de las principales empresas con camas propias tales como, Swiss Medical, Galeno o el Hospital Italiano; que cuentan con más de 2200 camas de las cuales destinan más del 50 por ciento para uso propio, OSDE tiene 0. No obstante, la demanda es mucho mayor a las otras dos empresas de medicina prepaga, dado que la cantidad de asociados es mayor. Según un análisis realizado recientemente, la demanda de camas de OSDE podría superar las 1.500 por día cada 10 mil afiliados según la edad promedio de la cartera de clientes.

Cómo se fijan los precios de las prestaciones

Los precios que las empresas de medicina abonan a los centros de salud por la atención y los servicios a sus pacientes parten de una negociación entre ambos actores. De esta manera, entidades como OSDE, que ha concentrado gran parte de los asociados y ha ganado poder de negociación, disponen cuál será el valor que pagarán por las prestaciones en una lucha desigual. Al no tener un incremento en sus ingresos, por la limitación en los precios que les llega desde el Gobierno, se paran firmes en su postura y perjudican a los otros actores, tanto a obras sociales más pequeñas que pueden verse desplazadas para conseguir cama, como a los prestadores de servicios a la hora de definir precios.

El resultado del sector

Cuando se evalúan todas las variables mencionadas la ecuación no solo es compleja, sino que además deja ver la fragilidad que tiene el sistema de salud desde el punto de vista de su financiamiento. Tal como se mencionó, la pandemia puso de manifiesto muchos problemas y aceleró algunos procesos que acabaron por empeorar la situación, pero los inconvenientes tienen mucho tiempo. Es por eso que algunos referentes del sector han planteado, en diversas oportunidades, la necesidad de un reacomodamiento en el esquema de costos y de financiación.

En relación a este punto, es importante preguntarse si es necesaria esa modificación en la estructura que funciona hasta el momento y cuáles pueden ser las consecuencias de su continuidad. Este planteo genera entonces, dos interrogantes. Por un lado ¿debe exigirse a las empresas de medicina un mínimo de camas propias para el total de sus afiliados?. Por otro lado, ¿debe intervenirse la negociación del valor de las prestaciones para generar un mercado equilibrado?

En vista de los números mencionados y la situación actual vivida por la pandemia, parece obvia la respuesta. Por un lado, impresiona que una estructura propia genera una división territorial de la demanda que permite establecer cimientos estructurales en la consolidación del sistema de salud.

Por otro lado, la lucha por definir la distribución de los ingresos generados por las prestaciones de servicios de salud, parece desigual entre quienes tienen más o menos poder de negociación, acorde al grupo de usuarios que representan. De esta forma, se observa una desigual intervención del estado que plantea una participación activa en la definición de los precios de las coberturas, no interviniendo en la cadena de distribución de costos y márgenes que el sistema privado y de las obras sociales afronta.

Esta desigualdad impresiona dejar solo un modelo como ganador, representado por quienes menos riesgo asumen y quienes menos apuestan a la ampliación del sistema sanitario.

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