Mindfulness: mitos y verdades para conocer esta práctica en profundidad

Mindfulness: mitos y verdades para conocer esta práctica en profundidad
Mindfulness es un entrenamiento mental para acercarnos al momento presente desde la consciencia. Sus beneficios son múltiples. Te invitamos a conocerlos
Por Alan Hecker
03.09.2021 15.39hs Health & Tech

Lejos de ser una simple técnica para relajarse o un tipo de meditación, mindfulness o consciencia plena, se acerca más a un estilo de vida, una forma de transitar nuestro momento presente. Y es que mindfulness es una práctica, es una manera de entrenar nuestra atención hacia las cosas que suceden en el aquí y ahora.

Los humanos transitamos la vida a través de nuestros 5 sentidos (tacto, visión, olfato, gusto y audición). En mindfulness decimos que además tenemos un sexto sentido con el cual transitamos esta vida y son los pensamientos. Veamos algunos ejemplos, la última vez que te estabas bañando, en qué pensabas? Dónde estaba tu mente mientras almorzabas o cenabas? Qué estabas planificando mientras ibas o volvías del trabajo? Si podes darte cuenta que suele pasarte esto, lo primero que te cuento es que perteneces a la raza humana y lo segundo es que esto podemos modificarlo.

Comencemos dando una definición de mindfulness: Poder redirigir nuestra atención a propósito a algo que este ocurriendo en el momento presente sin enjuiciar eso que vemos.

Como conté antes, esto se entrena y como todo entrenamiento necesita constancia y de una práctica. A esta práctica la podemos dividir en 2. La primera es la práctica formal, la cual consta de un espacio de autobservación; sentarnos o recostarnos en quietud a percibir lo que nos llame la atención en nuestro cuerpo o que podamos, con nuestros sentidos, percibir del exterior (a esto se lo llama práctica formal a foco abierto). También podemos tener una guía de lo que tenemos que prestarle atención, por ejemplo los pies, los muslos, las manos, la respiración, etc. Si alguien nos va guiando lo llamamos práctica formal a foco cerrado.

El segundo tipo de práctica es la informal. Este tipo de práctica tiene por objetivo la observación de todo lo que hacemos, con la intención de prestarle atención sin emitir juicios y sin ser arrastrados por los pensamientos.

Veamos un ejemplo con lavar los platos: escuchar el ruido del agua, observar los colores, la espuma, los aromas y olores que puedan surgir, el tacto con la vajilla y el agua. Mientras hacemos esto tenemos que estar atentos a que los pensamientos que lleguen no nos lleven a otros lugares en los cuales no queremos estar o que no nos generen emociones, ansiedad o estrés. Al verlos que aparecen nos damos cuenta de que están y volvemos a redirigir la atención a alguna de las sensaciones que nos producen eso que estamos haciendo.

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La práctica de mindfulness tiene diversos beneficios

Por qué practicar mindfulness

Esta es la pregunta que más me cuesta responder cuando me la hacen ya que lo que te voy a decir te va a dejar insatisfecho o con un sabor a (si es que hubiera uno): esto es todo?

El verdadero motivo por el cual deberíamos introducirnos en esta forma de transitar la vida es para habitar el momento presente. Recordemos que hablamos al principio que los humanos lo hacemos a través de nuestros sentidos pero que habitualmente vivimos en el sexto, solemos vivir la vida casi en su totalidad a través de lo que pensamos de lo que estamos experimentando sin conectar con esa experiencia. Ahora bien, si no te convencí y no te alcanza con saborear una rica comida, con escuchar una melodía, de disfrutar una ducha de agua tibia en un día de invierno, de tener una charla con un amigo o simplemente ver como las hojas caen de los arboles en otoño, entonces lo que sigue es para vos y son los "efectos secundarios de la práctica": Aumenta la memoria y la concentración, reduce el estrés, la ansiedad, la depresión, las enfermedades crónicas, ayuda manejar las emociones de manera efectiva a tomar decisiones con mayor claridad, refuerza el sistema inmunológico, incrementa la paz y el equilibrio, agiliza los tiempos de respuesta, incrementa la energía y la productividad, te ayuda a disfrutar más de las relaciones, incrementa la creatividad, aumenta la auto-consciencia y la compasión, mejora la calidad del sueño y el humor entre otros.

Como cualquier otra práctica, las habilidades se van logrando poco a poco y con el tiempo, y no siempre vamos a tener las mismas respuestas ante los mismos sucesos que nos llegan. Tampoco vamos a lograr lo que creamos que necesitamos en el momento exacto que querramos tener. Y es justamente por esto que la práctica de mindfulness invita a observar lo que está sucediendo en ese momento y transitarlo de lleno. Ahora bien, si yo estoy esperando relajarme después de una discusión y no lo logro de inmediato, solo voy a sumar frustración y generar más bronca. Pero si logro observar como me siento sin estar esperando estar de otra manera, ese enojo va a durar menos y me sumo un sentido de compasión y de amabilidad para conmigo.

Mitos

Para meditar correctamente hay que dejar de pensar o dejar la mente en blanco: Falso

La función de nuestro cerebro es pensar, es procesar lo que sucede en el exterior, recordar lo que sucedió y proyectar a futuro las posibilidades que podrían suceder y todo esto luego nos impacta a nivel corporal para que podamos decidir si nos agrada o no. Entonces si mi cerebro deja de pensar solo significa una cosa y es que la vida se acabó.

¿Y entonces? Lo que sucede es que al observar los pensamientos con la consciencia, podemos decidir si me interesa o no darle curso a ese pensamiento. Si elijo que no lo sigo, mi entrenamiento de mindfulness hace que pueda cambiar mi atención de ese pensamiento a lo que estoy haciendo en el aquí y ahora. Es lo que llamamos el ancla al momento presente.

Meditar es para gente tranquila: Falso

Meditar es para cualquier persona que desee hacerlo. A veces nos convencemos que no servimos para determinadas cosas. Esos son los pensamientos que nos limitan. Como dijo Henry Ford: "Tanto si crees que puedes hacerlo como si no, en los dos casos tienes razón."

Hay que adoptar determinadas posturas para meditar: Falso

En la práctica de mindfulness no necesitamos posturas determinadas. Es cierto que a veces invitamos a sentarse, a veces a pararse y otras recostados. Pero esto tiene que ver con lo que queremos lograr. Por ejemplo, en la práctica de escaneo corporal, recorremos las sensaciones de todo el cuerpo pedimos estar recostados, pero también se puede realizar sentado en una silla.

El realizar una práctica formal sentado en silla con la espalda erguida tiene que ver con el mantener una postura alerta. Si nos recostamos hacia atrás y apoyamos la cabeza, corremos el riesgo de dormirnos. Hay que estar atentos a no caer en la inconsciencia del sueño. Para esto hay algunos tips que se van dando durante la práctica.

No es necesario adoptar posturas específicas para la práctica de mindfulness
No es necesario adoptar posturas específicas para la práctica de mindfulness

Se medita en lugares tranquilos y con silencio: Falso

Si recordamos que mindfulness es aprender a redirigir la atención a lo que querramos entonces el ruido ya no va a ser un impedimento para meditar. De la misma manera que un pensamiento nos puede distraer y nosotros lo observamos y volvemos a llevar la atención a la zona del cuerpo que estemos sintiendo o a la respiración, los sonidos que podrían distraernos actuarían de la misma manera. La práctica nos brinda la posibilidad de ver que el sonido me distrae y no reaccionar ante el.

Para finalizar te invito a observar la consciencia de mindfulness a través de una breve práctica. No hace falta que cierres los ojos ni te mueves del lugar donde estas.

Sentí tu respiración, ya sea que respiras por la nariz o la boca. No la modifiques, solo sentí como el aire entra y sale. Si tenes ganas te invito a cerrar unos segundos los ojos y seguir sintiendo por ejemplo donde se siente el aire entrar y salir y cuál es su temperatura. Trata de darte cuenta que las palabras pueden y van a aparecer, pero enseguida volvé a redirigir la atención a ese aire que se percibe.

Podés visitar mi sitio web, Cultivo Bienestar, o comunicarte conmigo a través de este número: +54 9 11 5656-4059