Cefalea tensional: cómo es y qué causa el dolor de cabeza más frecuente

Según la OMS, junto con la migraña constituyen un problema de salud pública porque causan cierto grado de discapacidad en la población
Por Martina Stutz Dohmen
11/01/2023 - 17,14hs
Cefalea tensional: cómo es y qué causa el dolor de cabeza más frecuente

Los dolores de cabeza se pueden presentar como síntoma de muchas patologías, aunque no siempre indican que la persona tiene alguna enfermedad. En muchos casos, son simplemente una molestia que se presenta esporádicamente, aunque siempre es importante consultar a un especialista en caso de que persistan.

Muchas personas desconocen la existencia de diversos tipos de dolor de cabeza, cada uno de ellos con causas y formas de presentación diferentes. Las cefaleas, es decir, los dolores de cabeza recurrentes, son uno de los trastornos más comunes del sistema nervioso. Se definen como molestias primarias dolorosas e incapacitantes como la jaqueca o migraña, la cefalea tensional y la cefalea en brotes.

La cefalea tensional, a la que antes se conocía como cefalea por contractura muscular, es el dolor de cabeza más frecuente dentro del campo de este tipo de patología. El término se refiere a un dolor de cabeza de origen no vascular, es decir, que no está también se la conoce como cefalea por contractura muscular porque muchos de los casos se relacionan a este tipo de molestia a nivel cervical. Sin embargo, actualmente se ha observado que en otros casos no es tan evidente la contractura a nivel cervical y que el nexo de unión de este tipo de dolencia es una tensión psicoemocional, por lo que se actualizó el término a cefalea tensional.

En este tipo de dolores de cabeza la molestia suele ser de carácter bilateral, aunque también puede manifestarse en forma unilateral, es decir, de un solo lado de la cabeza. En general, el paciente describe esta cefalea como una especie de banda de presión u opresión alrededor de la cabeza, que a veces se irradia al cuello o desde allí.

Cuál es la causa de la cefalea tensional

Las cefaleas tensionales pueden tener orígenes diversos, dado que hay una gran cantidad de factores que pueden desencadenarlas. Las causas principales son el estrés, tanto físico como emocional, el exceso de consumo de alimentos o bebidas con altos niveles de cafeína, la tensión a nivel ocular y las fatigas o sobrecargas musculares.

Si bien son el tipo de cefalea más común, lo cierto es que la gran mayoría de los casos se pueden evitar. A través de la reducción de los niveles de estrés y del consumo de menor cantidad de cafeína, es probable que se disminuya la cantidad de cefaleas por estas causas que sufre la persona.

La reducción de los niveles de estrés
La reducción de los niveles de estrés puede hacer que disminuyan los dolores de cabeza

Este tipo de cefalea suele aparecer en la adolescencia y, en general, afecta más a las mujeres que a los hombres. Tiene dos subtipos que afectan al paciente de formas diferentes: la cefalea tensional episódica y la cefalea tensional crónica. La primera se presenta menos de quince días al mes y suele afectar a más del 70% de ciertos grupos de población.

En cambio, la forma crónica de este tipo de molestia puede ser constante, presentarse con mayor frecuencia y definitivamente es más incapacitante para el paciente.

Por qué no se suele diagnosticar la cefalea tensional

La OMS advierte que existen diversos motivos por los que la cefalea en general -y particularmente la tensional- no se diagnostica ni trata con la efectividad óptima. En el ámbito clínico, la barrera principal es el desconocimiento del personal sanitario. El diagnóstico y tratamiento profesional se establece en una minoría de los pacientes: en un 40% de quienes sufren de migraña y cefalea tensional, pero apenas un 10% de los que sufren la cefalea por uso excesivo de analgésicos.

Por otro lado, la población en general tampoco tiene suficiente información al respecto. En general, no se considera a la cefalea como una enfermedad grave porque se presenta por episodios, no es mortal ni tampoco se contagia. Las tasas bajas de consulta en los países desarrollados indican que muchos enfermos desconocen la existencia de tratamiento eficaz. Según cifras de la OMS, la mitad de las personas que padecen esta patología se tratan ellas mismas sin ningún tipo de consulta profesional.

Temas relacionados