Quita de impuestos a telefonía celular, seguros y lujo: por qué no todo pasará a precios
Los expertos advierten que en algunos rubros el consumidor no se verá beneficiado totalmente por una baja de precios a raíz de la derogación de impuestos internos por la Ley de Modernización Laboral, sino que parte pasará a los márgenes de ganancias de las empresas.
La eliminación de impuestos internos, que rige desde este miércoles 1 de abril, es bastante amplia, porque se refiere a rubros tales como seguros, servicios de telefonía celular y satelital, objetos suntuarios, y vehículos automotores, motores y embarcaciones para el recreo o deportes y aeronaves.
Por qué no toda la quita impositiva ira a precios
Pero Federico Anna, de Allende & Brea, advierte que "no estamos ante una baja general de impuestos, sino ante una poda selectiva del sistema tributario".
"Habrá rubros donde el consumidor probablemente vea una mejora concreta y relativamente rápida, y otros donde el efecto será más acotado, más indirecto o concentrado en determinados segmentos", indica.
"En otros sectores, la rebaja puede sentirse en el bolsillo; en otros, sobre todo, se sentirá en la estructura de costos y en los márgenes del mercado", explica.
"Por eso, esta reconfiguración de la carga impositiva sobre ciertos consumos tendrá ganadores evidentes en algunos sectores y beneficios bastante más discutibles en otros", afirma.
"Como suele ocurrir en materia tributaria, derogar un impuesto es jurídicamente sencillo; lograr que ese alivio llegue íntegro al consumidor es bastante más complejo", enfatiza.
Por otra parte, "el impacto real en precios no va a ser inmediato. En la práctica, lo que suele pasar es que hay stock previo, listas que todavía no se ajustan y una cadena comercial que necesita reacomodarse. Por eso, recién en un plazo de entre 30 y 45 días se verá con mayor claridad cuánto a se traslada al precio", señala Fernando López Chiesa, del estudio Lisicki, Litvin & Abelovich.
Por qué el efecto piramidación juega a favor de la baja
Para Félix Rolando, de Andersen Argentina, "los impuestos internos constituyen un impuesto al consumo que se aplica en la primera etapa, ya sea importación o industrial, e incide fuertemente en el precio de venta de los productos, ya que por lo general tiene altas muy elevadas".
Por eso, sostiene que "con la eliminación de este impuesto es de esperar una importante reducción en el precio de venta al público, ya que, de no disminuir el precio de venta, entonces el beneficio de la eliminación sería exclusivamente para los agentes económicos que intervienen en la producción y venta de dicho producto", remarca.
"Además, el impacto, debe ser importante porque por lo general, los impuestos que se aplican en la primera etapa, producen el denominado efecto de piramidación, esto es que el precio que termina pagando por dicho impuesto el consumidor, es mucho más que lo que el Estado cobró por el impuesto mismo", concreta
Cuáles son los rubros más y menos beneficiados
Anna precisa el siguiente escenario de baja de precios en distintos sectores:
Desde el punto de vista jurídico, el efecto es claro: a partir de ahora deja de existir la obligación tributaria para los hechos imponibles comprendidos en esos rubros y que se perfeccionen desde la fecha de entrada en vigor de la medida.
En otras palabras, el impuesto ya no corresponde ser aplicado para las operaciones nuevas alcanzadas por la derogación, aunque naturalmente subsisten las obligaciones vinculadas a períodos anteriores.
En ese plano, la reforma tiene un efecto simple y directo: reduce carga fiscal sobre determinados consumos y servicios.
La baja de precios, caso por caso
Ahora bien, el impacto económico real no será uniforme, sino que variará según los rubros, puntualiza Anna:
Telefonía celular
La eliminación del impuesto tiene potencial para reflejarse de manera bastante visible en la factura del usuario, porque se trata de un servicio masivo y con un precio fácilmente identificable.
Al desaparecer un impuesto que recaía sobre la factura emitida al usuario, hay una reducción directa del costo tributario del servicio.
Si el mercado traslada plenamente la baja, el consumidor debería ver una disminución equivalente en el componente final de su factura, aunque en la práctica eso dependerá de cómo cada empresa reacomode precios, promociones, cargos y paquetes.
Siempre puede estar la tentación de absorber márgenes relegados mediante promociones aplicadas de manera "semipermanente" contra esta eliminación del componente impositivo que se trasladaba al usuario.
Seguros
El efecto puede ser más difuso, ya que el valor final de la prima no depende solo de la carga tributaria, sino también de variables como la siniestralidad, el costo del reaseguro, las reservas técnicas y la política comercial de cada aseguradora.
Allí puede haber una baja de precios, pero probablemente no de manera automática ni homogénea, ya que depende de cada asegurado en particular.
Vehículos y bienes de lujo
En los vehículos, embarcaciones, aeronaves y objetos suntuarios, el impacto será todavía más desparejo.
Históricamente, estos impuestos recaían sobre determinados bienes o segmentos de mayor valor, de modo que su eliminación no necesariamente beneficia de la misma manera al conjunto de los consumidores.
En esos casos, el alivio fiscal tiende a concentrarse más en ciertos mercados o en consumos de ingresos medios - altos y altos.
"Por eso, mientras una parte de la reforma puede leerse como una reducción de distorsiones o como la eliminación de gravámenes que habían quedado desactualizados, otra parte abre una discusión más amplia sobre quiénes serán los verdaderos beneficiarios en los hechos", considera Anna.