Tratado de Patentes: qué aprueba Diputados y por qué pone a Argentina en el mejor de los mundos
La Cámara de Diputados debate este jueves la adhesión argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés), firmado en Washington en 1970 y vigente en 158 países. Argentina es el único país del G20 que todavía no adhirió.
La incorporación argentina al PCT, aunque bajo presión de EE.UU. "beneficiará especialmente a científicos, pymes e innovadores locales", asegura Matías Noetinger, abogado argentino especializado en propiedad intelectual y actual presidente de ASIPI (Asociación Interamericana de la Propiedad Intelectual).
Qué aprueba Argentina del Tratado de Patentes y qué excluye
A pesar de sus beneficios, hubo resistencia al tratado PCT en Argentina debido al Capítulo II que otorga a agencias de patentes extranjeras la potestad para aprobar mejoras en productos, extendiendo en forma arbitraria las salvaguardas por propiedad intelectual. Esto fue rechazado históricamente por los laboratorios medicinales nacionales.
El dictamen oficialista de la aprobación del tratado resolvió dejar en reserva (excluir) el Capítulo II. De este modo, la Argentina sólo adhiere al Capítulo I (búsqueda y solicitud unificada), sin habilitar el mecanismo de examen preliminar internacional.
Con la versión argentina de la adhesión al PCT, que deberá volver al Senado para su sanción definitiva, las empresas locales quedan en el mejor de los mundos, con más facilidades para que los innovadores consigan patentes en el resto del mundo y sin que las multinacionales extranjeras puedan imponer criterios en el país.
Cómo beneficia el PCT a los innovadores argentinos
"Con el tratado, un científico o una pyme argentina presenta una única solicitud, en español y ante su propia oficina, y recibe un informe internacional que anticipa si su invento tiene chances reales de obtener una patente", explica Noetinger.
"Con esa información en mano, dispone de hasta 30 meses para decidir en qué países desea proteger su invento, y recién entonces avanzar con las fases nacionales en cada uno de ellos", indica.
"Sin el tratado, ese mismo camino exige una inversión de dinero mucho mayor y un riesgo considerablemente más alto, algo que hoy solo unos pocos pueden afrontar", explica.
"El PCT no crea una patente internacional ni reemplaza la evaluación que realiza cada oficina nacional. El informe de búsqueda internacional tampoco concede ni garantiza la patente: brinda una primera evaluación técnica que permite tomar decisiones con mayor información", precisa.
"En términos generales, el sistema permite diferir hasta los 30 meses contados desde la fecha de prioridad la decisión de ingresar en cada país y afrontar los costos correspondientes. En cada fase nacional, la oficina competente aplica su propia legislación y decide si concede o no la patente", advierte.
El tratado de patentes, punto por punto.
Trámite unificado internacional: permite a inventores y empresas presentar una única solicitud inicial estandarizada con validez para proteger invenciones en más de 160 países miembros, reduciendo costos iniciales de traducciones y gestiones legales en el exterior.
Extensión de plazos: otorga hasta 30 meses de plazo (frente a los 12 meses del régimen tradicional) antes de tener que ingresar formalmente a la fase nacional en cada país.
No crea una "patente mundial": El tratado regula el proceso administrativo y la búsqueda de antecedentes técnicos, pero la concesión o rechazo final de cada patente sigue siendo potestad exclusiva de la oficina loca. En Argentina, se trata del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).
Qué pasó con el Capítulo II y por qué beneficia a los laboratorios nacionales
El Capítulo II es la parte del tratado que habilita el "examen preliminar internacional", permitiendo que oficinas de patentes extranjeras emitan informes y dictámenes que condicionan la evaluación técnica local.
Los laboratorios nacionales nucleados en CILFA y Cooperala se opusieron con los siguientes argumentos:
Tras meses de pulseada con el Ministerio de Desregulación de Federico Sturzenegger, que defendía el texto completo por presión de Estados Unidos, el Gobierno cedió y aceptó dejar "en reserva" el Capítulo II.
Así, Argentina se suma al sistema PCT, pero mantiene el control local sobre los criterios de evaluación técnica y patentamiento de medicamentos, protegiendo a los laboratorios nacionales de del régimen facilitado que usarían las multinacionales.