MEDIA SANCIÓN

Diputados aprobó el Tratado de Patentes con reservas: qué cambia para los científicos y pymes

La Cámara de Diputados aprobó la adhesión al Tratado de Patentes con cambios clave para proteger a los laboratorios de Argentina
Por Dolores Olveira
IMPUESTOS - 27 de Agosto, 2026

Puntos importantes

Diputados aprobó la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), que permite unificar solicitudes de propiedad intelectual.

El proyecto regresó al Senado con una modificación clave: la reserva del Capítulo II para evitar que agencias extranjeras condicionen decisiones locales.

La medida busca reducir costos y burocracia para innovadores locales, protegiendo a la industria farmacéutica nacional frente al riesgo del evergreening.

La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) y lo devolvió con una corrección en su articulado al Senado, cámara donde originalmente había tenido media sanción en el año 1998.

La adhesión al Tratado pedido por Estados Unidos obtuvo 147 votos positivos, 93 negativos y ninguna abstención.

El Gobierno lo había comprometido con Estados Unidos, en el marco del acuerdo comercial firmado en febrero pasado. De hecho, el dictamen se había firmado en mayo en las comisiones, pero el oficialismo lo mantuvo congelado a la espera del avance de negociaciones arancelarias con la administración de Donald Trump.

Qué aprobó Diputados sobre el Tratado de Patentes

La Tratado obtuvo aprobación en la Cámara baja, pero todavía no es ley porque se modificó la adhesión, al establecer la adhesión con reserva (exclusión) del Capítulo II a pedido de los laboratorios medicinales nacionales.

El Capítulo II permite que tengan vigencia en Argentina los dictámenes de agencias de propiedad intelectual extranjeras. El problema de esto es que permite el fenómico del "evergreen", que consiste en aprobaciones de mejoras leves y sin reales beneficios medicianales, manteniendo las patentes por 20 años de manera indefinida.

Sin embargo, en el debate en el recinto de la Cámara baja, el diputado Maximiliano Ferraro solicitó que no se hiciera ninguna reserva del Capítulo, de modo tal que el tratado se convirtiera ya mismo en ley, sin tener que esperar a que volviera a ser tratado en el Senado.

El tratado establece que una vez registrada una patente por un país miembro, ésta tendrá validez automática durante 20 años en el resto de las naciones adheridas, que hasta ahora son 158.

Desde el Gobierno destacaron que, con la adhesión al PCT, los innovadores argentinos ganarán en tiempo, burocracia y costos, al iniciar el país un trámite que será válido en el resto de los países miembros del Tratado.

En la sesión, la diputada y científica Adriana Serquis dijo que "no es necesario que se apruebe este convenio para que los investigadores tengamos la oportunidad de ser parte del mundo patentando nuestros desarrollos. Lo puedo decir porque tengo una patente en Conicet sobre cables superconductores. Pero es un ejemplo más".

Luego cuestionó la defensa oficial, diciendo que "no es verdad que no va a haber modificaciones en la forma que la Argentina aceptaba las patentes, porque justamente los requisitos que actualmente tenemos para los patentamientos evitan y ponen un filtro técnico clave, y por decreto ya las están derogando"..

La presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, Juliana Santillán, había defendido el Tratado, diciendo: "Queremos que nuestros investigadores, nuestras universidades, los emprendedores, las empresas tecnológicas y los centros de investigación tengan acceso a las mismas herramientas que utilizan sus pares en el resto del mundo".

Qué aprueba Argentina del Tratado de Patentes y qué excluye

El tratado PCT tuvo resistencia en Argentina debido al Capítulo II que otorga a agencias de patentes extranjeras la potestad para aprobar mejoras en productos, extendiendo en forma arbitraria las salvaguardas por propiedad intelectual. Esto fue rechazado históricamente por los laboratorios medicinales nacionales.

El oficialismo acepto la aprobación del tratado dejando en reserva (excluyendo) el Capítulo II. De este modo, la Argentina sólo adhiere al Capítulo I (búsqueda y solicitud unificada), sin habilitar el mecanismo de examen preliminar internacional.

Con el tratado, un científico o una pyme argentina presenta una única solicitud, en español y ante su propia oficina, y recibe un informe internacional que anticipa si su invento tiene chances reales de obtener una patente.

Con esa información en mano, dispone de hasta 30 meses para decidir en qué países desea proteger su invento, y recién entonces avanzar con las fases nacionales en cada uno de ellos.

Sin el tratado, ese mismo camino exige una inversión de dinero mucho mayor y un riesgo considerablemente más alto, algo que hoy solo unos pocos pueden afrontar.

El PCT no crea una patente internacional ni reemplaza la evaluación que realiza cada oficina nacional. El informe de búsqueda internacional tampoco concede ni garantiza la patente: brinda una primera evaluación técnica que permite tomar decisiones con mayor información.

En términos generales, el sistema permite diferir hasta los 30 meses contados desde la fecha de prioridad la decisión de ingresar en cada país y afrontar los costos correspondientes. En cada fase nacional, la oficina competente aplica su propia legislación y decide si concede o no la patente.

El Tratado de Patentes, punto por punto.

Trámite unificado internacional: permite a inventores y empresas presentar una única solicitud inicial estandarizada con validez para proteger invenciones en más de 160 países miembros, reduciendo costos iniciales de traducciones y gestiones legales en el exterior.

Extensión de plazos: otorga hasta 30 meses de plazo (frente a los 12 meses del régimen tradicional) antes de tener que ingresar formalmente a la fase nacional en cada país.

No crea una "patente mundial": el tratado regula el proceso administrativo y la búsqueda de antecedentes técnicos, pero la concesión o rechazo final de cada patente sigue siendo potestad exclusiva de la oficina local. En Argentina, se trata del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).

Qué pasó con el Capítulo II y por qué beneficia a los laboratorios nacionales

El Capítulo II es la parte del tratado que habilita el "examen preliminar internacional", permitiendo que oficinas de patentes extranjeras emitan informes y dictámenes que condicionan la evaluación técnica local.

Los laboratorios nacionales nucleados en CILFA y Cooperala se opusieron con los siguientes argumentos:

  • Facilitaría el "evergreening" (reverdecimiento), que consiste en que multinacionales patenten modificaciones menores de medicamentos ya existentes —sin aportar mejoras terapéuticas reales— para extender artificialmente monopolios por 20 años y bloquear la fabricación de genéricos.
  • Le quitaría soberanía al INPI, cuyos dictámenes quedarían condicionados por evaluaciones de oficinas extranjeras. La legislación argentina y las directrices conjuntas del INPI aplican estándares rigurosos para medicamentos. Por ejemplo, rechazan patentes sobre segundos usos medicinales, sales, polimorfos o formulaciones derivadas.
  • Encarecería medicamentos y retrasaría la producción de genéricos, afectando el acceso a la salud. Al evitar que los laboratorios multinacionales extiendan monopolios de patentes mediante exámenes foráneos, la industria farmacéutica local puede seguir produciendo y comercializando medicamentos equivalentes a menor costo sin trabas de propiedad intelectual extranjeras.

Tras meses de pulseada con el Ministerio de Desregulación de Federico Sturzenegger, que defendía el texto completo por presión de Estados Unidos, el Congreso se encamina a convertir en la ley la adhesión al PCT con "reserva" del Capítulo II.

Te puede interesar

Secciones