Mucho Chacho pero poca plata: La Rioja sube Ingresos Brutos para recaudar más
El gobernador Ricardo Quintela creó un aporte extraordinario del 25% sobre Ingresos Brutos para quienes facturen más de $2.000 millones por mes
La Rioja acaba de crear un nuevo tributo que golpeará el bolsillo de todos los consumidores. La provincia, que también lanzó la cuasimoneda llamada "Chachos", estableció un aporte extraordinario del 25% sobre el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) para contribuyentes con facturación mensual igual o superior a $2.000 millones.
La medida ya está vigente. Alcanza los anticipos de septiembre a diciembre de 2026 y tiene como destino un fondo de asistencia alimentaria provincial.
La Ley 10.907 fue sancionada el 17 de septiembre por el Bloque Justicialista en la Legislatura provincial. El gobernador Ricardo Quintela la promulgó el 2 de octubre. La publicación en el Boletín Oficial llegó recién el 6 de octubre.
El aporte se calcula sobre el IIBB determinado sin deducciones y se suma al impuesto ordinario que ya pagan los contribuyentes alcanzados: quien queda comprendido no reemplaza un tributo por otro, sino que afronta una carga adicional sobre la base ya gravada.
La norma incorpora al cómputo del umbral de $2.000 millones los ingresos provenientes de actividades exentas o no gravadas. Esto amplía el universo de sujetos obligados aunque parte de sus ingresos no tribute el impuesto base.
El destino de lo recaudado es el Fondo Solidario de Gestión Alimentaria (FO.S.G.A.) y el Programa Alimentario Riojano (P.A.R.). Ambos fueron creados por la Ley 10.714 de 2024.
Esa norma es el antecedente directo de la ley actual. En 2024, La Rioja ya había aplicado el mismo aporte del 25% sobre los anticipos de mayo a diciembre. La diferencia: el umbral era de $200.000.000 por anticipo, diez veces inferior al vigente ahora.
Cuánto más pagarán las empresas con el nuevo impuesto
Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios, ilustró el impacto con un ejemplo concreto. Un contribuyente con una base imponible mensual de $2.000.000.000 y una alícuota del 3% determina un IIBB de $60.000.000.
El aporte del 25% agrega $15.000.000 por mes a esa carga tributaria. La alícuota efectiva salta del 3% al 3,75%.
En los cuatro anticipos que abarca la ley, el mismo contribuyente afrontará $60.000.000 adicionales. Todo esto sin computar el interés por mora, que quedó fijado en 0,10% diario según el Código Tributario Provincial.
La Dirección General de Ingresos Provinciales quedó a cargo de la aplicación, fiscalización y reglamentación del aporte.
Por qué este impuesto terminará golpeando a los consumidores
El IIBB es un tributo plurifásico y acumulativo. Se aplica sobre el ingreso bruto de cada etapa de la cadena productiva y comercial.
No existe posibilidad de computar como crédito fiscal el impuesto abonado en las fases anteriores. Cada eslabón incorpora ese costo a su precio de venta.
La carga se acumula eslabón tras eslabón y llega al valor final que paga el consumidor. El consumidor final, al no tener a quién trasladar el impuesto, es quien en definitiva lo soporta.
Domínguez señaló que el objetivo declarado de la norma es social. Pero el instrumento elegado genera un problema de fondo: el IIBB se traslada a los precios en cada etapa y termina absorbido por el consumidor final.
Esto aplica también a los alimentos. Su peso en el gasto es mayor en los hogares de menores ingresos. Precisamente el sector al que apunta el programa que se financia con el aporte.
Distintos sectores productivos coinciden: el IIBB es el gravamen que con más frecuencia se señala como distorsivo en la Argentina.
Los problemas técnicos que detectaron los especialistas
Domínguez identificó tres puntos que merecen atención especial. El primero es el efecto escalón.
El umbral de $2.000 millones no funciona como tramo, sino como límite. Un contribuyente con una base de $1.999.999.999 no abona el aporte. Uno con $2.000.000.000 lo abona sobre la totalidad del impuesto determinado.
En el ejemplo citado, una diferencia de un peso en la base implica $15.000.000 de aporte adicional por mes.
El segundo punto es la inclusión de ingresos exentos o no gravados en el cómputo del umbral. Un contribuyente puede quedar alcanzado por ingresos que la propia legislación provincial excluye de la imposición.
El tercero es la posible retroactividad de la norma. Entró en vigencia el 6 de octubre de 2026, pero alcanza al anticipo de septiembre. Un período ya concluido para esa fecha.
Según el artículo 7 del Código Civil y Comercial de la Nación, las leyes no tienen efecto retroactivo salvo disposición en contrario. La retroactividad no puede afectar derechos amparados por garantías constitucionales.
Domínguez advirtió que la aplicación del aporte a hechos ocurridos antes de la publicación de la norma podría vulnerar el derecho de propiedad.
La Rioja y el anuncio de la cuasimoneda los Chachos
A mediados de este año, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó que su administración volverá a poner en circulación los Chachos, la cuasi moneda provincial que había sido implementada durante 2024 como mecanismo para afrontar la escasez de recursos.
En junio, el mandatario aseguró que la herramienta volverá a utilizarse y adelantó que tendrá un peso relevante dentro de la estrategia financiera de la provincia. "Vamos a sacar los Chachos de vuelta y vamos a poner una parte importante", expresó.
La experiencia de los Chachos comenzó a tomar forma a principios de 2024, cuando la Legislatura provincial autorizó su emisión por hasta $22.500 millones. Meses después, comenzaron a circular en la economía local, aunque su utilización fue suspendida antes de finalizar ese mismo año.
En un contexto de restricciones presupuestarias y dificultades para acceder a financiamiento, el Gobierno riojano analizaba reactivar el instrumento como una alternativa para sostener el funcionamiento de la administración provincial.
Al referirse al escenario económico que enfrenta el distrito, Quintela reconoció las limitaciones existentes, aunque sostuvo que la provincia continuará buscando mecanismos para atravesar la coyuntura. "Nos está faltando, pero ya nos acostumbramos a administrar la pobreza, o sea que vamos a salir adelante", señaló.