La IA acelera la abogacía: un experto explica cómo tener un estudio eficiente sin riesgos
Puntos importantes
Leonardo Limanski, abogado y cofundador de AILegales, comenta cómo utilizar la Inteligencia Artificial en los estudios jurídicos como "asistente legal", son correr el riesgo de delegar lo que el abogado debe saber y hacer por sí mismo.
Los abogados y la Inteligencia Artificial
¿Cómo está cambiando el uso de la IA en el sector legal?
Cada vez vemos más abogados y abogadas interesados en usar herramientas de inteligencia artificial. Los cursos y las capacitaciones sobre IA se volvieron muy frecuentes, y aparecen herramientas nuevas casi todas las semanas. Los relevamientos globales muestran lo mismo: la mayoría de los profesionales del derecho ya usa IA, aunque pocos lo hacen con herramientas pensadas para el trabajo legal.
Eso coincide con lo que vemos acá. La mayoría usa herramientas gratuitas y en forma de chat: le pide a ChatGPT que resuma una pericia, que mejore la redacción de un escrito, que arme un modelo de carta documento o que explique un fallo largo. Es decir, estamos usando la IA para hacer más rápido un trabajo que antes se hacía a mano.
Son pocos todavía los que empiezan a pensar en términos de flujos de trabajo. Por ejemplo, un proceso que revise todos los días las novedades de las causas, detecte si hay un plazo o una audiencia, lo agende y prepare un primer borrador de la respuesta para que el abogado lo revise.
La IA deja de ser una herramienta que se consulta y pasa a ser parte de cómo se organiza el estudio. Creo que ese es el cambio que viene.
La necesidad de disminuir los riesgos y actuar con seguridad
¿Cuál es el principal riesgo?
Creer que la IA sabe todo y que tiene toda la información. Permanentemente me preguntan por qué la IA no encuentra todos los fallos. La respuesta es que la mayoría de las sentencias no están indexadas: están publicadas en portales judiciales, pero los buscadores de Internet no las alcanzan.
Entonces la IA responde con lo que tiene: lo que aprendió durante su entrenamiento o lo que encuentra en la web. Y cuando le falta el dato, puede completarlo con algo que suena verosímil, como un fallo o una cita que no existen. En distintos países ya hubo abogados sancionados por presentar citas inventadas por IA, y también resoluciones judiciales que tuvieron que dejarse sin efecto por el mismo motivo.
¿Cómo se puede usar con más seguridad?
El primer paso es entender cómo funciona. Después, tener claro qué tareas uno quiere hacer con IA y cuánto control está dispuesto a ceder. No es lo mismo pedirle que resuma un expediente para orientarse que pedirle un escrito para presentar: cuanto más importante es la tarea, más revisión hace falta.
Y en lo posible, conectarla con fuentes. Las herramientas de IA más usadas ya permiten conectar fuentes externas. Eso cambia mucho las cosas: en lugar de responder de memoria, la IA busca en una base oficial, lee el documento e indica de dónde sacó cada dato. El abogado sigue verificando, pero parte de una respuesta que puede rastrear.
¿Cómo conviene pensar a la IA en el trabajo de un abogado?
Como un asistente jurídico. Y a un asistente hay que explicarle paso a paso lo que tiene que hacer. Para eso, primero hay que pensar cuál es el proceso de la tarea que uno hace todos los días.
Por ejemplo, contestar una demanda. Uno lee la demanda, analiza los hechos, la documentación y la prueba, busca jurisprudencia, define la estrategia, redacta y revisa. Si le pedimos a la IA "contestá esta demanda", el resultado va a ser genérico. Si le explicamos cada paso, con el contexto, los documentos que tiene que mirar y lo que esperamos en cada etapa, el resultado mejora muchísimo.
El abogado no será prescindible
¿La IA va a reemplazar a los abogados?
Creo que no, al menos no en el sentido en que suele plantearse. Lo que sí veo es que hay muchas tareas que se pueden automatizar: seguir expedientes, ordenar plazos, buscar antecedentes o preparar un primer borrador.
Eso ayuda a optimizar tiempos y a tener un mejor control del trabajo. Los abogados y las abogadas que sepan usar la IA van a tener una ventaja competitiva: van a poder trabajar más rápido y mejor.
También está cambiando la forma de investigar y de aprender. Antes, gran parte de la profesión se aprendía en tribunales: yendo a la mesa de entradas, leyendo expedientes, viendo cómo trabajaban otros. Hoy ya no hace falta ir.
Y aprender se volvió más difícil, porque el que no sabe termina delegando en la IA. El problema es que, si no aprendió antes, después le cuesta mucho más revisar lo que la IA le devuelve.
¿Qué le recomienda al que está empezando?
Que aprenda el ejercicio profesional, con o sin IA. Que lea expedientes completos, que redacte sus propios escritos y que entienda por qué se hace cada cosa. Es lo que después le va a permitir usar bien la IA y darse cuenta cuando se equivoca.
Y que la use, pero como asistente y no como atajo. Le recomendaría empezar por tareas acotadas y fáciles de verificar, aprender a darle buenas instrucciones, chequear siempre la fuente y cuidar qué información de los clientes carga. Con el tiempo, puede ir armando sus propios flujos de trabajo.
De esta manera, Limaski cuenta su experiencia desde AILegales, plataforma que ofrece un buscador de jurisprudencia y normativa, un conector de IA para abogados y la redacción y revisión de escritos, incluido un control de que las citas existan.