Vaca Muerta pega un salto significativo: el superávit energético subió más de 150 por ciento
El sector energético argentino volvió a demostrar su capacidad de generar divisas. En abril, registró un superávit comercial energético de u$s1.402 millones, lo que representa un salto interanual del 151,4%.
Vaca Muerta aparece como el motor indiscutido de esos números. La formación neuquina está redefiniendo el mapa energético nacional y su impacto empieza a sentirse con fuerza en la macroeconomía.
Los datos surgen del último informe del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi. El crecimiento se explica por una combinación de factores: las exportaciones energéticas aumentaron 85,9% frente al mismo mes del año anterior, mientras que las importaciones se desplomaron 45,4%.
Ese doble movimiento refleja una menor dependencia de compras externas de combustibles y gas. Argentina empieza a consolidar su autonomía energética después de años de déficit comercial en el sector.
El petróleo marca un récord histórico de producción
La producción de petróleo alcanzó un nuevo pico en abril. Creció 18,7% interanual ese mes y acumuló una suba de 15,3% en los últimos doce meses.
El dato más relevante aparece cuando se analiza el origen de ese crudo. El 70% del petróleo argentino ya proviene de desarrollos no convencionales, un segmento que avanzó casi 39% en un año y que concentra todas las expectativas de crecimiento futuro del sector.
Vaca Muerta vuelve a ser protagonista absoluta. La cuenca concentra actualmente el 68% del petróleo y el 57% del gas que produce el país.
Solo en petróleo, la producción dentro de Vaca Muerta creció 39,5% interanual. YPF lidera esa expansión, aunque otras compañías también aceleran sus inversiones en la zona.
El crecimiento exportador explica buena parte del salto del superávit energético. Las exportaciones de petróleo crecieron 35,6% en los últimos doce meses, impulsadas tanto por mayores precios internacionales como por el incremento de los volúmenes.
El sector se consolida como uno de los pocos complejos con capacidad real de generar dólares genuinos en el corto plazo. Una buena noticia para un país que sigue necesitando divisas.
El gas natural también muestra señales positivas
La producción de gas natural mostró una recuperación más moderada que la del petróleo. En abril, aumentó 2,8% interanual, sostenida nuevamente por el shale gas neuquino.
El gas no convencional avanzó casi 20% en el año. El convencional, en cambio, continúa en retroceso y profundiza el cambio estructural de la matriz hidrocarburífera argentina.
Las exportaciones de gas también mostraron un desempeño sólido. Avanzaron casi 20% en doce meses, consolidando al recurso como otro pilar del superávit energético.
Vaca Muerta vuelve a aparecer como la explicación central de ese fenómeno. La formación concentra el 57% de la producción nacional de gas y su potencial sigue sin explotar completamente.
Las renovables avanzan y cambian el mix eléctrico
Otro dato que refleja la transformación del sistema energético argentino es el avance de las renovables. La generación limpia ya representa el 20% del mix eléctrico nacional, con un crecimiento acumulado de 17,3% en el último año, lo que marca un cambio estructural en la matriz de generación.
En paralelo, la demanda eléctrica industrial volvió a mostrar señales positivas. Subió 11,9% interanual en abril, uno de los indicadores que el mercado sigue de cerca para medir recuperación de actividad económica.
Ese rebote de la demanda industrial contrasta con la caída en las ventas de combustibles. Las ventas retrocedieron 6,9% interanual, especialmente por la baja en gasoil y naftas súper.
El consumo de gas por redes también continuó debilitado. La contracción refleja tanto factores estacionales como una economía que todavía no termina de despegar con fuerza.
Vaca Muerta dejó de ser promesa y se volvió realidad
El informe del Instituto Mosconi deja una conclusión central para el mercado energético: Vaca Muerta dejó de ser solo una promesa productiva. Hoy es una pieza clave del equilibrio externo argentino.
El superávit energético de u$s1.402 millones en abril representa un cambio estructural. Argentina pasó de importar energía a exportarla en volúmenes crecientes.
El desafío ahora pasa por sostener inversiones y ampliar infraestructura. Sin gasoductos, oleoductos y plantas de procesamiento, el boom exportador puede toparse con un techo logístico.
Transformar ese crecimiento en un ciclo más estable para la economía requiere políticas de largo plazo. La estabilidad regulatoria y fiscal será clave para atraer capitales frescos.
Por ahora, los números hablan solos. Vaca Muerta ya le cambia la caja al país y empieza a cumplir con las expectativas que generó durante años.