Nueva era en Vaca Muerta: así será la lluvia de inversiones récord, liderada por YPF
El mapa energètico està llevando a la Argentina hacia un cambio de paradigma con números de inversiones, de producción y exportaciones sin precedentes en Vaca Muerta, que ya consolidan a la industria como el segundo gran motor de divisas del país.
La confirmación de esta tendencia se refleja en la balanza comercial del sector, que pasó de un histórico déficit de miles de millones a convertirse en un superávit estructural. El último informe oficial expuso en abril un saldo positivo energético de u$s1.402 millones en un solo mes, posicionándose como el registro mensual más alto desde que se tiene memoria estadística en el país.
Este salto inédito responde a una doble dinámica: las ventas de combustibles y energía al exterior se dispararon un 85,9% interanual, traccionadas por mayores volúmenes y firmeza en los precios globales, mientras que las importaciones del rubro se desplomaron un 45,4% debido a la menor necesidad de barcos de combustibles líquidos. Con este desempeño, los embarques energéticos pasaron a representar el 14,3% de la torta global de exportaciones argentinas.
Este nuevo escenario posiciona al sector energético inmediatamente detrás del complejo agroindustrial en términos de generación neta de divisas, y la menor dependencia de los ciclos climáticos que afectan al campo le otorga al sector petrolero una gran previsibilidad para los próximos años.
La carrera de la producción
La base de este salto es la mejora continua de los indicadores de eficiencia y productividad en la Cuenca Neuquina transversal a las principales operdoras, donde las empresas lograron reducir los tiempos de perforación y aumentar la longitud de las ramas laterales. Solo en la provincia de Neuquén, la producción de crudo escaló hasta un récord absoluto de 628.924 barriles por día, lo que implica un incremento interanual del 36,18%.
Bajo esta dinámica, las proyecciones de las compañías operadoras y de las autoridades provinciales coinciden en que la industria se encamina a perforar un techo histórico. El volumen total a nivel nacional ya se ubica en torno a los 891.704 barriles diarios con el shale explicando el 70,5% del total del país, y consolidando la marcha para cruzar la emblemática meta del millón de barriles diarios antes de que concluya el año.
El principal desafío de este crecimiento ya no se encuentra en el subsuelo, sino en la superficie, debido a que la producción actual comenzó a toparse con el límite de la capaciadd disponible tras la ultima ampliación del sistem de transporte Oldelval a casi un año de inauguradas las obras. La empresa ya empezó las tareas de potenciación de las plantas de bombeo para sostener el crecimiento hasta fin de año.
Precisamente hacia diciembre es cuando se prevé que podrá entrar en operación el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) la mega obra que encolumnó a los pirncipales jugadores de la industria y que tras una inversión de u$s3.000 millones marcará el final de los cuellos de botella habilitando una capacidad de hasta 700.000 barriles diarios.
El factor RIGI y la infraestructura clave
En este esquema de expansión, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) funciona como la herramienta normativa que está permitiendo acelerar la toma de decisiones por miles de millones en la industria, más aún desde que el Gobierno habilitó el esquema para los proyectos de upstream de gas y petróleo en Vaca Muerta.
Las ventajas fiscales, aduaneras y de acceso al mercado de cambios otorgadas por el nuevo marco legal agilizaron los proyectos cuyos anuncios se vienen sucediendo en las últimas semanas, y de los cuales sin dudas el más resonante fue el multimillonario desarrollo presentado por YPF.
Se trata del megaproyecto "LLL Oil", el programa de desarrollo exportador de petróleo crudo más importante del país y la mayor apuesta presentada bajo el RIGI hasta el momento, contemplando un desembolso masivo de u$s25.000 millones. La iniciativa prevé la perforación de 1.152 pozos no convencionales para alcanzar un plateau adicional de 240.000 barriles diarios a partir de 2032, apuntando a generar unos u$s6.000 millones anuales en exportaciones netas.
Pero ese proyecto está estrechamente ligado a otro que ya cuenta con el beneficio del RIGI como lo es el VMOS, la megaobra liderada por YPF que unirá Añelo con la costa de Río Negro mediante un oleoducto de 30 pulgadas y una terminal de exportación en aguas profundas en Punta Colorada. El tendido cuenta con un avance de obra cercano al 65% y su puesta en marcha técnica representa la llave maestra para canalizar el grueso del crudo hacia el mercado global.
La ola de anuncios corporativos
El espaldarazo normativo del RIGI no se limitó a los planes de YPF, sino que desató un efecto dominó entre las principales operadoras privadas de la cuenca. El caso más reciente y emblemático es el de Pampa Energía, que presentó formalmente su solicitud de adhesión al régimen para el desarrollo de su bloque estrella de shale oil, Rincón de Aranda.
La firma comandada por Marcelo Mindlin prevé desembolsar u$s4.500 millones con el objetivo de multiplicar por diez su producción de crudo no convencional, pasando de los 3.000 barriles actuales a un techo de 35.000 barriles diarios para el año 2028. Pero el mismo holding también presentó al RIGI el proyecto de separación de liquidos del gas natural por u$s3.000 millones, y de construcción de una planta de urea para monetizar el shale gas por u$s2.400 millones.
En sintonía con este despliegue, Vista Energy, el segundo productor de petróleo no convencional de la cuenca, también reconfiguró su hoja de ruta financiera para subirse a los beneficios del nuevo marco legal. La compañía que lidera Miguel Galuccio oficializó una aceleración de sus inversiones bajo el paraguas del RIGI, comprometiendo un esquema que busca consolidar una producción de 100.000 barriles equivalentes de petróleo por día mucho antes de lo previsto originalmente.
La colombiana Geopark que recién en septiembre de 2025 logró incoporarse como operadora en el no convencional neuquino, ya presentó su adhesión con un proyecto superior a los u$s1.000 millones de inversión. La iniciativa apunta a unificar el desarrollo de los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste bajo un Vehículo de Proyecto Único (VPU) para transformarlos en un flamante hub de crudo no convencional.