El desplome de precios en la licitación de baterías asegura fuerte ahorro para el sistema eléctrico
El proceso de incorporación de tecnología de almacenamiento de energía eléctrica mediante baterías en nodos críticos de la red nacional dio un paso decisivo con una compulsa de precios correspondiente a la licitación Alma SADI que convalidó una sustancial baja en los costos de adjudicación proyectados.
La licitación que la próxima semana permitirá conocer las ofertas adjudicadas, perfila un escenario de alta competencia para el sector de infraestructura energética y el abastecimiento en períodos de alta demanda, y marcará el desembarco masivo de los sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems).
Estas tecnologías consisten en centrales de almacenamiento de energía mediante baterías de escala industrial, diseñadas para absorber el excedente de generación -principalmente renovable- y reinyectarlo a la red en los momentos de mayor saturación del sistema.
Las veinte ofertas más competitivas que resultaron seleccionadas registraron un valor promedio ponderado de u$s 8361 por megavatio (MW) al mes. Este indicador se posiciona de forma ventajosa frente a las estimaciones iniciales que contemplaba la planificación oficial para asegurar el repago de los sistemas de acumulación.
El valor resultante de la compulsa implica una reducción del 30% respecto del techo de u$s 12.500 por MW mensual que se fijó en el pliego de bases y condiciones como precio máximo admisible. Esta brecha económica generará un ahorro importante en los congtratos de largo plazo destinados a remunerar la disponibilidad de potencia firme basada en equipamiento tecnológico.
Una oferta que superó por diez lo licitado
La definición de la etapa económica se produce tras una masiva convocatoria técnica que captó el interés de 37 compañías generadoras y desarrolladoras, las cuales formalizaron la presentación de 235 proyectos específicos. El volumen total de potencia ofertado en esa instancia previa escaló hasta los 8335 MW, una cifra que superó en más de diez veces el requerimiento inicial previsto para el tendido eléctrico del interior.
Los planes oficiales estipulaban un objetivo base de 700 MW de capacidad para esta convocatoria abierta, con nodos de instalación distribuidos de forma estratégica en las regiones del Noroeste (NOA), Noreste (NEA), Cuyo, Centro, Litoral y distintas subestaciones de la provincia de Buenos Aires. La alta concurrencia de oferentes permitió preseleccionar las carpetas técnicas más sólidas antes de compulsar los valores mensuales de remuneración.
La implementación de estas centrales de acumulación tiene como prioridad estabilizar la operación del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) en áreas alejadas de la zona metropolitana. Estos activos permitirán mitigar las restricciones de transporte existentes y responder ante contingencias climáticas o picos estacionales de consumo, tanto en los meses críticos de verano como en el período invernal.
El desarrollo de Alma SADI replica la estrategia implementada a comienzos de año mediante el programa Alma-GBA, enfocado de manera exclusiva en los nodos de alta tensión del Gran Buenos Aires. En aquel primer antecedente de almacenamiento a gran escala, las autoridades convalidaron la contratación de 713 MW de capacidad con un desembolso corporativo proyectado en más de US$ 540 millones, cuyas obras se encuentran en fase de ejecución.
Con el cierre de la evaluación económica del capítulo para el interior del país, las estimaciones de inversión privada para el montaje de los parques de baterías se ubican en torno a los US$ 700 millones para la primera etapa. El cronograma administrativo prevé que las resoluciones formales de adjudicación se completen durante los primeros días de julio, dando inicio formal a los plazos de instalación electromecánica en las provincias seleccionadas.