Pagar en cuotas puede costar hasta 50% más en el costo final
En ese crecimiento, la financiación de consumo a través de tarjetas de crédito fue protagonista y derivó también en un mayor desarrollo de los plásticos no bancarios, sean de supermercados, tiendas o comercios de electrodomésticos que ganaron espacio a lo largo del último año.
Las alternativas son múltiples y los costos finales de lo más variados. Si bien es cierto que las tarjetas cerradas o no bancarias, que arrancaron el año con intereses cercanos al 100%, fueron poco a poco acomodando sus costos hasta casi converger con las tasas de interés que cobran las abiertas –alrededor del 40% anual y un costo financiero total de entre 55 y 60% (incluido IVA, seguro de vida, gastos de emisión, etc.), según el caso–, cada comercio tiene su particularidad y el mismo producto puede terminar saliendo hasta 50% más si se elige la opción equivocada.
BrechaDe acuerdo con un relevamiento realizado por Deloitte, entre ocho cadenas de electrodomésticos y siete súper e hipermercados de Buenos Aires, un Televisor Sony de 21" con pantalla plana que al contado cuesta $1.300 promedio, podría terminar costándole a un consumidor desprevenido $2.040 en una importante cadena de electrodomésticos, tras pagar 12 cuotas de $170 cada una, bajo la modalidad de un préstamo personal otorgado por el comercio.
En un hipermercado el mismo televisor, financiado a 12 meses pero en este caso con una tarjeta de crédito abierta, tiene un costo total de $1.476 (cuotas de $123), y si se paga en seis meses en una cadena de supermercados, también con un plástico bancario, el costo será de $1.350. De la muestra que se realizó a fines de noviembre en distintas zonas de la provincia de Buenos Aires, con relevamientos visuales de precios y opciones de financiación, consulta a empleados o encargados del comercio y simulación de operaciones de compra, surge que el costo financiero total promedio es de 54,33% anual.
Para aquellos comercios con financiación propia el costo asciende a 60,12 por ciento. Entre los hipermercados, Carrefour, Norte y Wal Mart ofrecen préstamos personales. Esta última y también Jumbo poseen tarjeta propia y todas trabajan con las principales tarjetas de crédito abiertas. En las cadenas de electrodomésticos son mayoría las que tienen tarjetas propias, como Garbarino, Falabella, Musimundo, Rodo o Márquez, entre otros. Créditos personales ofrecen en Frávega, Garbarino, Rodo y Ribeiro, entre otras.
ElecciónEn términos generales, los comercios que financian las ventas con tarjetas abiertas resultan más convenientes para los consumidores. Claro que los plásticos bancarios –como Visa, Mastercard, American Express, Cabal, etc.– con los que se accede a mejores tasas e incluso a cuotas sin interés no están al alcance de todos (hay unos 13 M de tarjetas) y los que entregan las propias cadenas resultan más fáciles de conseguir. Por otra parte, las tarjetas con marca propia o cerradas ofrecen diversas alternativas a sus clientes. Desde planes de 24 cuotas, promociones especiales en productos determinados, efectivo, sorteos o premios.
Muchas de estas tarjetas están administradas y emitidas por la propia compañía que en general se vale de fideicomisos financieros para fondear esas líneas de crédito, lo cual ha contribuido, en el último año, a reducir significativamente los costos.
El crédito de consumo seguirá extendiéndoseCon la confianza del consumidor en niveles cercanos al 35% y buenas perspectivas de crecimiento para este año, los economistas aseguran que el consumo financiado seguirá en alza. "Este año se va a seguir consolidando el crédito para consumo, sea a través de préstamos personales o con tarjetas de crédito. Hay más confianza y la situación presente está mejor que hace un año atrás", señala María Castiglioni, economista del Estudio de Orlando Ferreres.
"La confianza está mejorando y eso alienta a consumir más. Hay que tener en cuenta que hay consumo postergado y, por otra parte, que la tendencia al ahorro es inferior a la de la convertibilidad, porque el que ahorró fue castigado", dice Santiago Gallichio, economista de la Consultora Exante. Los préstamos personales tuvieron un crecimiento constante durante todo el año pasado, llevando un ritmo de casi 5% mensual, lo que implica un promedio de $150 millones por mes.
El stock de préstamos personales alcanzó a fines de diciembre los $4.281 millones, un 72% más si se compara con el mismo mes del año 2003, según datos de Deloitte. Esto ha convertido a los préstamos personales en una de las principales líneas de la cartera de los bancos. Por el lado de tarjetas de créditos el crecimiento fue algo más moderado: 2,3% promedio mensual.
En los primeros seis meses el saldo creció a un ritmo promedio de 3% mensual, unos $85 millones por mes, mientras que en la segunda mitad de año, donde los planes en cuotas sin recargo no fueron mantenidos por todos los comercios, se observó un crecimiento de apenas 1,4% mensual que representa unos $43 millones al mes. "Se espera que la tendencia creciente continúe durante esta próxima temporada, debido a las vacaciones y el regreso de los planes de cuotas sin recargo", opinó Mariano Orio, de Deloitte.
A diferencia de lo que sucede con el crédito de corto plazo (consumo), los economistas no esperan ver aún una marcada recuperación de los préstamos de largo plazo, como los hipotecarios. "El problema fundamental es que los salarios no se ajustaron y el valor de las propiedades se recuperó mucho", dice Castiglioni.
Mónica Fernández