Las monjas dijeron que las bóvedas del convento eran cámaras mortuorias

El intendente de General Rodríguez afirmó que se sabía de su existencia y que fueron construidas como lugar de descanso para cuando las monjas mueran

El intendente de General Rodríguez por el PRO, Darío Kubar, no sale del asombro por lo ocurrido con José López, el ex funcionario kirchnerista que fue detenido cuando quería ocultar u$s9 millones en un convento.

El impacto mediático del caso se potenció cuando se dio a conocer la noticia de que en el monasterio hallaron bóvedas ocultas. Sin embargo, el jefe comunal aclaró que estaba al tanto de esos espacios subterrános que tenía el recinto religioso y explicó que, en realidad, se trata de cámaras mortuorias que albergarán el descanso eterno de las monjas.

"Estábamos al tanto de la bóveda", dijo en declaraciones a AM 950 Belgrano. "Debajo del altar había una bóveda de 1,20 metros de ancho y 1,50 metros de profundo, cubierta por una carpeta de concreto y llena de cascotes, pero tenían la intención de ser cámaras mortuorias", reveló.

Esa información –contó- fue confirmada por las propias monjas del monasterio, quienes las describieron como "lugar de descanso para cuando ellas mueran". Además, sostuvo que "estaban fragmentada en 5 o 6 bloques", pero advirtió que estima "que en esos lugares no se guardaba plata".

Este fin de semana, la Policía Federal realizó una serie de allanamientos en la capilla del monasterio de las Hermanas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima y halló tres bóvedas, dos de ellas vacías y la tercera con escombros.

Se trata del monasterio donde el martes pasado fue sorprendido y detenido el ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, José López cuando intentaba esconder casi u$s9 millones.

Según la policía una de las monjas del lugar, de 95 años, relató que una de esas bóvedas -tapada por una alfombra- iba a ser destinada a depositar los restos del arzobispo Rubén Di Monte, quien había conducido la diócesis de Mercedes-Luján hasta fines del 2007 y falleció en abril pasado.

En tanto, la otra, "era para alojar el cuerpo de la monja de 95 años, Alba, cuando falleciera, según indicó ella misma".

Se trata de una de las pocas monjas que vive en el monasterio en el que, el martes pasado a la madrugada, López pretendía ocultar bolsos con dinero por un total de u$s8,9 millones.

Tras despegar el tapete y apartarlo, personal de Bomberos cortó con una amoladora un bloque de cemento que funcionaba como tapa de la bóveda de concreto que, según la descripción, tenía 3 metros de largo, por 1,40 metros de profundidad y 1 metro de ancho.

La tercera bóveda, detallaron los informantes, "parecía de construcción más moderna dado que el color del cemento, a simple vista, era distinto a las demás", y dentro de ella "se encontraron escombros".

De todos modos, aclararon que, en ninguno de los tres casos, se trataba de construcciones actuales y que tampoco encontraron indicios "para sospechar que allí pudieran haber guardado dinero".

Por otro lado, fuentes judiciales adelantaron que, en las próximas horas, citarán a declarar como testigos a los albañiles que solían realizar trabajos en el predio del monasterio con el fin de determinar cuándo fueron construidas las bóvedas y si les fue señalado algún destino para ellas.

El intendente de General Rodríguez, además, dijo que "no hay registros" en la Municipalidad sobre pedidos de autorización del Monasterio para utilizar el lugar como eventual cementerio o para realizar obras en el establecimiento.

"No teníamos ningún trámite iniciado al respecto. Desconozco si se sigue haciendo, nos tomo medio de sorpresa. No había iniciado ningún expediente al respecto. No habíamos autorizado en ningún momento que se utilice como cementerio", sostuvo.

Y anticipó: "Hoy vamos a comunicarnos con la dirección de planeamiento para saber qué antecedentes tiene [el monasterio] y se tomarán medidas".

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