Reforma laboral: qué cambia en el sueldo y la indemnización de los trabajadores que ya tienen empleo
La reforma laboral prevista para 2026 no se limitará solo a los nuevos contratos. Según confirmó el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, las nuevas reglas se aplicarán a todas las contingencias futuras de las relaciones laborales vigentes, como despidos, enfermedades laborales, renegociaciones contractuales o litigios judiciales.
Esto significa que, aunque el vínculo laboral se haya iniciado bajo el marco legal anterior, los derechos y obligaciones se regirán por la nueva normativa cuando ocurra un hecho relevante. En la práctica, los trabajadores que hoy tienen empleo también quedarán alcanzados por los cambios centrales del proyecto.
Reforma laboral: qué cambia en la indemnización por despido
Uno de los ejes principales de la reforma laboral es la modificación del cálculo de la indemnización por despido sin causa. Actualmente, el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo establece que, ante un despido sin causa, el trabajador tiene derecho a un mes de sueldo por cada año de servicio, o fracción mayor de tres meses.
La base del cálculo es la mejor remuneración mensual, normal y habitual del último año, sin incluir aguinaldo, vacaciones u otros pagos no mensuales, salvo que el convenio colectivo disponga lo contrario.
A esta indemnización se suman otros conceptos, como preaviso, integración del mes de despido, vacaciones proporcionales y aguinaldo proporcional, que pueden elevar considerablemente la liquidación final.
El nuevo esquema establece que la base indemnizatoria se calculará solo sobre la mejor remuneración mensual, normal y habitual percibida en los últimos seis meses.
Quedan excluidos conceptos no mensuales como el Sueldo Anual Complementario (aguinaldo), las vacaciones y premios extraordinarios. De este modo, el monto final tenderá a ser menor que el que surge del régimen actual, especialmente en los casos donde el salario incluye adicionales variables, bonos o pagos estacionales.
Además, el proyecto elimina la posibilidad de reclamar indemnizaciones complementarias por daños y perjuicios. La compensación prevista en el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo pasará a ser la única reparación económica posible, con el argumento de reducir la litigiosidad y dar mayor previsibilidad a las empresas.
Topes, fondos de cese laboral y límites al reclamo con la reforma laboral
La iniciativa también introduce topes máximos a la indemnización, que no podrá superar el equivalente a tres veces el salario promedio del convenio colectivo aplicable, aunque se garantiza un piso mínimo de un sueldo mensual completo.
En paralelo, se habilita a los empleadores a crear fondos de cese laboral, una herramienta destinada a financiar las indemnizaciones futuras y a reducir el impacto económico de los despidos. Este esquema acerca el modelo argentino a sistemas utilizados en otros países y en algunos sectores específicos.
Otro punto relevante afecta a los casos de reingreso del trabajador a una misma empresa. La reforma laboral elimina la aplicación de la tasa de interés pura del 3% anual que se sumaba a la actualización por inflación para deducir indemnizaciones ya cobradas.
Si el proyecto se aprueba, esas sumas solo se actualizarán por IPC. Esto reduce el monto a descontar y modifica el equilibrio en favor del empleador en situaciones de reincorporación o nuevas contrataciones posteriores a un despido previo.
Reforma laboral: qué pasa con los juicios laborales en trámite
La reforma también impacta sobre los procesos judiciales en curso. Los créditos laborales pendientes se actualizarán con intereses moratorios calculados según la tasa del Banco Central, con un tope que no podrá superar el capital ajustado por inflación más un 3% anual.
Además, se reducen los plazos de caducidad de instancia: seis meses en primera instancia y tres meses en segunda o en juicios sumarísimos. El objetivo oficial es acelerar los procesos, aunque especialistas advierten que la medida podría dificultar la continuidad de reclamos para trabajadores con menos recursos.
Un aspecto menos visible, pero de alto impacto, es la derogación total de determinados estatutos laborales especiales. Los trabajadores alcanzados por esos regímenes pasarán a regirse exclusivamente por la Ley de Contrato de Trabajo general.
Esta transición puede implicar la pérdida de beneficios históricos para ciertos sectores, así como la eliminación de normas protectorias en el ámbito judicial. Entre ellas, se deroga el artículo 275 de la LCT, que sancionaba conductas maliciosas del empleador con intereses agravados.
¿Qué cambia en el sueldo y los ingresos habituales?
Aunque la reforma laboral no establece una baja directa de salarios, sí introduce cambios que pueden afectar los ingresos reales y futuros de los trabajadores. Al excluir del cálculo indemnizatorio conceptos como bonos, premios o adicionales variables, estos componentes del sueldo pierden peso como protección ante un eventual despido.
Además, el nuevo esquema puede incentivar a las empresas a redefinir la composición salarial, priorizando sumas no remunerativas o variables, que no impactan ni en aportes ni en indemnizaciones. En este contexto, el salario mensual fijo cobra mayor relevancia como único respaldo ante una desvinculación.
En la reforma laboral, el salario dinámico es un nuevo esquema de remuneración flexible, que se ajusta de manera más directa a la productividad, el desempeño individual o los resultados de la empresa, en lugar de estar atado exclusivamente a aumentos automáticos por inflación o negociaciones colectivas fijas.
También el proyecto suma nuevas reglas respecto a la forma en que el empleador puede abonar el salario, las compensaciones que se permiten y cómo se calcula la remuneración en función del tiempo trabajado o el rendimiento.
Su objetivo es modernizar los convenios colectivos, adaptándolos a la realidad de cada empresa y región, y establecer salarios que premien el desempeño.
La iniciativa pretende que los convenios fijen una exigencia mínima basada en "la empresa más desfavorecida en la zona más desfavorecida del país". En la práctica, esto podría implicar reducir los pisos salariales convencionales, permitiendo que cada firma ajuste los sueldos de acuerdo con sus resultados.
Desde el Gobierno aseguran que el nuevo sistema de salarios dinámicos ayudará a reducir los costos laborales y a fomentar el empleo formal, bajo la premisa de que el salario "no necesariamente debe estar atado a la inflación, sino al rendimiento del trabajador".