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Multas de hasta $1.807.000 en Buenos Aires: qué infracciones son las más caras y cuál detecta el radar

En febrero de 2026, el valor de cada UF quedó fijado en $1.807. A partir de ese número se determinan los montos finales de las infracciones
Por S.A.
26/02/2026 - 08:43hs
multas

Con la última actualización del valor de las infracciones en la Provincia de Buenos Aires, algunas sanciones de tránsito rozan los $2 millones. Cuatro faltas alcanzan un tope de $1.807.000, pero solo una puede ser detectada por un radar fijo: el exceso de velocidad.

El esquema no es arbitrario. En territorio bonaerense, las multas se calculan en Unidades Fijas (UF), un sistema que busca que las sanciones no pierdan peso frente a la inflación. Cada UF equivale al precio de un litro de nafta de mayor octanaje informado por el Automóvil Club Argentino (ACA), y se actualiza de manera bimestral.

En febrero de 2026, el valor de cada UF quedó fijado en $1.807. A partir de ese número se determinan los montos finales de las infracciones.

Tipos de infracciones de tránsito

La Ley Nacional de Tránsito, a la que está adherida la provincia de Buenos Aires, distingue las infracciones en dos grandes grupos, de acuerdo con su gravedad:

Faltas graves

Faltas leves

  • Estacionar en doble fila.

  • Utilizar la bocina sin justificación.

  • Superar hasta en un 10% el límite de velocidad permitido.

Conocer la clasificación de cada infracción resulta clave, ya que de ella dependen los plazos de prescripción y las posibilidades de impugnar o evitar el pago de la multa. Si transcurre el tiempo legal sin que el Estado inicie acciones para su cobro, la sanción puede extinguirse.

Exceso de velocidad: la multa más alta que puede marcar un radar

El exceso de velocidad es la infracción más costosa que puede captar un radar. La escala sancionatoria va de 150 a 1000 UF.

En términos concretos, eso implica multas que arrancan en $271.050 y pueden llegar hasta los $1.807.000, según el grado de exceso sobre el límite permitido. El monto final lo determina el juez de faltas en función de la gravedad del caso.

En rutas y autopistas bonaerenses, donde los controles electrónicos son frecuentes, esta es la falta que más expone a los conductores a sanciones millonarias.

Banquina y contramano: hasta $1,8 millones

Otras conductas consideradas de alto riesgo también comparten el mismo techo de 1000 UF, aunque no son detectadas por radares fijos.

Circular por la banquina o hacerlo en contramano contempla una sanción que va de 200 a 1000 UF. Traducido en pesos, el rango va de $361.400 a $1.807.000.

Se trata de maniobras que ponen en riesgo no solo al conductor sino también al resto de los usuarios de la vía, por lo que la normativa las ubica entre las más graves del esquema sancionatorio.

Alcohol y drogas al volante: fuerte impacto económico y penalidades adicionales

Conducir con alcohol en sangre o bajo los efectos de estupefacientes también integra el grupo de infracciones más caras.

En estos casos, la escala es idéntica a la anterior: de 200 a 1000 UF, es decir, entre $361.400 y $1.807.000. La detección se realiza mediante alómetros y alcoholímetros en operativos de control, no por radar.

Además de la multa económica, estas faltas suelen implicar sanciones accesorias como inhabilitación para conducir, retención de la licencia y, en determinados casos, el secuestro del vehículo.

Circular sin VTV vigente

Otra infracción que puede alcanzar el tope máximo es circular sin la Verificación Técnica Vehicular (VTV) al día.

La normativa establece un rango de 300 a 1000 UF, lo que equivale a montos que van desde $542.100 hasta $1.807.000. La severidad dependerá de las circunstancias y de la evaluación de la autoridad competente.

Cómo se actualizan las multas

El sistema de Unidades Fijas implica que cada aumento en el precio del combustible impacta directamente en el valor de las multas. En la Provincia de Buenos Aires, la actualización es bimestral, lo que explica por qué las sanciones se incrementan con regularidad.

Así, aunque el tope de 1000 UF se mantiene constante en términos normativos, el monto en pesos varía según el valor vigente de la UF.

Con la cotización actual de $1.807 por UF, el máximo posible quedó establecido en $1.807.000. Una cifra que convierte a las infracciones graves en un golpe significativo para el bolsillo y que refuerza el objetivo disuasivo del sistema: que el costo económico funcione como un freno a conductas que ponen en riesgo la seguridad vial.

Por qué usar el celular al volante es peligroso

El uso del celular al volante continúa siendo una de las principales conductas de riesgo en el tránsito argentino. Aunque muchos conductores consideran que manipular el teléfono con el vehículo detenido -por ejemplo, en un semáforo- no implica una falta grave, la normativa es clara: la infracción es idéntica tanto si el auto está en movimiento como si se encuentra detenido.

Diversos estudios sobre seguridad vial advierten que mirar la pantalla del celular mientras se conduce reduce de manera significativa el tiempo de reacción y genera una desconexión momentánea con el entorno. Esta distracción, aun por pocos segundos, puede resultar determinante ante una maniobra inesperada, un cruce peatonal o una señal de tránsito.

Según datos recientes, el 27% de los conductores argentinos reconoció usar el celular mientras maneja, una práctica que, además de estar prohibida, incrementa el riesgo de siniestros viales.

En el plano legal, la prohibición está establecida en la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449. El artículo 48, inciso X, dispone que está prohibido conducir utilizando auriculares y sistemas de comunicación de operación manual continua, categoría que incluye el uso del teléfono celular mientras se maneja.

A su vez, el artículo 39 de la misma norma establece la obligación de conducir con ambas manos sobre el volante, salvo en situaciones específicas como el cambio de marchas. A partir de esta exigencia, algunas jurisdicciones avanzaron con regulaciones más estrictas. En provincias como Mendoza, por ejemplo, se sanciona a quienes realicen acciones que impliquen soltar el volante, incluso conductas habituales como tomar mate durante la conducción.

Especialistas en seguridad vial coinciden en que el uso del celular interfiere con las capacidades del conductor en múltiples niveles. La distracción puede ser cognitiva, cuando la conversación desvía la atención del camino; visual, si se aparta la mirada para leer o escribir mensajes; auditiva, cuando el volumen impide percibir sonidos externos como sirenas o bocinas; y física, al retirar una o ambas manos del volante.

Estas interferencias se mantienen incluso cuando el vehículo está detenido momentáneamente. Detenerse en un semáforo no elimina la necesidad de atención, ya que el tránsito es dinámico y el entorno puede cambiar de forma repentina.

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