Ciudadanía italiana: la mala noticia que afecta a miles de argentinos
El Tribunal Constitucional de Italia avaló la legalidad de la reforma que restringe la concesión de la nacionalidad por descendencia, al desestimar las cuestiones de inconstitucionalidad planteadas. Con esta decisión, la justicia italiana respalda el endurecimiento de los requisitos para acceder al pasaporte europeo, una medida que impacta de lleno en miles de argentinos que se encuentran en pleno proceso de reconstrucción de su ciudadanía.
La resolución judicial pone fin a un periodo de incertidumbre jurídica tras la implementación del Decreto-Ley impulsado por el gobierno de Giorgia Meloni. Al considerar infundadas las objeciones presentadas por una corte de Turín, el máximo tribunal ratificó que el Estado tiene la potestad de limitar la transmisión del ius sanguinis para garantizar que exista un vínculo real y cultural con el país, y no meramente burocrático o genealógico.
Ciudadanía italiana: los cambios clave que entran en vigencia
La ratificación de esta ley introduce modificaciones drásticas en el acceso a la ciudadanía para las generaciones más alejadas. Hasta el momento, el derecho de sangre permitía que descendientes de tercera, cuarta y hasta quinta generación reclamaran la nacionalidad siempre que la cadena de transmisión no se hubiera interrumpido. Sin embargo, el nuevo marco legal establece límites precisos.
Entre los puntos más destacados de la normativa ratificada se encuentran:
-
Límite generacional directo: El acceso por vía administrativa en consulados queda reservado prioritariamente para hijos y nietos de italianos nacidos en Italia.
-
Centralización de trámites: Las solicitudes de mayores de edad ya no se gestionarán exclusivamente en los consulados, sino que se derivarán a un ente central dependiente del Ministerio de Exteriores para aliviar el colapso administrativo.
-
Plazos de resolución: Se establece un periodo máximo de hasta 36 meses para la finalización de los expedientes.
-
Requisitos de idioma y vinculación: Se refuerza la exigencia de un conocimiento certificado de la lengua italiana (nivel B1) para ciertos casos de naturalización y se analiza la demostración de lazos culturales activos.
El fallo del tribunal sostiene que aquellos nacidos en el extranjero con otra nacionalidad podrían ser considerados como si nunca hubieran adquirido la ciudadanía italiana, a menos que cumplan con estos nuevos parámetros de vinculación directa. Esta interpretación busca frenar lo que las autoridades italianas denominan la comercialización de la ciudadanía y el crecimiento exponencial de la población italiana residente en el exterior, que aumentó un 40 por ciento en la última década.
Impacto en los trámites de argentinos y nuevas opciones para la ciudadanía italiana
Para los argentinos, que conforman una de las comunidades de descendientes más grandes del mundo, esta ratificación obliga a replantear las estrategias legales. Si bien los trámites que ya cuentan con derechos adquiridos o sentencias previas mantienen su validez, quienes pensaban iniciar el proceso en 2026 se enfrentan a un terreno mucho más técnico y judicializado.
A pesar de las restricciones, el derecho no fue eliminado por completo, sino desplazado hacia canales más específicos:
-
Ventana para hijos menores: se mantiene una ventana de tiempo para que los ciudadanos italianos inscriban a sus hijos menores de edad antes de mayo de 2026 para evitar complicaciones futuras.
-
Vía judicial: ante la limitación administrativa, muchos descendientes recurren a los juicios por falta de turnos o por vía materna para hacer valer sus derechos constitucionales.
-
Cuotas especiales: el gobierno italiano prevé la apertura de cupos específicos entre 2026 y 2028 para descendientes de países con fuerte inmigración, como Argentina y Brasil, aunque bajo condiciones más estrictas que todavía no fueron especificadas.