JUSTICIA

Abogado fingió una demanda laboral durante años, su clienta perdió todo y ahora enfrenta hasta 6 años de prisión

La investigación revela cómo una clienta fue víctima de una estrategia fraudulenta y la manipulación para sostener el engaño. Claves de la denuncia
Por Vanina Save
LEGALES - 15 de Abril, 2026

Un abogado simuló durante años haber iniciado una demanda laboral contra una empresa en la que había trabajado una clienta pero luego ella descubrió que la había estafado, lo denunció y ahora será sometido a un juicio oral y público.

Así lo resolvió la sala IV de la Cámara del Crimen, integrada por Ignacio Rodríguez Varela y Hernán Martín López. Los jueces confirmaron el procesamiento por estafas de M.A.H., quien supuestamente era "amigo" del esposo de la damnificada.

La causa se inició el 17 de diciembre de 2024 con la denuncia de C. R. C., quien explicó que en 2016, tras concluir su relación laboral de veinte años con la firma en la que se desempeñaba, fue asesorada por H.

Relató que durante 2017 ambos le enviaron una carta documento a su exempleadora y acudieron juntos a dos audiencias ante el Servicio Laboral de Conciliación Obligatoria (SECLO), sin arribar a acuerdo alguno.

Cómo fue la maniobra: la pandemia como excusa

A pedido de H., durante los primeros meses del 2018, firmó varios documentos, entre ellos, un supuesto escrito de inicio de demanda contra la empresa donde había estado empleada dos décadas.

En el marco de la investigación, la mujer contó que en los años siguientes continuó consultando al profesional sobre el avance del proceso, pero siempre recibía evasivas y excusas.

"Ya en 2020, H se nutrió de la pandemia para seguir adelante con su engaño hasta que, en un momento determinado, frente a mis insistentes reclamos por obtener información, argumentó que se había perdido la carpeta", declaró la damnificada como testigo.

Finalmente, en 2024 logró averiguar que el abogado -en realidad- nunca había promovido la demanda. Teniendo en cuenta que le había vedado la posibilidad de efectuar el reclamo laboral pertinente, lo enfrentó en su propia oficina y el letrado reconoció que nunca lo había presentado.

"Me ofreció un resarcimiento económico en dólares americanos. Me negué a ello y le hice saber que solo quería lo que me correspondía, ni más ni menos, es decir, la suma que hubiera correspondido reclamarle a la empresa más la actualización pertinente", relató la mujer.

Ante ese panorama, le envió correos electrónicos y cartas documento pero no obtuvo respuesta alguna, por lo que finalmente lo denunció penalmente ante la Justicia.

"No me gusta que me auditen": los chats para llegar al procesamiento

En el marco del expediente, se incorporaron como prueba las actas de las audiencias infructuosas ante el SECLO y se estableció a través de la Mesa de Entradas de la Cámara Nacional del Trabajo que no existían expedientes que tuvieran como demandante a la denunciante.

También se sumaron los mensajes intercambiados entre las partes luego de concluida la etapa de mediación, que revelaron cómo el abogado sostuvo el engaño mediante excusas sistemáticas y promesas incumplidas durante años.

En octubre de 2018, en respuesta a un audio de C., H. le respondió: "Hola ¿Cómo estás? Tu causa ya está ingresada en juicio. Tengo que ir a ver el expediente. Seguramente con el traslado de la demanda judicial".

El 4 de diciembre de ese año, ante otra consulta, respondió: "Por ahora ninguna novedad concreta del expediente o que tengas que firmarme nada", pero agregó: "Alguna expectativa de cobro para el próximo año tengo".

Como la clienta ya sospechaba mucho de la actitud del abogado y de la falta de avances en el proceso, le solicitó el número de causa con el que estaba radicado.

"Yo no acostumbro a dar número de expediente. No me gusta que me auditen. Es una relación de confianza. Lamentablemente los juicios laborales están dilatados. No nos tocó un buen juzgado. Si existen dudas, yo renuncio sin problemas", le respondió.

Entonces, le pidió una copia de la demanda -la cual nunca le envió- y en marzo de 2020 argumentó que "ahora con esto del coronavirus se ha paralizado toda la actividad de tribunales". Además, insólitamente, le propuso verse en el estudio para conversar cuando en esa época había restricción total para ese tipo de encuentros.

Casi dos años después, llegó a decirle que le enviaría la fecha fijada para las declaraciones testimoniales y en ese lapso –de acuerdo al extracto de los mensajes– coordinaron varios encuentros para hablar sobre el tema.

"La semana del 29 al 2 voy a estar en el estudio. Si queres coordinamos para vernos en esos días, vos decime día y horario, ahí hablamos. Y después quedas en libertad de acción para hacer las denuncias que consideres. Obviamente nunca cobré ningún dinero de tu causa ni me he enriquecido por ello. Te daré la explicación al respecto", le dijo ante uno de los reiterados reclamos de la damnificada.

Qué declaró el imputado

En la causa penal, H. fue indagado y admitió haber asistido a C. en su reclamo laboral, pero dijo que no se logró arribar a un acuerdo y que, en 2018, al mudar su oficina, perdió la carpeta con la demanda firmada y demás pruebas que le había dado y que aún no había llegado a presentar.

Sostuvo que la situación lo había hecho "entrar en pánico" y solo con el paso del tiempo pudo explicarle a C. lo ocurrido. Sin embargo, intentó acusar a la clienta de sobornarlo y dijo que ella le exigió un resarcimiento en dólares para no desacreditarlo.

Los jueces analizaron todas las pruebas reunidas y descartaron de plano esa versión, asegurando que el imputado le hizo creer a la denunciante que había judicializado su reclamo, lo que resultó totalmente "falso" y que su conducta frustró la posibilidad de que C. promoviera oportunamente una acción relativa a algún crédito por su anterior relación laboral conforme al plazo estipulado en la Ley de Contrato de Trabajo.

Al analizar su accionar, lo encuadraron en una estafa (uno de los tipos de defraudación que prevé el Código Penal) y remarcaron que el imputado logró mantenerla a lo largo del tiempo, ya que abusó de la confianza de la clienta y la engañó.

Con este procesamiento confirmado, la causa ahora se encamina a juicio oral, instancia en la que el abogado enfrenta una pena de un mes a seis años de prisión en caso de ser hallado culpable.

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