NUEVO ESQUEMA

Home office y sueldos: qué cambia tras la derogación de una ley clave en la reforma laboral

El nuevo esquema flexibiliza las condiciones para las empresas, pero deja zonas grises que podrían terminar en litigios judiciales
Por iProfesional
LEGALES - 09 de Mayo, 2026

La reforma laboral aprobada en marzo eliminó la ley de teletrabajo que regía desde 2020. El cambio deja sin marco regulatorio específico a miles de trabajadores remotos en Argentina.

La derogación de la Ley 27.555 implica que el home office ya no tiene reglas propias. Ahora todo depende de acuerdos individuales entre empleados y empresas, o de interpretaciones judiciales.

El debate se intensifica entre sindicatos, abogados laboralistas y empresas. La principal preocupación es que muchas condiciones laborales quedarán abiertas a interpretación, lo que podría traducirse en reclamos judiciales más extensos y costosos para ambas partes.

Especialistas advierten que la falta de normativa genera un escenario de incertidumbre. Lo que antes estaba garantizado por ley, hoy depende de negociaciones caso por caso.

Flexibilización del mercado laboral

El Gobierno promulgó la reforma el pasado 6 de marzo, luego de su paso por el Congreso durante las sesiones extraordinarias. El proyecto volvió al Senado el 27 de febrero tras modificaciones en artículos sobre licencias por enfermedad.

La votación final en la Cámara alta arrojó 42 votos afirmativos, 28 negativos y 2 abstenciones. El oficialismo celebró la aprobación como un paso hacia la flexibilización del mercado laboral.

Además del teletrabajo, la iniciativa modifica convenios colectivos, indemnizaciones, vacaciones y mecanismos salariales. El argumento oficial sostiene que el objetivo es flexibilizar el mercado laboral y fomentar nuevas contrataciones, eliminando rigideces que según el Gobierno frenan la inversión.

La reforma también elimina otras normativas históricas vinculadas al trabajo a domicilio. Algunos artículos específicos de la Ley de Contrato de Trabajo relacionados con invenciones realizadas por empleados también quedan derogados.

Qué derechos perdieron los trabajadores remotos con la reforma laboral

La Ley 27.555 de Teletrabajo se sancionó en 2020, en plena expansión del trabajo remoto por la pandemia de coronavirus. Hasta su derogación, garantizaba derechos específicos para quienes trabajaban desde casa.

Los puntos eliminados incluyen garantías que ahora quedan sin protección legal explícita:

  • El derecho a la desconexión digital fuera del horario laboral
  • La igualdad salarial respecto a empleados presenciales que cumplen las mismas funciones
  • La obligación de las empresas de cubrir gastos de conectividad, equipamiento e internet
  • La protección de la jornada laboral para evitar extensiones abusivas
  • La posibilidad de solicitar el regreso al trabajo presencial bajo ciertas condiciones

Con la derogación, estos derechos dejan de estar contemplados dentro de un régimen especial. Ahora quedan sujetos a negociaciones individuales, acuerdos internos o interpretaciones judiciales.

En la práctica, las condiciones laborales podrían variar según cada empresa o convenio. Trabajadores que cumplen funciones similares podrían enfrentar escenarios completamente distintos.

Qué problemas trae la eliminación del marco regulatorio

La desaparición de reglas claras genera preocupación en varios frentes. Uno de los aspectos más sensibles es el derecho a la desconexión digital, ya que sin regulación concreta podrían multiplicarse situaciones de disponibilidad permanente.

Otro punto clave es quién afrontará los gastos vinculados al trabajo remoto. Internet, computadoras, electricidad, mobiliario: antes esos costos debían ser compensados por las empresas.

Ahora dependerán de lo acordado entre las partes. Sin una norma que lo exija, muchas empresas podrían trasladar esos costos a los trabajadores.

El regreso a la presencialidad también queda en zona gris. Con la ley anterior, el trabajador tenía herramientas legales para solicitar volver al esquema presencial bajo determinadas condiciones.

Ese derecho ya no queda garantizado de manera explícita. La decisión quedará a criterio de cada empleador, salvo que un convenio colectivo lo contemple.

Qué dicen empresas y sindicatos sobre el nuevo esquema

Desde el sector empresarial destacan que la reforma otorga mayor flexibilidad. Las compañías podrán organizar esquemas laborales híbridos o remotos sin tantas obligaciones regulatorias.

Argumentan que la ley anterior generaba costos excesivos y limitaba la capacidad de adaptación a las necesidades del mercado. La eliminación de esas rigideces, según este sector, facilita la contratación.

Los sindicatos y abogados laboralistas, en cambio, anticipan un aumento de conflictos judiciales. La falta de una normativa específica podría derivar en más reclamos laborales extensos y costosos, ya que cada caso deberá resolverse según interpretaciones judiciales sin un marco legal claro de referencia.

La preocupación central es que muchas situaciones quedarán abiertas a interpretación. Eso podría traducirse en litigios más largos y costosos para ambas partes.

Mientras tanto, el debate continúa abierto. La discusión sobre el futuro del home office recién comienza, y la Justicia tendrá un rol clave para definir los nuevos límites del trabajo remoto en Argentina.

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