¿Y si la billetera con Bitcoin no era de Adorni?: la hipótesis bomba que lanzó Martín Lousteau
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, aseguró anoche que había logrado un incremento de su patrimonio entre 2014 y 2018 por una inversión en criptomonedas que hizo en ese período, pero que ese dinero no lo declaró porque era "una forma de escaparse de la vieja política".
Además, el funcionario dijo que contaba con una "billetera de liquidación", una especie de pen drive que se había guardado como "trofeo" por haber invertido u$s200.000 y haber ganado unos u$s300.000. Sostuvo que ese instrumento podría servir como documentación respaldatoria de las operaciones, aunque había perdido el acceso.
"Esto queda guardado de por vida, viene de la tecnología blockchain, no se puede borrar", sostuvo Adorni en una entrevista que brindó anoche en La Nación , poco después de entregar su última declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción.
Debido a que el jefe de Gabinete tiene abierta una causa por presunto enriquecimiento ilícito, la pregunta que se hacen ahora los investigadores -en este caso liderados por el fiscal federal Gerardo Pollicita- es si en verdad existe un registro con nombre y apellido de las operaciones con criptomonedas o son anónimas.
Caso Adorni: billeteras calientes versus frías
En el mundo cripto, existen billeteras denominadas "calientes", como Binance o Ripio, donde figura el nombre del titular de la cuenta, y otras llamadas "frías", que sólo contienen direcciones alfanuméricas que no están asociadas a ningún nombre.
Bitcoin funciona a través de la blockchain: un registro público y auditable de todas las operaciones que se realizaron sobre la red. Toda la información está "tallada sobre piedra", con marcas que indican entre quienes se realizaron las transacciones y la fecha exacta.
Al generar una cuenta, el usuario contará con estos datos:
- Clave pública: una dirección alfanumérica que se puede compartir para recibir fondos
- Clave privada: una secuencia alfanumérica que permite acceder a los fondos
- Frase semilla: una lista de 12, 18 o 24 palabras y sirve para lo mismo que la clave privada
Su función es resguardar la clave privada con la que se accede a los fondos.
En este caso, solo es posible conocer quién es el titular de una billetera si se efectúa -por ejemplo- una venta entre dos personas. Entonces, quien realiza la compra accede a una clave pública -una suerte de CBU- pero que no está asignada a ningún nombre en especial.
Esta mañana, al analizar los dichos de Adorni, el senador Martín Lousteau, lanzó una hipótesis de lo que a su entender pudo haber hecho Adorni.
"Mi hipótesis es que con toda esta vinculación con el mundo cripto durante todo este tiempo debe haber estado buscando a alguien que tenga una billetera y un track record de haber ganado esa plata y le dijo: 'pasame tu código' (la seed phrase). Y si eso está en exchange descentralizado nadie puede saber si era de Adorni o de quién era", afirmó el legislador.
Según el exministro de Economía, esto le permitiría al funcionario presentarse en la causa penal, mostrar las operaciones y quedar liberado tanto del delito de enriquecimiento ilícito como del de evasión.
Por su parte, el experto en informática Julio Ernesto López explicó en sus redes sociales que la "cold wallet" de Adorni debería:
- Contener las direcciones públicas con un fondeo solo hasta el día que "perdió" el acceso
- Detallar de dónde vino ese fondeo, sea por minado, un mixer u otra dirección
- No tener salidas ni entradas durante el periodo de pérdida de acceso
- Contener, una vez "recuperado" el acceso por su parte, la salida de las criptomonedas por venta, la cual debería tener una fecha anterior a las compras y onerosos gastos patrimoniales que efectuó
- Registrar las ventas de cripto a dólar, salvo que la operación se haya realizado en una cueva
"No existen registros de que esa wallet sea de su propiedad, por lo que pudo haber comprado una con movimientos que encajen en su operatoria. Solo la buena fe, cosa que ya perdió, sostendría que fue y es de su propiedad", sostuvo López, en coincidencia con lo señalado por Lousteau.
Agregó que el jefe de Gabinete tuvo dos opciones: "Fuiste a una cueva, transferiste el dinero de tu billetera y la cueva te dio una bolsa de guita o agarraste la billetera, fuiste a una casa de cambio donde estás registrado con tu nombre y apellido y vendiste los bitcoins y los pasaste a dólares".
Según el experto, si Adorni optó por la segunda opción, la operación quedó registrada y puede ser rastreada por la Justicia.
Un abogado que cumplió funciones en la Oficina Anticorrupción durante varios años sostuvo que "a Adorni le descubrieron casas, viajes, dinero y tiene que explicar todo ante el fiscal, que tendrá que ver si está bien justificado".
"Hay que preguntarse, cuando trabajaba en la concesionaria de autos, ¿tenía la capacidad de ahorrar 200.000 dólares para comprar criptomonedas? Él está obligado a probar que el dinero no provino de un enriquecimiento ilícito pero los argumentos que utiliza, como los del pen drive, son bastante pobres", sostuvo el exfuncionario.
Agregó que "cuando ponés toda tu vida patrimonial en negro después es muy difícil presentar cualquier prueba que solicite la Justicia".
El mismo penalista recordó que en estas causas se invierte la carga de la prueba y es Adorni el que deberá probar el origen del dinero para invertir en las criptomonedas y luego que le pertenecieron y las vendió para comprar los otros bienes que posee.
¿También podrían acusarlo de omisión maliciosa?
Una de las acusaciones que pesan sobre Adorni es no haber declarado una casa en un barrio cerrado de Exaltación de la Cruz que figura solo a nombre de su esposa, un lujoso departamento en Caballito y ahora se suman los u$s500.000 obtenidos presuntamente de la inversión con las criptomonedas.
Esta tarde, la senadora Patricia Bullrich cuestionó los dichos del jefe de Gabinete pero fue más allá de las críticas políticas y planteó la posibilidad de que el funcionario pueda enfrentar una acusación por "omisión maliciosa".
Se trata de una figura contemplada en el artículo 268 del Código Penal y que prevé de 15 días hasta dos años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos para quien "en razón de su cargo, estuviere obligado por ley a presentar una declaración jurada patrimonial y omitiere maliciosamente hacerlo".
"En la misma pena incurrirá el que maliciosamente, falseare u omitiere insertar los datos que las referidas declaraciones juradas deban contener de conformidad con las leyes y reglamentos aplicables", añade la última parte del artículo, referido al delito de enriquecimiento ilícito.
La defensa del jefe de Gabinete seguramente buscará sostener que no existió intención de ocultar bienes, un elemento clave para imputarle la figura de omisión maliciosa, que igualmente sería un delito menos gravoso que el del incremento patrimonial.
Sin embargo, la polémica se instaló luego de que el propio funcionario admitiera públicamente anoche que decidió mantener esos ahorros fuera de los registros oficiales durante varios años por la política que tenía el kirchnerismo.
Mientras tanto, la investigación a cargo de Pollicita continuará con nuevas medidas destinadas a verificar el origen de los fondos, la consistencia de las explicaciones brindadas y la correspondencia entre los bienes declarados y los movimientos económicos.