Cada vez más modelos, políticos y empresarios buscan limpiar su reputación en Internet
En sólo tres pasos, así funciona el cleaning de reputación online: detectar, "limpiar" y verificar que así siga son las tres etapas del proceso, en el que abogados, programadores y analistas web encontraron una mina de oro.
Las modelos forman parte del grupo más fuerte de clientes de los "cleaners". En general, están interesadas en desvincular sus nombres de páginas de sexo y listas de acompañantes.
Luego figuran ejecutivos del sistema financiero urgidos de emprolijar su "perfil de riesgo", y dirigentes políticos preocupados por su mala fama digital.
Sin embargo, los problemas más frecuentes están vinculados con la usurpación de identidad y perfiles apócrifos, y no se limita las injurias, calumnias o el uso indebido de la imagen en fotos o videos.
Además, esta problemática no sólo afecta a personalidades conocidas, sino que también alcanza a gente común y corriente. "Fue un profesor de un colegio secundario de San Juan, padre de cuatro hijos, un tipo normal, que era insultado sistemáticamente por supuestos alumnos en un perfil de Facebook", contó Fernando Tomeo, de TechLawBiz al diario La Nación.
"Este fenómeno afecta cada vez más al usuario común de medios sociales. Por ejemplo, las áreas de recursos humanos realizan un chequeo en las principales redes sociales de los candidatos a un puesto antes de la contratación", agregó García, de Global News, que trabaja junto con Tomeo: uno detecta la "suciedad", el otro la limpia.
A la hora de "limpiar" el perfil en la web, todo depende de la "cantidad" de pasado que uno tenga, de qué tan complejo se haya vuelto y de la actitud original del interesado respecto de aquellos datos, fotos o videos.
"Cuando el propio involucrado presta su consentimiento y después no quiere ver más aquella información cuesta mucho desandar el camino", aseguró Tomeo.
Cuando esa primera estrategia no funciona, llegan los cleaners y su servicio de tres pasos. Primero, detectar los residuos.
La segunda etapa del proceso, esto es, la eliminación del contenido de la Web o de las redes sociales, la puede hacer o solicitar el propio interesado (a través de las aplicaciones de "denuncia de contenidos" que proporcionan las propias plataformas) o los abogados usando esos mismos aplicativos.
"Google y Yahoo tienen por principio respetar la libertad de expresión y de circulación de contenidos, pero en algunos casos, cuando se trata de algo groseramente ilegal o que afecta cualquier derecho personalísimo como el honor, la reputación o la imagen es probable que te lo den de baja, pero es a discreción de ellos", explicó Tomeo.