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Trabajar menos horas y menos días: esto dicen los primeros experimentos

Trabajar menos horas y menos días: esto dicen los primeros experimentos
Países como Suecia y Nueva Zelanda ya desarrollaron experiencias que modifican los estándares para comenzar a adaptarse a la "jornada laboral del futuro"
10.12.2018 12.39hs Management

Trabajar 8 horas al día, 40 horas a la semana, de lunes a viernes, no es la regla en todos los países y mercados.

Pero a fin de cuentas son muchos los empleos que exigen también trabajar algún día de los fines de semana, estirar esa jornada laboral con varias horas extra o asumir que el próximo día festivo tocará trabajar.

La jornada laboral clásica tiene ya casi más de 100 años, y el debate sobre si en un mundo informatizado y automatizado se debería trabajar menos está cada día más en boga, asegura Hipertextual.

¿Sería posible que a medio plazo todos trabajáramos menos sin que la economía se resintiera? Países como Suecia o Nueva Zelanda llevando a cabo pruebas interesantes sobre "la jornada laboral del futuro".

La jornada laboral de 8 horas diarias quedó establecida en las primeras décadas del siglo pasado, después de que las protestas de los trabajadores rasos de las fábricas de Reino Unido primero y después de todo el mundo lucharan y consiguieran reducir sus horas de producción, que por aquel entonces se alargaban casi el doble.

Pero en los últimos años, el agotamiento que sufren trabajadores y ejecutivos por un lado, y la posibilidad de automatizar numerosas tareas que hoy demandan una enorme cantidad de horas hombre, generaron que cada vez más se piense en una jornada reducida, de menos horas por día o fines de semana más extensos.

Nombres importantes, como el mexicano Carlos Slim, es ya conocido en estas conversaciones por sugerir hace tiempo que en el futuro lo lógico es que todos trabajemos 4 días a la semana en lugar de un mínimo de 5 como hasta ahora.

Otras opiniones aseguran que lo lógico sería reducir la jornada diaria de 8 a 6 horas (de 40 a 30 horas semanales), y luego está Elon Musk, que hace solo unos días lanzó un alegato a la conciliación asegurando que para que un proyecto tenga éxito se deberían trabajar “como mínimo” 80 horas a la semana. 

Hipertextual recordó que ya hay estudios que indican que trabajar menos horas pero de forma más focalizada ayuda a la felicidad y la productividad de los trabajadores, reduce el absentismo y las bajas por enfermedad.

Pero también, desde el punto de vista estratégico, está claro que con la creciente robotización de muchos sectores o trabajamos menos los humanos y nos repartimos los empleos que dejen los robots o vamos a pasarlo mal. 

Por eso es interesante ver qué es lo que están sacando en claro las primeras pruebas que han querido dejar que la gente trabaje menos, de forma obligada, para ver si con ello tenemos de verdad un mundo mejor.

El caso sueco

Uno de los experimentos que más se citan respecto de la felicidad vinculada a trabajar menos horas fue elaborado en 2015 por la Universidad de Warwick, con 700 trabajadores a los que se les recortó su jornada laboral de distintas formas.

El resultado fue que todos mejoraron sus niveles de estrés y de salud tras dos años de seguimiento.

Pero la otra gran pregunta es, ¿es esto rentable en la práctica? Suecia fue el primer país donde se intentó probar de forma seria. En 2015 también se inició una prueba piloto en la ciudad de Gotemburgo. Allí 70 enfermeras y enfermeros pasaron de tener una jornada de 8 a 6 horas para cuidar a los ancianos manteniendo el mismo salario, una iniciativa promovida desde el Ayuntamiento por su dificultad para encontrar trabajadores en una sociedad cada vez más envejecida.

El primer experimento importante se saldó con un importante coste económico, aunque mejoró la productividad, salud y felicidad de los empleados, indicó Hipertextual. 

Tras 18 meses de ensayo, las enfermeras que trabajaron menos horas registraron menos bajas por enfermedad y aumentaron su productividad, organizando hasta un 85% más de actividades con los ancianos que cuidaban.

Fue un éxito rotundo en el plano de la calidad de vida de los trabajadores y de los pacientes que atendían, pero solo la prueba piloto costó 1,3 millones de dólares al ayuntamiento por los costos de cubrir las horas que quedaban vacías.

El concejal que promovió la idea, Daniel Bernmar, le dijo a Bloomberg que “había sido un éxito, pero que no se podría llevar a cabo en todos los servicios de la ciudad”.

Tras dos años, el experimento se clausuró tras un cambio política en las últimas elecciones, dejando claro que todo funciona mejor con una jornada de 6 horas al día, menos la economía. Y las enfermeras volvieron a trabajar 8 horas diarias.

Fines de semana de 3 días

Algunas empresas de corte más creativo y con una carga de trabajo más voluble pudieron implementar con éxito la fórmula de extender a tres días los fines de semana.

El diario The Guardian recogió el caso de Radioactive PR, una empresa de relaciones públicas que había decidido dar a sus empleados semanas laborales de 4 días, y que decidieron mantenerlo.

"Los trabajadores quemados o enfadados no producen dinero", dijo al periódico su CEO, Rich Leight.

Y efectivamente, estudios comprueban que los días de mayor productividad se centran de martes a jueves, y que reducir la carga de trabajo fuera de esos días acaba generando una mayor productividad.

También tuvo repercusión mediática el caso de la empresa neozelandesa Perpetual Guardian, dedicada a la gestión de testamentos. Con más de 250 empleados, se decidió que trabajaran solo de lunes a jueves, 8 horas diarias, y al final decidieron dejar ese horario para siempre, tras convencerse de que no había incidía en pérdidas, aunque tampoco mayor productividad.

Eso sí, sus trabajadores, que seguían cobrando como si trabajaran cinco días, demostraban estar más contentos y menos estresados, principalmente por poder compaginar mejor su vida laboral y personal, según los reportes de dos investigadores que evaluaron el experimento para la firma.

En Alemania, los sindicatos metalúrgicos también consiguieron que sus trabajadores hagan solo 28 horas semanales en las fábricas, una decisión que tiene más que ver con la productividad, con su adecuación ante la automatización de buena parte de los procesos de estas plantas.

Sin embargo, detrás de sus reivindicaciones, existía una pregunta que tiene bastante sentido. ¿Si hace un siglo se decidió que debíamos trabajar 8 horas al día después de trabajar más de 16 de media, no ha llegado aún el momento de replantearnos trabajar menos?

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