Mis compañeros envidian mi talento: cómo manejar este conflicto en el trabajo

Mis compañeros envidian mi talento: cómo manejar este conflicto en el trabajo
A contramano del compañerismo, la envidia muestra el disgusto que se siente al ver al otro brillar, amenazando nuestra carrera profesional
Por Rocío Bravo
05.09.2020 19.19hs Management

Las relaciones que se dan en los distintos ámbitos laborales, después de largas horas de estar juntos y sin importar el tamaño de las empresas, pueden ser conflictivas ya que conviven distintas personalidades que muchas veces traen aparejado los celos, envidias y competencia laboral.

En este punto, Verónica N. Galarza, licenciada en Psicología (M.N.57224), destaca que es importante distinguir estos tres conceptos:

La envidia: se refiere a la relación negativa que alguien tiene por no poseer algo que otra sí posee. Esto produce tristeza, enojo y frustración.

Los celos: son la sensación que produce la idea de perder algo valioso para nosotros en manos de alguien más.

Competencia laboral: es una disputa o contienda entablada entre dos o mas personas que persiguen o aspiran a la misma cosa (objetivo).

Para la especialista, "si bien muchas veces estas emociones van de la mano, no necesariamente siempre será así".

Según Cecilia de Nevares y Teresita de Velazco, Socias de HIRE, consultora de Recursos Humanos, "la envidia como sentimiento aparece cuando una persona siente dolor o desdicha por algo que tiene otro y juzga que no se lo merece. Es una emoción que aleja, que distancia, que dificulta el trabajo en equipo, construir algo juntos y hace tambalear la confianza en los vínculos".

La envidia puede ser muy disolutiva para el trabajo grupal y para la persona a quien se dirige la agresión

Mientras que Ricardo Antonowicz, psicólogo, psicoanalista, jefe de servicio de Psicología del Sanatorio Municipal Dr. Julio Méndez, coordinador de actividades asistenciales del hospital Borda y docente universitario (MN 11556), manifiesta que la envidia no se trata de la ambición del objeto del otro, sino de una insoportable imagen de incompletud.

"Para el envidioso, es difícil soportar que alguien tiene lo que quiere. Manifiesta la inseguridad del envidioso. El que envidia sufre. Estropea la admiración, la solidaridad, el compañerismo, el júbilo por los logros de los otros. En la envidia hay resentimiento. No se aspira a mejorar la posición, sino que se desea que al otro le vaya peor".

Según el Dr. Juan Eduardo Tesone, médico psicoanalista UBA, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y de la SPP, médico psiquiatra de la Universidad de París XII, la envidia puede ser muy disolutiva para el trabajo grupal y para la persona a quien se dirige la agresión que implica la envidia, dado que dicho sentimiento comporta siempre un aspecto destructivo. "Si bien la competencia es inevitable en todo grupo, se puede morigerar cuando se logra generar un espíritu de grupo en el cual el éxito es grupal y no de cada individuo".

¿Cómo manejar la envidia?

Las personas que envidian en el trabajo suelen sentir rabia o generarle ira, por no tener o creer que no se puede tener lo mismo que la otra persona tiene y que desearía para sí.

"Se envidia las potencialidades de otros compañeros del trabajo, los triunfos o reconocimientos, la persona que siente envidia puede sentirse atormentada ante la sensación de frustración, puede sentir tristeza o enojo en distintos niveles", recalca Galarza. E, inevitablemente, esto generará conflictos en el e ambiente laboral. Es por ello, "que la comunicación, el asertividad, la empatía y el respeto serán claves para enfrentar estas situaciones".

"Una de las situaciones que más fácilmente lleva a la envidia es ascender de puesto o jerarquía por lo que se acuse de estar en esa posición por favoritismo", ejemplifica la psicóloga.

Según ella, se pueden hacer unas cuantas cosas para intentar disminuir este sentimiento en nuestros compañeros. "Por un lado, el trato debe ser respetuoso siempre, más allá de la posición que ocupes. Puede ser que hayas ascendido y eso es algo excelente para vos, pero debe ser cuidada la manera en cómo se comunica tanto desde la empresa como desde el lugar del protagonista. Es importante también ser humilde y sencillo, mostrar que nuestro valor como persona trasciende cualquier estatus laboral. Son buenas formas para evitar envidias innecesarias".

Otro punto importante, dice la especialista, es mostrarnos empáticos. "Podemos ponernos en el lugar de la persona que cree que es injusto que no haya sido él el promovido. Podemos pedirle si está dentro de las posibilidades que comparta más tiempo o alguna tarea en particular para darle herramientas para su desarrollo laboral. A su vez, es clave huir del protagonismo narcisista. Ya sea en reuniones o en cualquier contexto laboral, intentar ser el centro de atención cuando no es necesario es un problema, dado que puede que los demás nos vean como una persona demasiado egocéntrica, aunque haya algún motivo para ello".

Por último, la empresa debe estar al tanto de si existen malas relaciones interpersonales entre sus empleados, "para plantearse cambios y disminuir las situaciones de tensión", remarca Galarza. En esto coincide Ricardo Antonowicz. Según él, "la envidia se podría regular desde los rangos superiores proponiendo un mismo objetivo".

Desde HIRE, sus voceras, hacen hincapié en trabajar la empatía frente a la envidia del otro, "porque quien más sufre es quien la siente. La envidia al igual que el rencor hace prisionero a quien la siente. En caso de que mi compañero se comporte de tal manera que me haga sospechar que siente envidia, lo mejor siempre es hablar, acercarse desde otro lado, preguntar qué pasa, si hay algo de lo que quiera conversar. Contarle que las situaciones vividas han sido incómodas, mostrar que la intensión de la charla es construir y reforzar el vínculo".

Tesone comparte la idea de que hay que evitar poner de relieve los propios logros. "Sin sabotearse, se puede hacer saber los éxitos, destacando que es un logro colectivo, cuando se trata del medio laboral", expone. Y agrega: "Si bien la envidia surge en el otro, depende, sin embargo, del vínculo previo. Una actitud narcisista puede ser facilitadora de la envidia del otro".

Expertos recomiendan trabajar en la empatía frente a la envidia del otro, porque quien más sufre es quien la siente

Un sentimiento inevitable, pero ¿controlable?

Para Cecilia de Nevares y Teresita de Velazco, la envidia es una emoción super humana. "Es natural que a veces nos duelan los progresos de otro y nos encantaría estar en sus zapatos", recalcan. "Y cuando la emoción de la envidia llega, tenemos que permitirnos vivirla, reconocer que la estamos sintiendo, sin negarla, por más que no nos guste. Las emociones vienen, nos pasan un mensaje para después irse, el peligro de no animarnos a vivir las emociones es que las mismas se anclen en nuestra vida, convirtiéndose en estados de ánimo e impacten en distintos ámbitos de nuestra vida".

Tesone reflexiona: "La envidia es un sentimiento humano inevitable. Ya San Agustín hablaba de la envidia que podía sentir un niño viendo amamantar a su hermano. Hay muchas situaciones que pueden generar envidia, si bien no es un sentimiento positivo, en la medida que se logre aceptar que los logros no son unipersonales, sino producto de un trabajo colectivo, podrá ser elaborado y en el mejor de los casos, en lugar de generar violencia hacia el otro, se puede transformar en estímulo y superación. Algo así como, ¿si el otro pudo por qué no podría yo también?".

Finalmente, Verónica Galarza se apropia de una frase de Wallace Stevens y nos hace pensar: "En cuanto el hombre abandona la envidia empieza a prepararse para entrar en el camino de la dicha. Despojándonos de la envidia es como podemos trazar un estilo de vida feliz".

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