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Lo que nunca tenés que decirle a tu jefe si no querés quebrar la relación laboral

Lo que nunca tenés que decirle a tu jefe si no querés quebrar la relación laboral
Si bien es necesaria la honestidad, en una empresa, y más aún si esa honestidad es con un jefe, debe tener matices. Cómo evitar una crisis
Por Rocío Bravo
15.11.2020 17.27hs Management

Ya lo decía el proverbio, "no abras la boca si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio".

De acuerdo con Ricardo Antonowicz, psicólogo, psicoanalista, jefe de servicio de Psicología del Sanatorio Municipal Dr. Julio Méndez, coordinador de actividades asistenciales del hospital Borda y docente universitario (MN 11556), "lo que más irrita a un jefe es todo lo relacionado a la disconformidad con el trabajo: sobrecarga de tareas, desacuerdo con la paga, disenso con los plazos de entrega de informes. Lo aconsejable no es callarlo, sino tratar de encontrar una llave para llegar al otro y que comprenda nuestras necesidades".

Para la Lic. Elvecia Trigo, Psicóloga Clínica (MN 5442), quien cuenta con un canal de YouTube preventivo y gratuito, a los jefes no hay que enfrentarlos negativamente, no hay que ir al choque, "hay que tener una mano de seda", remarca. Pero también hace hincapié en el hecho de que hay que conocer el hilo con el que uno está tejiendo.

Es decir, "hay que conocer al jefe, pero también hay que conocerse a uno mismo para saber qué cosas a uno como empleado le molestan de ese jefe y el empleado se tiene que saber valorar para que el empleador también lo valore".

Por ejemplo, sigue, "si un jefe es despectivo, genera mucha rabia. Si es manipulador, agresivo, que te humilla, nos va a llevar a un lugar donde no tenemos que entrar". Pero también es importante ver las características del empleado.

"Si es sumiso, tendrá que prepararse para afrontar a ese jefe, casi como un trabajo teatral, va a tener que sacar de sí una personalidad que no tiene. Si, por el contrario, el empleado es agresivo, se tendrá que cuidar, porque su parte impulsiva lo puede llevar a perder su trabajo", sostuvo. 

Según una experta, a los jefes no hay que enfrentarlos negativamente, no hay que ir al choque

Las posibilidades del lenguaje

El lenguaje tiene la particularidad de no decir todo, siempre queda algo por decir. Hay que usar eso a favor, pero callar no tiene por qué ser el camino. El camino es la diplomacia, la elección del tono, de las palabras justas. "Es importante echar mano a las múltiples posibilidades que nos ofrece el lenguaje para generar empatía con el jefe, ponerlo en nuestros zapatos, utilizando argumentos sólidos, ejemplos comprensibles y palabras que no tengan segundas connotaciones", dice Antonowicz al respecto.

Según el médico, "lo no dicho nos produce síntomas negativos, nos perturba, no nos deja avanzar. A veces, incluso, provoca manifestaciones de tipo físico, malestares estomacales, dolores de cabeza, contracturas. Una recomendación es que nuestros pensamientos sean tamizados, que pasen por un filtro. Por ejemplo, tratar previamente con un amigo ese tema ríspido que queremos plantear a nuestro jefe. De esa manera, eso que iba a ser planteado en tono de queja, probablemente adquiera un tono de negociación".

El lenguaje tiene la particularidad también de derribar muros. "Nuestro nivel intelectual se pone en juego aquí. Debemos elegir palabras agradables y también nosotros ponernos en los zapatos del otro", sigue Antonowicz.

Por su parte, el Dr. Marcelo Suárez (MN 73796), experto en Medicina Interna, recomienda adoptar dos conductas saludables citadas en su libro "No me enfermo más": Primero, el pensamiento positivo, que significa aceptar lo que sucede y actuar en consecuencia y, segundo, una respiración consciente. Según él, "eso te lleva a una respuesta inteligente y a reemplazar estrés por tolerancia. Son dos herramientas muy útiles que hay que poner en uso".

Para Claudia Bianchi, directora de aqnitio, cada persona debe encontrar su singular modo de expresión. "Hay técnicas para poder diseñar confrontaciones positivas. La herramienta que más uso es la que consiste en desagregar los hechos en cinco listas para luego diseñar la conversación que quiero tener. Es importante entender qué quiero sentir u obtener luego de esa conversación para iniciar". Y las listas, detalla, son: los acuerdos donde se asienta el conflicto; los acuerdos o situaciones donde no se cumplieron esos acuerdos; los perjuicios, describir los hechos objetivos que te están afectando; cómo te sentís por eso hechos; y las posibilidades de cómo el otro podría reparar ese daño.

Las empresas hoy tienen que tener líderes, no jefes, según un experto

Ahora bien, no es lo mismo la relación que pueda establecerse con un jefe que con un líder. "Es mucho más probable que lleguemos a buen puerto con el líder, que es alguien capaz de escuchar, comprender y orientar", dice Antonowicz. "Incluso un buen líder podría reformular consignas a fin de optimizar el trabajo del equipo, mientras que la figura del jefe suele estar más emparentada con alguien que considera que tener gente a cargo es tener subordinados que simplemente acatan órdenes".

Guillermo Miguenz, Psicólogo Social y Comunicador Social, responsable de las Divisiones Formativas Quilmes y Consultora Dinamo, comparte esta idea, pero también cree en la sinceridad. "A un jefe hay que decirle lo que quiere escuchar, a un líder se le puede hablar". Según él, la palabra jefe es anacrónica, "las empresas hoy tienen que tener líderes, no jefes, porque el jefe no puede gestionar el deseo del otro, mientras que a un líder se le puede decir cualquier cosa porque el ámbito comunicacional lo permite".

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