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ALERTA

¿Deberían las empresas pagar a sus empleados para acelerar la adopción de IA?

Cuando la capacitación no alcanza para que los empleados usen IA, las empresas no dudan en sacar la billetera. ¿Pero es este el mejor enfoque?
16/01/2026 - 10:35hs
inteligencia artificial en el trabajo

El 2025 fue un año en el que las empresas se empeñaron a toda costa, con mayor o menor éxito, por incorporar inteligencia artificial (IA) a sus procesos. En algunos casos, según detectan importantes consultoras a nivel mundial, este año se darán más pasos para motivar la adopción de la herramienta por parte de los empleados. Y donde no alcanza con la capacitación, algunas promueven el uso de IA mediante el pago de un bono o distintos plus. 

Lejos de considerarla una tendencia extendida, la consultora multinacional Korn Ferry destacó este "enfoque de la zanahoria" donde para que los empleados pierdan el miedo a usar IA, se les pone por delante un incentivo, de forma de dirigir sus esfuerzos hacia la dirección que requiere la compañía. 

"Un estudio de abogados ofrecerá a sus empleados una bonificación de 1.000 dólares si utilizan la herramienta de IA de Microsoft, Copilot, un millón de veces durante el año fiscal. Una empresa de software empresarial dio cientos de bonificaciones este año a empleados que incorporaron la IA en sus proyectos. Una gran farmacéutica está repartiendo tarjetas de regalo a los trabajadores que experimentan con la IA. Incluso las grandes tecnológicas se están sumando: una de ellas está otorgando puntos canjeables por electrodomésticos o entradas de conciertos a quienes utilizan la IA de forma innovadora", indicó Korn Ferry, hablando de ejemplos en Estados Unidos. 

Claro que el pago por usar IA está lejos de ser la norma. La misma consultora asegura que las cantidades que se están entregando a cambio de la adopción de estas herramientas "son solo una pequeña parte de la oleada de 360.000 millones de dólares que las empresas prevén gastar en hardware, software e infraestructura de IA" en 2025. 

Sin embargo, desde distintos espacios ya se cuestiona este uso del incentivo en dinero para acelerar la inmersión en IA. ¿Es el enfoque más correcto?¿Y hay empresas en Argentina que pagan por usar IA?

¿Hay empresas en Argentina que pagan bono por usar IA?

Salvo algunos casos puntuales como programas para jóvenes profesionales rentados que enfocan en IA, o mejores propuestas salariales para empleados que desarrollan estas habilidades, los especialistas consultados por este medio coinciden en que no ven empresas en Argentina que directamente paguen un extra a empleados por utilizar IA en sus trabajos o proyectos. 

"Hoy no vemos que pagar por usar IA sea, en sí misma, la mejor estrategia. La adopción de inteligencia artificial no se logra con un incentivo aislado, sino con un mindset organizacional que permita acompañar y guiar ese uso hacia un impacto real para el trabajo del colaborador, el área y la empresa," dijo Celeste Torresi, Chief Culture Officer de Santex.

"Si una empresa no tiene claridad sobre para qué quiere la IA, cómo mide su impacto y cómo acompaña a sus equipos en ese proceso, pagar por usarla puede incluso generar el efecto contrario: menor productividad o uso desalineado con los objetivos del negocio," añadió, y sugirió que la prioridad debería ser "desarrollar en las personas criterio propio, tanto individual como colectivo, para evaluar la utilidad, los límites y el valor de la IA en sus contextos reales."

Florencia Sardi, Head of People Experience de Ingenia, coincidió en que "en Argentina no vimos hasta el momento que pagar un plus específico por el uso de IA sea una práctica extendida ni sistematizada.. Si bien se podrían observar algunos casos puntuales,principalmente en empresas de tecnología o en roles muy especializados, donde se reconocen habilidades diferenciales vinculadas a automatización, data o IA dentro del esquema salarial general, no un bono explícito y transversal por aplicarIA".

La especialista de Ingenia describió que en la mayoría de las organizaciones a nivel local, hoy la adopción de IA transita una etapa más exploratoria, de inversión en herramientas, capacitación y pilotos, antes que esquemas formales de incentivos económicos directos.

Esto habla, sin embargo, de un escenario en el que las habilidades IA son altamente valoradas y de alguna manera recompensadas. Sarti describió que, en los pocos casos donde aparece algún tipo de reconocimiento, suele darse de tres maneras:

  • Como parte del salario del rol, cuando el uso avanzado de IA es una competencia central (por ejemplo, en data, producto o ingeniería).
  • Como bonos por proyectos o resultados, donde la IA permitió mejoras concretas en eficiencia, calidad o time-to-market.
  • Como beneficios indirectos, por ejemplo acceso prioritario a formación, certificaciones o participación en iniciativas estratégicas.

"No suele tratarse de un 'pago por usar IA' en sí mismo, sino de un reconocimiento al impacto que esa capacidad genera", resumió.

¿Conviene pagar para acelerar la adopción de IA?

Los analistas consultados apuntan a poner el foco en los resultados efectivos de la aplicación de estas tecnologías en los procesos de trabajo, y no en la "premiación" por su uso por default. "¡Pagar por usar IA es subestimar el verdadero cambio que trae! La adopción real no se logra con bonos, sino cuando la tecnología demuestra impacto concreto en resultados, aprendizaje y valor para el negocio. Otorgar un plus por su aplicación puede parecer un atajo para acelerar la adopción, pero en muchos casos confunde el medio con el fin", definó Sardi.

En Santex, por caso, confían en que la inversión en dinero y esfuerzo en relación a la IA solo tendrá éxito sostenible si va atada al "reskilling" de talentos y liderazgos en lugar de solo ofrecer un plus. 

"La adopción sostenible de IA es cultural, no transaccional. Requiere formación, criterio y gobernanza. La pregunta no es si alguien usó IA, sino para qué la usó. Si logró mejores decisiones y más valor gracias a ella. Dejamos de lado la lógica tecnocrática y reconocemos que el despliegue de IA involucra a todos los niveles: equipos técnicos, líderes, usuarios finales, diseñadores de procesos, etc. La capacitación sobre IA ya no solo se limita a herramientas, sino que incluye dilemas, sesgos, impactos sociales y ecológicos. Ética y tecnología se entrelazan," dijo Torresi 

En la misma línea, en Ingenia ven el uso de IA como una habilidad transversal para todos los perfiles: "No la entendemos como un conocimiento extraordinario que deba ser incentivado con un bono, sino como una capacidad crítica, al mismo nivel que otras competencias que hoy definen el impacto profesional."

"Si bien hace varios años que venimos impulsando la Inteligencia Artificial en proyectos externos y también en nuestras propias prácticas, durante 2025 pusimos el foco en incorporar herramientas, generar criterio y acelerar el aprendizaje. Para 2026 definimos como objetivo estratégico que todo el equipo cuente con capacidades agénticas, habilitadores para amplificar el impacto del trabajo de las personas, ayudando a aprender más rápido y tomar mejores decisiones en contextos de alta complejidad. En ese escenario, pagar por usar IA sería tan limitado como brindar un plus por pensar mejor", dijo la líder de personal de Ingenia.

Y coincidió en que los incentivos económicos pueden funcionar de manera puntual pero tienden a fallar cuando se premia el uso y no el impacto. "El riesgo es fomentar adopciones superficiales, instrumentales, desconectadas del valor real que se genera."

También los analistas de Korn Ferry cuestionan el famoso enfoque de la zanahoria por delante. "El concepto plantea muchas preguntas", afirma Mirka Kowalczuk, vicepresidenta sénior de facilitación del cambio global para la estrategia y transformación de IA de Korn Ferry. Propone que en lugar de pagar a los empleados por el uso de la IA, las empresas podrían considerar pagar por los resultados, "de lo contrario, un empleado podría pedirle cualquier cosa a la IA y se reflejaría en el uso", señaló. Como alternativa, sugiere que las empresas establezcan fondos de bonificación autofinanciados y paguen a los empleados una parte si su uso de la IA genera grandes ahorros de costos o un aumento de las ganancias.

Esta estrategia no es nueva y se intentó ya varias veces. Una de las más recientes fue al intentar el regreso al trabajo presencial tras la pandemia de COVID. Pero muchos jefes descubrieron que nada de esto supuso una gran diferencia, ya que muchos empleados valoraban la flexibilidad del teletrabajo más que el dinero extra. Finalmente, la ocupación de oficinas aumentó significativamente solo después de que las empresas la establecieran como requisito previo para conservar o ser contratados, de acuerdo a Korn Ferry.

No es un problema de falta de incentivos

Otro cuestionamiento que se le hace a este enfoque es que si la adopción de IA en el trabajo es baja, no se trata por un temor de parte de los empleados. Por el contrario, la mayoría de ellos y la usan frecuentemente en su vida diaria.

"Desde 2023, el porcentaje de empleados estadounidenses que declaran usar IA en su puesto al menos algunas veces al año casi se ha duplicado, del 21% al 40%, según un estudio. Sin embargo, para muchos, persiste una barrera importante: la sensación de no tener la capacitación necesaria para usar la tecnología, afirma Craig Rowley, socio sénior de clientes de Korn Ferry especializado en comercio minorista. 

En Argentina, por caso, se estima que seis de cada diez personas ya utilizan herramientas de IA en su vida personal, y siete de cada diez de esos usuarios aseguran que les resulta muy o bastante efectiva para su productividad diaria. Sin embargo, ese entusiasmo individual todavía no se traduce en una transformación real dentro de las empresas.

El Monitor Nacional de Inteligencia Artificial 2025 -una encuesta desarrollada a 1.301 personas mayores de edad a fines de noviembre pasado por Taquion Group, con el apoyo de RESTART, iplan y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- relevó que solo el 43% de los trabajadores afirma que en su empresa se utiliza IA, y apenas un 6% dice que está implementada de manera amplia. La gran mayoría la ve restringida a algunas áreas o a usos muy básicos.  

"Los datos muestran que los proyectos fallan por cómo se implementan. La IA genera productividad real cuando se integra en los procesos operativos de la organización. Ahi es donde los resultados se vuelven concretos", sostuvo Hernán Mazzeo, CTO de RESTART.

El estudio muestra que uno de cada tres trabajadores afirma que la dirección de su empresa rara vez o nunca habla de IA. Más de dos tercios declara que su organización nunca intentó implementar IA o abandonó los proyectos antes de consolidarlos. Entre quienes sí atravesaron intentos fallidos, las principales razones fueron la mala integración con sistemas existentes, la falta de resultados esperados y la complejidad para implementar las soluciones.

Por otra parte, el 21% de los encuestados menciona como principal obstáculo el no saber cómo integrar la IA en los procesos, el 20% habla de falta de conocimiento técnico y el 12% de ausencia de herramientas adecuadas para su rubro.

Los datos muestran que los obstáculos principales no son el temor a la IA sino todo lo contrario: en sus vidas diarias las personas ya adoptaron la tecnología, pero las empresas no lo hacen de manera sistémica y fallan en ello antes de arrancar. RESTART encontró que hoy, entre quienes ya usan IA en su trabajo, los procesos más intervenidos son marketing y comunicación (40%), análisis de datos y reportes (31%), atención al cliente mediante chatbots o asistentes (30%), y el desarrollo de productos y servicios (27%). En ese marco, las áreas de oportunidad estarían en automatización administrativa, logística, finanzas y recursos humanos.