La nueva predicción de Bill Gates sobre la IA y una fuerte advertencia
Bill Gates vuelve a marcar la agenda global con su tradicional carta de inicio de año en Gates Notes, su sitio web personal. Sin embargo, esta vez el tono es distinto. Bajo el título "Optimismo con notas al pie", el filántropo reconoce que 2025 fue un año difícil —marcado por el primer aumento en la mortalidad infantil en lo que va del siglo—, pero sitúa a la Inteligencia Artificial no solo como una herramienta de software, sino como el catalizador necesario para corregir el rumbo de la humanidad.
"Los próximos cinco años serán difíciles mientras intentamos retomar el rumbo y trabajar para ampliar la escala de nuevas herramientas que salvan vidas. Sin embargo, sigo siendo optimista sobre el futuro a largo plazo. A pesar de lo difícil que fue el año pasado, no creo que volvamos a caer en la Edad Media. Creo que, en la próxima década, no solo recuperaremos el rumbo del mundo, sino que entraremos en una nueva era de progreso sin precedentes", predijo el tecnócrata.
Para Gates, no estamos ante una mejora incremental, sino ante el inicio de una transición histórica que comparó con la llegada de las calculadoras o la computación personal, pero con una velocidad y un alcance infinitamente mayores.
El "techo inexistente" de la inteligencia sintética
Una de las definiciones más potentes de su último ensayo es la convicción de que "no hay un límite superior" para la evolución de la IA. Gates predice que los avances no se estancarán antes de superar los niveles humanos en casi todas las áreas cognitivas.
- Productividad exponencial: Según Gates, la IA ya está duplicando la eficiencia de los desarrolladores de software, y estima que este efecto de "espejo" se trasladará rápidamente a tareas administrativas, atención al cliente y logística.
- Salud democrática: La predicción más ambiciosa de Gates es la llegada de consejos médicos de alta calidad, disponibles las 24 horas para cada paciente del planeta. El filántropo confiesa que él mismo ya utiliza IA para monitorear y entender su propia salud, anticipando un futuro donde la IA cerrará la brecha de acceso a la medicina entre países ricos y pobres.
- El salto tecnológico del agro: Gates sostiene que la IA permitirá a los pequeños agricultores de países en desarrollo acceder a mejor información sobre clima, suelos y precios que la que hoy tienen los productores más ricos, permitiendo un "salto de rana" (leapfrogging) tecnológico. Este movimiento se enmarca en su preocupación más general sobre la adaptación al cambio climático, ya que el reemplazo de actividades con emisiones y el impuesto global para esas actividades fue algo que se tornó "políticamente imposible".
Pero ninguno de estos avances llega, según el tecnócrata, sin una mayor transferencia de riqueza hacia países y poblaciones vulnerables. Y dijo expresamente que se trata de los ricos, y no solo de los Estados brindando asistencia: "Gracias a Giving Pledge, colaboro con varios filántropos increíbles que dan un gran ejemplo al donar una parte importante de su patrimonio de forma inteligente. Sin embargo, es necesario hacer más para fomentar una mayor generosidad entre los ricos y demostrar lo gratificante e impactante que puede ser".
Peligro de la IA: 2026, el año de la preparación
"De todas las cosas que los humanos han creado, la IA es la que más cambiará la sociedad. Ayudará a resolver muchos de nuestros problemas actuales, a la vez que planteará nuevos desafíos muy diferentes a las innovaciones pasadas", pronosticó en Gates Notes.
A diferencia de otros tecnólogos que minimizan los riesgos, Gates dedica una parte sustancial de su análisis a las "notas al pie". Para el analista de negocios, el punto clave es que 2026 debe ser el año de la preparación regulatoria y social.
Gates advierte sobre la interrupción laboral y propone que los gobiernos deben empezar a discutir políticas para "distribuir la riqueza" generada por la automatización, mencionando incluso la posibilidad de semanas laborales más cortas. Además, identifica al bioterrorismo como su mayor preocupación en el uso malintencionado de la IA, instando a una cooperación internacional similar a la que propuso antes de la pandemia de COVID-19.
"Los dos grandes desafíos de la próxima década son el uso de la IA por parte de actores maliciosos y la disrupción del mercado laboral. Ambos son riesgos reales que debemos gestionar mejor. Tendremos que ser deliberados sobre cómo se desarrolla, gestiona e implementa esta tecnología. (...) Hoy en día, un riesgo aún mayor que una pandemia natural es que una organización no gubernamental utilice herramientas de IA de código abierto para diseñar un arma bioterrorista.
Sobre el mercado laboral, Gates reflexionó que si las capacidades de la IA permitirán producir muchos más bienes y servicios con menos mano de obra, se debería poder asignar estas nuevas capacidades de manera que beneficien a todos. "A medida que la IA desarrolle su potencial, podríamos reducir la semana laboral o incluso decidir en qué áreas no queremos usarla", apuntó.
El mensaje es claro: la innovación es la única salida al estancamiento económico, pero no conducirá a una nueva era de prosperidad sin las regulaciones adecuadas. Gates argumenta que, si logramos navegar los próximos cinco años de transición y escala de estas herramientas, entraremos en una década de crecimiento "sin precedentes".
La IA, en la visión de Gates, no es solo un activo financiero o una moda corporativa; es la infraestructura sobre la cual se reconstruirá la salud pública, la educación y la lucha contra el cambio climático. Su conclusión es un llamado a la acción para los líderes: la tecnología está lista, pero falta que el mercado y las políticas públicas aseguren que los beneficios lleguen a todos, y no solo a quienes ya están en la cima de la pirámide.