INSPIRACIÓN EMPRESARIAL

VIDEO | Todos comimos Arcor, pero pocos saben cómo se construyó: la historia de Fulvio Pagani

Un imperio nacido en Córdoba y un hijo de inmigrante italiano que pasó de aprender a hacer caramelos a construir una de las mayores empresas de golosinas
Por MD
MANAGEMENT - 24 de Febrero, 2026

En 1951, en la localidad cordobesa de Arroyito, un joven de 23 años dio el primer paso de lo que con el tiempo se convertiría en el mayor imperio de golosinas de Latinoamérica. Se trataba de Fulvio Pagani, quien junto a un grupo de jóvenes emprendedores apostó por un negocio simple en apariencia: fabricar caramelos a gran escala.

Así nació Arcor ("Ar" por Arroyito y "Cor" por Córdoba), una empresa que comenzó en el interior de Córdoba produciendo golosinas y que, con el paso de las décadas, se transformó en uno de los principales grupos alimenticios de la región. El proyecto inicial apuntaba a industrializar la producción de caramelos en un mercado que todavía estaba en desarrollo. 

Arcor y el modelo que creó el mayor imperio de golosinas

La clave del crecimiento de Arcor no fue únicamente el producto, sino el modelo de negocio. Desde sus primeros años, la compañía apostó por la integración vertical: producir sus propios envases, invertir en maquinaria y desarrollar una red de distribución propia. Esa estrategia le permitió reducir costos, ganar eficiencia y depender menos de terceros.

(Video realizado por: Ubuntu Comunicación Estratégica)

Durante la década de los 90, un período marcado por la venta de numerosas empresas nacionales a capitales extranjeros, Arcor optó por el camino inverso. La firma cordobesa consolidó su posición como multinacional argentina mediante la adquisición de marcas emblemáticas y la apertura de plantas en otros países de la región. Esta agresiva estrategia de internacionalización fue el pilar que le permitió trascender las fronteras del mercado doméstico.

En la actualidad, la compañía no solo es reconocida por sus golosinas, sino que se ha diversificado en sectores como el de galletitas, chocolates y alimentos procesados. Con presencia comercial en más de 100 países y oficinas en todo el mundo, la empresa produce millones de toneladas de alimentos anualmente. El éxito actual es el resultado de haber pensado en la escala global cuando todavía operaban desde un pequeño pueblo.

ARCOR

La historia de la compañía refleja cómo un emprendimiento nacido en un pueblo del interior pudo escalar hasta convertirse en un actor central de la industria alimenticia regional. Más allá del caramelo como producto insignia, el verdadero diferencial estuvo en la construcción de un sistema productivo y logístico capaz de sostener el crecimiento a largo plazo.Esa es la de arcor.

Quién fue Fulvio Pagani

Fulvio Pagani nació en La Para el 14 de junio de 1928. Su padre se había instalado en Arroyito a mediados de la década de 1920, donde abrió su propia panadería y, poco tiempo después, sumó de manera artesanal la elaboración de galletitas, dando los primeros pasos en el rubro de las golosinas.

En 1946 aceptó una propuesta para asociarse a una fábrica de galletitas y golosinas en Sastre (Sasort), provincia de Santa Fe. Allí acompañó y representó a su padre, y comenzó a forjar una visión empresarial marcada por la especialización, la incorporación de tecnología y la producción a escala. En ese contexto conoció a quienes luego serían sus socios en el mayor proyecto de su vida: Modesto, Vicente y Pablo Maranzana, Enrique Brizio y Mario Seveso.

A lo largo de su trayectoria recibió importantes reconocimientos: fue condecorado por los gobiernos de Finlandia e Italia —que lo distinguió con la nominación de Cavaliere del Lavoro—, obtuvo el Premio Konex de Platino en 1988 y el Konex de Honor en 1998. En 1988 fue declarado Ciudadano Ilustre de Arroyito por Decreto Nº 212/88. Falleció el 29 de diciembre de 1990, dejando un legado de esfuerzo, solidaridad y vocación emprendedora que continúa inspirando a nuevas generaciones.

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