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VIDEO | La historia de Otto Bemberg, el hombre que transformó a Quilmes en un imperio cervecero

Un inmigrante alemán y su hijo transformaron una fábrica en Quilmes en uno de los holdings más poderosos del país. Estrategia e inspiración empresarial
Por MD
MANAGEMENT - 25 de Febrero, 2026

La historia de la industria argentina no podría explicarse sin la llegada de Otto Bemberg al país durante el siglo XIX. En 1888, este inmigrante alemán fundó la Cervecería Quilmes, marcando el inicio de una marca que se convertiría en un ícono cultural y económico para las generaciones venideras. 

Bemberg arribó al país en un contexto de fuerte crecimiento económico y expansión agroexportadora. Su objetivo inicial no era producir cerveza, sino desarrollar negocios vinculados al comercio y la actividad financiera. Sin embargo, detectó una oportunidad clave: una población en aumento y una economía en expansión que requerían inversión industrial y producción local. 

Quién fue Otto Bemberg

Otto Peter Friedrich Bemberg (Colonia, 1 de mayo de 1827 – París, 2 de marzo de 1895) fue el impulsor del grupo económico que luego se conocería como la "Casa Bemberg", uno de los clanes empresarios más influyentes de la Argentina.

(Video realizado por Ubuntu Comunicación Estratégica)

Hijo de Peter Bemberg y María Teresa Drügg, arribó al país en 1852. En sus primeros años desarrolló una compañía enfocada en la importación de textiles y la exportación de cereales, actividades clave en una economía en plena expansión. Con el tiempo, amplió sus negocios hacia otros sectores estratégicos, apoyado por la familia Ocampo, vinculada a proyectos de colonización e infraestructura, como la construcción de caminos y puentes.

Además de su actividad privada, Bemberg tuvo un rol diplomático como cónsul en París.

El nacimiento de Quilmes

En 1860 puso en marcha la Destilería Franco Argentina y, décadas más tarde, en 1888, fundó en París la Brasserie Argentine Société Anonyme, emprendimiento que luego daría origen a la histórica Cerveza Quilmes. El proyecto contó con la participación de su hijo Otto Sebastián Bemberg, quien se había especializado en la elaboración de cerveza en la Universidad Técnica de Múnich.

El 31 de octubre de 1890 comenzó la producción y comercialización de la marca, cuyo nombre recuperaba la denominación indígena de Quilmes, en referencia al pueblo originario proveniente de Tucumán que fue trasladado a la provincia de Buenos Aires.

Expansión y legado familiar

Durante las presidencias de Bartolomé Mitre y Nicolás Avellaneda, Bemberg promovió la colonización de la provincia de Santa Fe, consolidando su influencia en el desarrollo económico regional.

Se casó con María Luisa Ocampo Regueira (1831-1920) y tuvo cuatro hijos, entre ellos Rosa, Herman y Otto Sebastián, quien profundizó la expansión del grupo familiar mediante la incorporación de nuevas marcas y destilerías cerveceras, como Schlau y Palermo.

La gravitación de la familia se extendió a otras áreas. Entre sus descendientes figuran la cineasta María Luisa Bemberg y el empresario Carlos Miguens Bemberg, representantes de una dinastía que dejó huella tanto en el mundo de los negocios como en la cultura argentina.

La visión y estrategia detrás de la Cervecería Quilmes 

El crecimiento exponencial de la compañía no fue obra de una sola persona, sino de una transición generacional clave. Mientras que Otto Bemberg fue el visionario que detectó la oportunidad y fundó la empresa, su hijo, Otto Sebastián Bemberg, asumió el rol de estratega. Bajo su liderazgo, la firma dejó de ser una fábrica local para transformarse en el eje central de un holding diversificado con intereses en sectores críticos como las finanzas y la energía. 

Cervecería y Maltería Quilmes

La capacidad de los Bemberg para profesionalizar la gestión les permitió superar las crisis económicas del periodo y expandir su influencia en el entramado empresarial argentino. La estrategia del hijo fue fundamental para integrar verticalmente el negocio, asegurando no solo la producción de la cerveza, sino también el control de la distribución y los insumos básicos. Esta mentalidad corporativa posicionó a la familia como una de las más influyentes de la región. 

A lo largo de las décadas, Quilmes dejó de ser percibida simplemente como una bebida para transformarse en la puerta de entrada a un emporio diversificado. El éxito de la marca no radicó únicamente en su receta, sino en la capacidad de la familia para leer el contexto político y económico de la Argentina. Este desarrollo empresarial les permitió competir con firmas internacionales y sostener un liderazgo que se mantuvo firme durante más de un siglo. 

Cervecería y Maltería Quilmes

La trayectoria iniciada por Otto Bemberg muestra cómo una decisión industrial en 1888 derivó en la consolidación de uno de los grupos económicos más influyentes del país. Detrás de cada etapa de expansión hubo planificación y visión de largo plazo, elementos que marcaron el desarrollo de la compañía y su proyección en el mercado argentino.

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