COLUMNA EXCLUSIVA

La paradoja del C-Level argentino: entre la solidez del plan y la agilidad del cambio

En una columna exclusiva para iProfesional, Amenedo, Executive Coach en Wall Chase Latin America, reflexiona sobre ajustar las estrategias en tiempo real
Por Ricardo Amenedo, Executive Coach en Wall Chase Latin America
MANAGEMENT - 03 de Marzo, 2026

Si el pasado reciente estuvo marcado por la gestión de la emergencia y el rigor estructural, el escenario actual, con una economía que se ordena, atravesada por cambios tecnológicos y geopolíticos; plantea una nueva paradoja: cómo gestionar la eficiencia del presente sin que se transforme en la obsolescencia del futuro.

En la actualidad, el mayor riesgo para un ejecutivo C-Level no es solo la competencia externa, sino el estancamiento frente a un cambio de época estructural. No se trata de acumular conocimiento, sino de acelerar la velocidad de respuesta: cuando el mercado no espera, la agilidad para leer el nuevo entorno es lo que hace la diferencia.

En un entorno donde la legislación laboral, impositiva y la inteligencia artificial redefinen el terreno de juego, el liderazgo ya no puede ser estático, sino que se configura como un proceso de evolución continua. El éxito ya no depende únicamente de cumplir objetivos, sino de mantener la porosidad necesaria para ajustar la estrategia en tiempo real sin perder dirección y competitividad.

Líderes argentinos en la encrucijada

A menudo se destaca la capacidad de adaptación del líder argentino, forjada en décadas de navegar la incertidumbre y el caos. Y es cierto: sabemos pivotar bajo presión. Sin embargo, la adaptación como reflejo defensivo también dejó de ser suficiente. Hoy no alcanza con apagar incendios, deben ser capaces de anticipar escenarios y rediseñar la organización antes de que ocurran.

Enfrentamos, entonces, un doble desafío. Focalizarnos excesivamente en el conocimiento actual y en el plan establecido nos vuelve rígidos. La experiencia acumulada, cuando se convierte en dogma, puede transformarse en un ancla. En el extremo opuesto, abrirnos indiscriminadamente a cada nueva tendencia sin un eje sólido nos dispersa, un rasgo frecuente en un contexto de cambio. Es necesaria una visión totalizadora, que permita cohesionar los cambios del contexto (globales, legislativos y digitales) dentro de un plan que no pierda de vista la misión del negocio.

Esto implica comprender que el aprendizaje no es un "extra", sino una competencia operativa central. En una etapa de mayor estabilidad, es razonable optimizar procesos y cuidar los indicadores de eficiencia. Sin embargo, la optimización sin curiosidad, es una trampa de corto plazo.

Qué pueden hacer los C-Level

Ricardo Amenedo, Executive Coach en Wall Chase Latin America

El rol del estratega, como arquitecto de la agilidad organizacional, es habilitar una cultura donde la escucha activa, hacia adentro del equipo y hacia afuera, en mercados culturales diversos, sea el radar que detecte las oportunidades de expansión. Hoy, la mentalidad exploratoria, es la herramienta de networking y prospección más rentable.

En conclusión, este nuevo ciclo invita a elevar la conversación del C-Level y nos dael margen necesario para convertirnos en "aprendices estratégicos". La curiosidad y la escucha dejan de ser meras habilidades blandas para convertirse en el motor que asegura la competitividad de las organizaciones y, fundamentalmente, la relevancia de las carreras profesionales.

En el escenario exigente de 2026, el mejor plan de carrera para un líder es aquel que, aun con rumbo claro, parte y se sostiene en una mentalidad que nunca deja de hacerse preguntas.

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