Más allá del desempleo: a cuántas personas no les alcanza con un trabajo
Esta semana fue noticia la suba de casi un punto del desempleo, que llevó al indicador oficial cerca de su valor récord durante la era de Javier Milei. No obstante, el fenómeno del empleo en la Argentina no se agota en el binomio ocupados y no ocupados, sino que tiene por un lado un capítulo profundo de informalidad, y por el otro, uno de pluriempleo que está cobrando cada vez más relevancia. Más que un problema de trabajo, el modelo adolece por trabajadores pobres, con salarios insuficientes para cubrir necesidades básicas. En ese marco, hoy 3,7 millones de ocupados buscan sumar más horas e ingresos.
La necesidad de cubrir con más ingresos necesidades básicas se vio también reflejada nada menos que en los balances de los bancos. La morosidad de las familias llegó al récord de 10,6% de la cartera de préstamos en enero 2026, el peor registro desde la crisis de 2001. En billeteras virtuales, la morosidad llega hasta el 27% en algunos casos. Las empresas no están en mejores condiciones: se estima
Con la reforma laboral aprobada y en plena batalla en los tribunales de todo el país, el Gobierno no puede perder de vista este factor que será clave sobre todo el año próximo, cuando los argentinos una vez más vuelvan a las urnas a "votar con el bolsillo".
Suba del desempleo
La desocupación abierta pasó del 6,6% de la población económicamente activa (PEA) en el tercer trimestre de 2025 al 7,5% en el cuarto, cerca del récord de la era Milei que fue de 7,9% a principios de ese año.
El alza no debería ser sorpresa con la cantidad de anuncios de cierres de empresas e industrias, suspensiones, reducciones de producción, que publican los principales medios del país todos los días. Muchas compañías están implementando también programas de retiro voluntario, un escenario que a los argentinos les recuerda quizás un poco demasiado a los años 90.
No se trata solo de una baja de demanda en el consumo. Como dicen algunos expertos en empleo, "está llegando la sangre al río" por la expansión de la automatización y los agentes de inteligencia artificial en los que las empresas empezaron a invertir el año pasado. Y otra porción de la torta se explica por la reconversión de algunas compañías o áreas de modelos de producción a uno de importación, a la luz de menores restricciones para el ingreso de mercadería terminada.
Las cifras que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) registraron 1 millón de desocupados en el cuarto trimestre de 205. Pero el estudio solo mide 31 aglomerados urbanos. Según la cantidad de población proyectada a todo el país (47,5 millones), el número de desempleados fue de 1.717.125. Se trata de 193.515 desocupados más que tres meses atrás.
Y el INDEC señala otro dato preocupante, esa desocupación se concentra sobre todo en los segmentos más jóvenes de la población: "Las tasas de desocupación del grupo de 14 a 29 años presentaron un aumento de 4,1 p.p. en mujeres y 4,5 p.p. en varones, mientras que en las edades centrales (30 a 64 años), se mantuvieron estables tanto en mujeres como en varones", señaló.
Pluriempleo
Entre los que tienen una ocupación, el INDEC registró:
- 12,3% de subocupados: trabajan menos de 35 horassemanales y están dispuestos a trabajar más.
- 29% de sobreocupados: trabajan más de 45 horas semanales
Ambos fenómenos son relevantes a la hora de atender al pluriempleo, personas que aun teniendo trabajo, necesitan trabajar más o mejorar su situación laboral.
"Esto no es reciente, sino que es la consecuencia de un mercado de trabajo degradado desde hace tiempo", mencionó la Fundación Mediterránea en un informe que firman Laura Caullo y Federico Belich, responsables de la sección Social-Laboral. El mismo indica que de los 21 millones de ocupados, más de 3,7 millones son trabajadores que, aun teniendo empleo, buscan activamente otro trabajo o una mayor carga horaria. En algunos casos, porque no logran completar una jornada plena; en otros, porque el ingreso que obtienen no alcanza. En este contexto, el pluriempleo deja de ser una excepción y empieza a consolidarse como estrategia para sostener ingresos."
A nivel sectorial, las mayores tasas de búsqueda de empleo adicional se observan en actividades como:
- servicio doméstico (30,7%),
- hoteles y restaurantes (25,5%)
- construcción (23%).
En el extremo opuesto, los sectores con menores tasas son minería e hidrocarburos, con 6,4%, actividades financieras, con 8,3%, y servicios inmobiliarios, con 9,7%.
Asimismo, la necesidad de complementar ingresos es más frecuente entre los jóvenes, especialmente en las primeras etapas de inserción laboral, 23% entre menores de 19 años, y entre las mujeres 16,6%.
Este think tank calcula que al sumar a los desocupados con los ocupados que buscan trabajar más horas o mejorar su situación laboral, la presión sobre el mercado de trabajo asciende al 24% de la población económicamente activa. En términos absolutos, esto equivale a más de 5 millones de personas. Es una cifra muy relevante en un mercado tan chico como el argentino, en el que por ejemplo, solo hay 9,7 millones de asalariados registrados entre el sector público y el privado.
Por otra parte, los trabajadores monotributistas aumentaron 7,3%, mientras que los asalariados privados registrados cayeron un 2,1% en este último trimestre analizado. "Así, la verdadera magnitud del problema laboral surge al sumar a los desocupados y a los ocupados que buscan más horas de trabajo o un empleo de mejor calidad. Bajo esta mirada, la presión efectiva sobre el mercado laboral asciende al 23% de la PEA, equivalente a 5,2 millones de personas. Se trata de una magnitud mucho más relevante que la que sugiere la tasa de desempleo por sí sola y que muestra que una baja desocupación no necesariamente refleja un mercado laboral saludable, sino también la expansión de empleos precarios, fragmentados o informales", indica Fundación Mediterránea.
"En conjunto, los datos muestran la forma en que opera el mercado laboral argentino. La restricción ya no pasa exclusivamente por la generación de empleo, sino por su capacidad de ofrecer ingresos suficientes y condiciones más estables. Esto plantea un desafío claro para la agenda económica. La mejora del mercado laboral no puede evaluarse únicamente a partir de la tasa de desempleo. Es necesario avanzar en la generación de empleo formal, productivo y mejor remunerado, capaz de reducir la necesidad de buscar ingresos adicionales o acumular ocupaciones", resume la mencionada entidad.
Pero no son los únicos analizando este fenómeno. Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) mencionaron: "Según datos de la Secretaría de Trabajo, desde noviembre de 2023 se perdieron 200.941 empleos privados registrados (-3,1%), y se dieron 159.501 altas en el régimen de monotributo ( 7,8%), confirmando que los empleos perdidos, son reemplazados parcialmente con actividades desprotegidas."
CEPA estima que en este último trimestre relevado por INDEC; la presión global sobre el mercado de trabajo mostró un incremento de 2,1%, explicada por estabilidad en la subocupación y una caída de la búsqueda de empleo entre quienes ya trabajan. "En un escenario contractivo, esta disminución suele estar asociada al desaliento ante la escasez de oportunidades de calidad, en un escenario donde el empleo registrado en el sector privado continúa contrayéndose", concluyeron
Informalidad superior al 40%
El INDEC ahora informa más adecuadamente sobre la situación de los ocupados informales, que en este último trimestre analizado serían el 43% de la PEA. A la vez, encontró que 36,3% de los asalariados tienen un trabajo estable pero sin descuento jubilatorio. Son los famosos "empleados monotributistas".
Esto supone que más de 4 de cada 10 trabajadores se encuentran en empleos que no están cubiertos por la legislación relevante, sea laboral, impositiva y de la seguridad social.
Un informe coordinado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA indica que el 32% de esos trabajadores informales viven en hogares pobres y un 27% se encuentran en situación de vulnerabilidad ante la pobreza.
Los indicadores revelan que 7 de cada 10 trabajadores entre los 16 y 24 años son informales, lo que revelan las dificultades que experimenta este grupo para ingresar en el mercado del trabajo.
En el mismo orden, los trabajadores entre los 45 y 64 años (60 años en el caso de las mujeres) son quienes experimentan la tasa de informalidad más baja, con 34,2%, seguida por el grupo entre los 25 y 44 años (42,2%) y el del 65 años y más (57,8%). Esto es, la mayor incidencia de la informalidad se da tanto al comienzo como al final de la vida laboral.
Empleo y reforma laboral
Frente a este panorama multidimensional del empleo el gobierno propuso una reforma laboral que recibió la luz verde en el Congreso de la Nación.
La misma dice buscar el incremento del empleo registrado reduciendo los costos y los riesgos de contratar personal. Es decir, pretende abordar el problema de la informalidad (reduciendo la burocracia, que no sea más barato tener al empleado como monotribuista que registrado,etc.) y de la generación de puestos de trabajo formales (aunque para ello lo que hace es facilitar los despidos y "premiar" la contratación de solo determinado segmento de la fuerza laboral por 4 años) Su efectividad está por verse.
"La reforma laboral es una pieza importante para comenzar a revertir esta situación, en tanto pueda facilitar la creación de empleo formal y mejorar el funcionamiento del mercado laboral. Sin embargo, por sí sola no es suficiente", consideró al respecto Fundación Mediterránea. "Para dejar atrás la degradación laboral acumulada durante años también es necesario avanzar con rapidez en el resto de las reformas estructurales que impulsen la productividad y competitividad, y consolidar un régimen monetario definitivo que garantice estabilidad macroeconómica. Solo así, con más producción y mejores instituciones laborales, será posible revertir de manera sostenida el deterioro del empleo.