SUELDOS Y HONORARIOS

El interesante sueldo en dólares que se puede ganar como creador de contenidos desde Argentina

El mercado digital creció antes de que las universidades pudieran explicarlo. Los content creators aprendieron haciendo y hoy marcan la diferencia
Por Laura Andahazi Kasnya
MANAGEMENT - 03 de Abril, 2026

Hablar hoy de content creator en Argentina es hablar de una profesión que no existía tal como la conocemos hace apenas una década. Es también hablar de una figura que se mueve en la intersección entre la estrategia de marca, la comunicación digital y la producción creativa; y cuyos honorarios pueden variar enormemente según la experiencia, el tipo de cliente y la moneda en que se cobra. Ariana de la Fuente empezó a los 16 años gestionando redes para marcas y hoy, además de liderar Allmostpheria, su propia agencia, construyó una comunidad en torno al marketing digital que la posiciona como referente del sector.

Para entender qué hace exactamente un content creator, primero hay que distinguirlo de figuras con las que suele confundirse. Según de la Fuente, el Community Manager gestiona la comunicación entre la marca y su audiencia con una mirada estratégica integral, la presencia digital completa de la marca pasa, en gran parte, por sus manos. El influencer, en cambio, es convocado para amplificar un mensaje puntual dentro de su propia comunidad. «Los content creators nos posicionamos en un punto intermedio entre ambos roles. Somos profesionales que entendemos la estrategia desde adentro, pero también tenemos la capacidad de comunicar desde nuestros propios canales», define.

Actitud, constancia y curiosidad: las habilidades que no se enseñan en la universidad

En cuanto a las habilidades para este oficio, de la Fuente dice que muchas cosas se pueden aprender sobre la marcha, pero hay algo que no figura en ningún plan de estudios. «Las ganas de crecer, ese motor que se enciende desde la pasión, es lo que para mí marca la diferencia. Porque así como hoy hay muchas oportunidades en el mundo digital, también hay muchísima competencia», advierte.

A eso le suma dos condiciones igual de fundamentales: la constancia y la capacitación permanente. «El trabajo en el mundo digital requiere mucha constancia y paciencia, y muchas veces lo más difícil de sostener es justamente esperar resultados grandes en el corto plazo», señala. Sobre la formación continua, su mirada es amplia: no se trata solo de actualizarse en herramientas o plataformas, sino de nutrirse de experiencias diversas. «Me interesa salir de lo técnico: ir a un café y observar cómo se mueve la gente, ver qué pasa en la vida real y pensar cómo puedo aplicar eso después a mis clientes. Incluso hacer un curso de gastronomía puede dispararme una idea creativa que después fusiono con una estrategia de marketing».

En cuanto a la formación académica formal, su postura es pragmática. Estudió en Brother, una escuela de creativos, y completó cursos de marketing, fotografía y edición, pero reconoce que el verdadero aprendizaje llegó con la práctica. «Podés tener mucha teoría, pero el trabajo real con clientes no se aprende en otro lado más que haciendo», dice. No descarta las carreras universitarias —«siempre sirve capacitarse»—, pero subraya que el ritmo al que evoluciona el mercado digital suele superar al de los planes de estudio tradicionales. Para quienes buscan referencias concretas, menciona Coderhouse como escuela digital con carreras cortas y actualizadas, y los cursos de The Preset Mix, de Clari Beso.

Honorarios, cotización y la ecuación entre pesos y dólares

La segunda gran pregunta que rodea al oficio es, inevitablemente, la económica. ¿Cuánto cobra alguien que hace esto? ¿Cómo se estructura una tarifa? ¿En qué moneda? En Argentina, donde la inestabilidad cambiaria convierte cada presupuesto en una variable en movimiento, las respuestas no son simples.

Observar la vida cotidiana en un café puede, según ella, disparar la mejor idea de marketing

Según de la Fuente, los honorarios se construyen a partir de múltiples factores, y el tiempo es el primero de todos. «Al momento de cotizar se tienen en cuenta las horas de trabajo, la cantidad de personas involucradas y la trayectoria del perfil. Cuando ya tenés experiencia y posicionamiento, eso representa un status y hace que tu trabajo tenga un valor mayor. A partir de ahí, todo suma: todo se cotiza y todo se cobra», explica. En ese sentido, una reunión presencial no equivale a una videollamada, y un proyecto puntual no se cotiza igual que una relación sostenida en el tiempo.

Los datos de plataformas de empleo y sueldos, contrastados por de la Fuente, dan una idea de los rangos vigentes. Quienes se inician en la creación de contenido pueden percibir desde u$s600 mensuales, mientras que perfiles con experiencia consolidada y cartera de clientes estable llegan a superar los u$s2.500 por mes. En el segmento más competitivo, los rangos de un content creator se ubican entre u$s2.000 y u$s2.700 mensuales. Cifras que, en el mercado local, resultan considerablemente más altas que las de muchas profesiones tradicionales.

El caso de de la Fuente ilustra lo que es posible cuando la trayectoria, la agencia propia y los clientes del exterior se combinan. Su ingreso promedio por proyecto o campaña puede alcanzar los $6.000.000, y su promedio mensual —entre trabajo freelance y contratos— ronda los u$s3.000. Sus modelos de monetización son variados: estrategias integrales de contenido, community management, dirección de arte y creatividad, jornadas audiovisuales y campañas de influencers para promocionar marcas, productos o eventos.

«No siempre el ingreso es en dólares, pero la cotización sí puede serlo, tomando el tipo de cambio vigente al momento del pago», aclara. Y cuando se trata de clientes del exterior, la brecha es considerable: «Lo que una marca puede pagar por un servicio de $2.000.000 en Argentina, en el exterior se puede ver reflejado en el doble, y hasta muchas veces mucho más». Conseguir ese tipo de clientes hoy es más accesible que antes. LinkedIn se consolidó como la plataforma más potente para generar contactos internacionales, y las propuestas también llegan por mail, por DM en Instagram o TikTok, o a través de referidos. «Soy muy partidaria de que uno puede armar su propia cartera de clientes saliendo a buscar oportunidades y tocando puertas. Después, con el tiempo, las propuestas empiezan a llegar solas».

Para quienes recién empiezan y no saben cómo fijar un precio, la profesional recomienda la Calculadora Freela, que permite estimar cuánto cobrar a partir del ingreso mensual ideal, las horas trabajadas y los gastos fijos y, Tarifario.org que ofrece referencias para distintos rubros creativos. Y en el ecosistema local, diversas comunidades de mujeres creativas funcionan como espacios de consulta e intercambio colectivo sobre precios y experiencias.

Según HypeAuditor, la industria global del marketing de influencers alcanzará los u$s31.200 millones para 2027, y en Argentina el 90% de los usuarios accede a alguna red social cada mes, con un promedio de 44 horas de consumo mensual por persona, de acuerdo con un informe de Comscore. En ese contexto, el rol del content creator está lejos de ser un fenómeno pasajero y resulta una profesión que se consolida, que genera comunidades y que, bien ejecutada, permite construir una carrera con honorarios crecientes y proyección internacional. Lo

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