Qué dicen los expertos en liderazgo sobre Lionel Scaloni, el jefe que quieren los jóvenes
El éxito tiene un efecto particular sobre el tiempo y la memoria. Por el campeonato Mundial, las dos Copas América y el triunfo en la Finalíssima muchos olvidan que Lionel Scaloni fue hace poco más de 7 años un DT interino sin experiencia que nadie quería al frente de la Selección argentina. Hoy es el más campeón de la historia del equipo mayor, indiscutido referente que hizo trascender (y ganar millones de dólares) al fútbol de Argentina y que por estos días busca su segunda Copa del Mundo, en el que puede ser el último torneo de Lionel Messi en la escuadra nacional.
Las lecciones de liderazgo y toma de decisión de Scaloni y su equipo son incontables, y no se resumen en trofeos internacionales. No solo todo el equipo de la Asociación de Fútbol Argentino lo respeta y lo quiere, sino que lo elogian otros técnicos y fans de selecciones rivales. Es un caso que está en desarrollo pero tiene ya su propio libro y hasta una docuserie (que se puede ver por Flow) titulada "El Método Scaloni", y otra producida por la TV Pública (en video) "La era Scaloni", que está en YouTube.
Lo que el director técnico de la Selección significa para cada uno de los argentinos es un sentimiento que cada uno solo puede explicar en su corazón. Pero los expertos en liderazgo rescatan las siguientes lecciones del DT más campeón.
Coraje y confianza
¿Sentís síndrome del impostor? ¿Pensás que no estás a la altura de tu cargo? Lionel Scaloni, quien fue jugador de la Selección, solo había arrancado su carrera fuera de las canchas como ayudante de campo del infame Jorge Sampaoli en el Sevilla FC en la temporada 2016-2017, cuando un año después levantó la mano para dirigir a un equipo que lideraba y lidera hasta el día de hoy Lionel Messi.
Luego de la escuadra española dirigió la Selección argentina Sub-20 en un breve campeonato, tras el cual se sumó al team directivo de la Selección mayor al mando de Sampaoli. Con solo esas credenciales se animó al desafío mayor tras la salida intempestiva del técnico por la derrota en el Mundial de Rusia 2018. Estar en el lugar adecuado no es todo, es solo un comienzo; también el valor para dar el paso impensado juega una parte importante de su historia.
Nadie, absolutamente nadie, lo tenía a Scaloni como la apuesta para llevar a los argentinos a lo más alto del fútbol mundial en ese momento. Fue un movimiento sorpresivo, y le dieron un interinato (a la espera de una opción más consolidada, quizás).
No se trató solo de una decisión de coraje y autoconfianza. La Selección venía quebrada, y no solo por los vínculos con el técnico anterior, sino porque en la cancha no habían ofrecido el fútbol que cada una de las estrellas individuales que eran parte del equipo en ese momento, sabían que podían jugar. La gestión anterior tampoco había sido un éxito, y lo puso sobre la mesa Carlos Tévez cuando manifestó que, en relación a lo que las grandes estrellas que brillaban en Europa estaban acostumbrados, era difícil ir a jugar a la Selección.
Lejos estuvo de ser un mero capricho por los "lujos" que pudieran faltarle a la experiencia, sino que la respuesta del "Apache" se orientó al clima caliente y de presión que se vivía tanto dentro de la Selección como hacia afuera, con la prensa y los hinchas, incluso en una era donde los influencers y las redes sociales tenían menos peso. Esa es la papa caliente que se animó a tomar Scaloni (y nadie más), y el interinato se extendió.
Scaloni llegó a la Selección en un momento en el que la transformación era la única salida. Cecilia Russo, consultora de Equipo Humano, mencionó que "para transformar organizaciones, hay que hablar el idioma del negocio y el de las personas" y para ello se trabaja desde la alineación organizacional. Considera que ese factor clave para el buen desempeño solo se logra al sincronizar las acciones de las distintas áreas, lograr colaboración entre equipos y asegurar claridad en las prioridades.
"La verdadera revolución del Método Scaloni no fue solamente táctica: fue emocional y cultural. La camiseta dejó de representar miedo y presión para volver a representar orgullo, pertenencia y deseo", señaló Fabián Jalife, fundador de Business Meets Culture (BMC Consultores) y autor y director metodológico de El Método Scaloni, que aborda la problemática de cómo construir equipos efectivos potenciando el talento individual en la experiencia colectiva virtuosa.
Rodearse de personas mejores que uno
La mayoría de los líderes lo saben: rodearse bien es la mitad del camino al éxito. Contratar a los mejores, a aquellos que tienen lo que al líder le falta o necesita, es fundamental. Scaloni claramente fue a buscar a líderes de su confianza, pero también, con mayor experiencia. Su equipo lo llevan adelante Pablo Aimar, Roberto Ayala -ambos ex River Plate- y Walter Samuel, referente en Boca Juniors, Real Madrid e Inter de Milán.
La dinámica de estos cuatro referentes amerita su propio artículo. Dicho esto, Scaloni no los convenció con dinero, sino con un proyecto (propósito), un desafío, y una manera de hacer las cosas que se encontraba cercana a sus valores, muy distinto de lo que habían vivido ellos mismos como jugadores de la Selección nacional.
Arrancaron a hacerlo con las inferiores. Aimar mencionó que querían formar desde chicos a jugadores que pudieran volver a la creatividad en el fútbol, a no tener miedo de entrar a la cancha. A Scaloni le interesaba que pudieran volver a un fútbol ofensivo. Todo eso arrancó desde la era Sub-20, consolidando una asociación de entrenadores que quedará en la historia de fúbol mundial.
Alejandro Melamed, coach ejecutivo, conferencista y autor de varios libros de liderazgo, dijo a iProfesional que "Scaloni entiende de fútbol pero también de como llegar al equipo. No está en un Olimpo él solo sino que entiende que tiene que rodearse de otros conductores que son del mismo estilo de él. Son de un estilo muy simple, llano, pero muy riguroso también, con reglas muy claras y transparentes."
"Aún así, lo destacable es que ese estilo riguroso no le lleva a tener lejanía. Por el contrario, es remarcable su cercanía", añadió.
Para Russo lo que definió al ciclo Scaloni fue la consistencia entre discurso y acción. "Consistencia entre lo que los líderes dicen y hacen (el famoso ‘walk the talk’)", describe, y advierte que, cuando esa coherencia se quiebra, "las personas no creen en lo definido y se genera falta de propósito y desmotivación". En el equipo argentino, esa coherencia se reflejó tanto en el mensaje interno como en la conducta en momentos críticos. La derrota inicial ante Arabia Saudita en el Mundial de Qatar 2022 y la tensión de la final frente a Francia pusieron a prueba esa estructura, pero el grupo respondió sin fisuras visibles, sosteniendo una narrativa común.
José Manuel Estrada, Coach Profesional de la Federación Internacional de Coaching (ICF), coincide en que para los líderes actuales, la lección que deja la Selección es que el impacto no se construye mediante decretos, sino a través de la coherencia: "Los acuerdos que sostiene un equipo en los momentos de mayor crisis son el resultado emergente de haber cultivado unpropósito común previo. Al final del día, el liderazgo que perdura es aquel que logra que cada integrante, sin importar su jerarquía, se sienta autor de la obra".
Al estilo de Scaloni lo cataloga como liderazgo "invisible", aquel que se encuentra al servicio del equipo y que se lleva puesto el estereotipo del líder omnipotente que es la fuente única y absoluta del éxito. Para él, el actual equipo directivo de la Selección demuestra que "el verdadero rendimiento no se gestiona con órdenes, sino acompañando la madurez emocional y el diseño de equipos resilientes."
"En el mundo corporativo, esto se traduce en la capacidad de delegar no sólo tareas, sino también autoridad estratégica. Un líder seguro de su visión no necesita controlar cada variable; por el contrario, crea las condiciones para que emerja la inteligencia colectiva. Cuando el ego del líder se achica, la capacidad de respuesta y adaptación del equipo se vuelve inmensa", dice Estrada.
El dilema de tener al mejor de la historia
Al momento en que Scaloni se hizo cargo de la Selección mayor, Lionel Messi ya era considerado el mejor jugador del mundo y tenía Balones de Oro para probarlo, camino a ganar el sexto en 2019. Se había hablado mucho también sobre la lista de "amigos de Messi" que un jugador debía integrar para ser parte del equipo nacional, y si bien nunca hubo nada confirmado, era claro que como referente el Rosarino más famoso del mundo era un peso pesado en el equipo.
¿Puede un líder joven e inexperto imponerle autoridad a las estrellas del momento y al mejor de la historia? Hoy no quedan dudas de que si, pero al inicio siempre las hubo.
"Scaloni logró transformar a la estrella en parte de un grupo estelar. Siempre reconoció que era 'Messi 10' pero supo como potenciar a todos los demás para que también se potencie la habilidad del 10. Es decir, entiende que hay alguien que es de otra galaxia, pero supo cómo llegarle para que brille incluso más", dijo Melamed recordando que incluso Messi con técnicos anteriores no supo rendir al 100% de su potencial.
Scaloni se animó a hacer algo distinto de sus antecesores: rodear a Lionel Messi de un equipo que jugara para él, que lo quería ver campeón y que sería afin a su juego. Y tras la intempestiva salida del crack argentino del club que es su casa, Barcelona FC, le dio refugio en la Selección durante la dura transición con el PSG. Messi devolvió la gentileza haciendo del equipo albiceleste su prioridad en los contratos que firmó con los clubes subsiguientes.
Russo coincide con esta visión de que el equipo logró lo que muchas organizaciones buscan: convertir un conjunto de individualidades en un sistema cohesionado. Se trata de generar "acuerdos y confianza como equipo", un resultado que no surge de manera espontánea sino de un trabajo sostenido sobre valores, roles y objetivos compartidos.
Decisiones difíciles y autoridad
Scaloni tenía con Lionel una buena relación tras haber jugado ambos en la Selección. Pero a la vez tomó el mando del equipo para una etapa de recambio, en la que muchos de los nombres indiscutibles dejarían la escuadra.
Durante sus primeros años al frente de la albiceleste recuperó a figuras como Paulo Dybala, Giovani Lo Celso, Germán Pezzella y Marcos Acuña, además de alguien que fue clave para la consagración de 2022: Ángel Di María. También acompañó el debut en Selección de ídolos indiscutidos que hoy son referentes argentinos en las ligas y equipos más competitivos del mundo, como Lautaro Martínez, Leandro Paredes, Cristian Romero, Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Emiliano "Dibu" Martínez.
Aún así, no le tembló el pulso para tomar decisiones complejas. No dudó en dejar fuera del equipo al propio Dybala, y no le perdonó la vida a Alejandro "Papu" Gómez por haber revelado a los medios detalles sobre una lesión de un compañero que no se debía dar a conocer.
El resultado fue un estilo de juego muy definido, con un equipo que entendió a la perfección cuál era el rol de cada uno, qué hacer cuando ese uno no puede cumplirlo y cómo reemplazarlo. El propio Scaloni hizo referencia a esa construcción colectiva tras el triunfo ante Países Bajos en Qatar: "En este Mundial dimos sobradas muestras de carácter, este equipo muestra facetas según lo que pide el partido, siempre sabe lo que tiene que hacer". La frase sintetiza una idea que excede lo táctico: la capacidad de un equipo de adaptarse sin perder su identidad.
Esa flexibilidad es otro de los puntos que Russo aborda a partir del concepto de "agilidad lateral". En su trabajo, define esta competencia como "la capacidad de mirar no solo mi área funcional sino a la organización como un sistema y comprender la necesidad de trabajar juntos para el mismo objetivo de negocio". En entornos complejos, agrega, implica "asociarse con otras áreas para el logro de objetivos comunes". En el caso de la Selección, esa lógica se expresa en la forma en que conviven distintas generaciones, estilos y roles dentro del equipo.
Russo lo plantea en términos de mentalidad: "Implica lograr una mentalidad más flexible que me permita pensar fuera de mi área de conocimiento o experiencia para comprender el negocio de forma más sistémica o integral". También advierte que este tipo de trabajo requiere "cierta humildad para dejar de lado puntos de vista o visiones propias", un rasgo que aparece con frecuencia en las descripciones del liderazgo de Scaloni.
Un líder para los tiempos que corren
No fue con decisiones firmes que Scaloni se impuso ante el equipo de estrellas multimillonarias que hoy concentran para defender su título de campeones del mundo. Su clave la resumió recientemente uno de sus jugadores más conocidos, Rodrigo De Paul, en una entrevista con LUZU TV: "Scaloni es distinto con cada uno, diferente de como se venía haciendo hasta ahora, cuando se decía que todos los jugadores eran iguales" y había que tratarlos por igual. "Con cada jugador sabe qué punto tocar para que nos sintamos más queridos, o cómodos o en un ambiente de trabajo más saludable", añadió.
"A mi me ganás mucho con el cariño y la cercanía", afirmó la estrella de Racing Club y Atlético de Madrid que hoy es el mejor escudero de Messi en Inter Miami. "A mi él me dice 'charla a las 3´y yo voy y hablamos cero de fútbol. Quiere saber cómo estoy, lo personal, generamos un vínculo mucho más cercano y siempre en los lugares de trabajo donde te sentís cómodo, uno da un poco más que donde va medio obligado."
Para poner en términos más teóricos las palabras del 7 de la Selección, Melamed mencionó que los rasgos fundamentales de Scaloni como líder son su humanidad. su humildad y su cercanía.
"La empatía, la simplicidad que tiene Scaloni, son rasgos que conectan mucho con los jugadores. Lo hacen sentir cercano. Pero pese a esa cercanía, eso no quiere decir que no tome las decisiones que tiene que tomar y que sabe tomar. Lo que lo distingue, precisamente, es que sabe tomar las decisiones difíciles pero de una manera absolutamente humana."
Lorena Comino, CEO de Facturante, también tomó en una columna enviada a iProfesional a Scaloni como referente de un nuevo liderazgo que condujo a un grupo atravesado por presión, expectativas y egos, con un estilo de liderazgo sin grandilocuencias, con bajo perfil y con las personas en el centro. "No lo hizo imponiendo autoridad desde el miedo, sino desde la coherencia, la escucha y una idea clara de equipo. Y en el mundo de las startups, donde todo se mueve rápido, con información incompleta y contexto incierto, esa forma de liderar no es un lujo: es una necesidad", mencionó.
"Liderar, para mí, es entender que las personas no dejan su vida en la puerta de la oficina. Scaloni lo entendió desde el primer día: manejó egos, escuchó silencios y construyó confianza incluso en un vestuario lleno de estrellas. No es un detalle menor. Sin confianza, no hay equipo que funcione, ni en una cancha ni en una empresa", afirmó la CEO. "Scaloni nunca gritó más fuerte que el grupo. Nunca se puso por encima del proyecto. Construyó algo que lo trasciende. Ese, para mí, es el mejor indicador de liderazgo. No es brillar solo. Es lograr que otros brillen juntos."
El jefe preferido de los jóvenes
Días atrás, cuando la selección Uruguaya quedó al borde de la eliminación del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, algunos hinchas de "La Celeste" remarcaban los distintos estilos de liderazgo de Marcelo Bielsa -exitosísimo DT argentino a nivel internacional- y el de Scaloni. Los jóvenes, prefieren generalmente a este último.
En una era en la que los líderes se encuentran sobrepasados y alienados por las más recientes generaciones que ingresan al mundo del trabajo, Scaloni es un referente del jefe que los jóvenes esperan tener.
"Fundamentalmente, se identifican con él porque es alguien posible, que no se la cree ahí arriba sino que tiene un ego saludable y la capacidad de conmoverse", dijo Melamed a iProfesional. "Es un estilo con el que cualquiera puede sentirse identificado porque es algo lograble. Es buena gente, sano, alguien con quien cualquiera de nosotros se sentaría a tomar un café", sentenció el autor de "Liderazgo Humano" de Editorial Paidos Empresa.
"Pero lo más destacable aun es que Scaloni no logró solo llegar (a la Selección, a ser campeón del mundo) sino mantenerse. Es un líder que sabe que todos los días empieza de vuelta y que sabe que la cima está mucho más arriba. Nunca trata de posicionarse como alguien que ya lo logró todo, sino que siempre está buscando nuevos objetivos y nuevas maneras de llegar", sentenció. A todas las luces, el DT es un líder inspirador.
Queda por verse qué tan lejos la "era Scaloni" llega en la Selección argentina para el Mundial 2026. Las preguntas son múltiples y trascienden si el equipo podrá repetir la hazaña de Qatar. ¿Será el último Mundial de Lionel Messi? Si así es, ¿cómo se verá esa Selección argentina del futuro y cómo será su juego? Probablemente algunas de las respuestas se puedan encontrar en el estilo de liderazgo de Lionel Scaloni y su equipo, el más exitoso de la historia del fútbol Argentino.