OPINIÓN EXPERTA

La Scaloneta y una nueva lección fuera de la cancha: por qué la esperanza también se entrena

Seguir intentando sin garantía de éxito hasta el último minuto es una de las marcas registradas de la Scaloneta que rindió sus frutos
Por Sebastián Blasco*
MANAGEMENT - 08 de Julio, 2026

La Selección Argentina volvió a ofrecer una enseñanza que trasciende el fútbol. El último partido del equipo de Lionel Scaloni frente a su par de Egipto en el marco de la Copa del Mundo, dejó una reflexión que puede trasladarse a la vida cotidiana, el trabajo y los vínculos: el valor de la esperanza.

Ya conocemos las bondades de la Scaloneta. Durante estos ocho años del ciclo liderado por Lionel Scaloni, esta selección nos mostró un camino que trasciende al fútbol y que puede representar una guía para nuestros trabajos, nuestras familias y nuestros vínculos.

Desde el inicio del proceso, la Selección ha sido reconocida por aspectos que van mucho más allá del rendimiento deportivo. Mucho se habló de la asertividad comunicacional del entrenador, la solidaridad del equipo, la inteligencia emocional, la integración de los vínculos familiares y el clima de trabajo distendido que supieron construir. También de deportistas que dejaron de lado sus egos para disponerse al encuentro del otro, que ponen en palabras lo que sienten, que se acercan afectivamente y que se muestran como personas accesibles y humanas.

Sin embargo, el encuentro más reciente sumó una enseñanza diferente. Hoy, casi sin buscarlo, nos regalaron una lección más: el valor de la esperanza. La decisión de seguir buscando hasta el final, aun cuando todo parece indicar que ya no hay tiempo. No siempre esa búsqueda tendrá un desenlace victorioso. Muchas veces el esfuerzo no alcanzará, el gol no llegará y el resultado será adverso. Pero hay algo profundamente valioso en no renunciar antes de tiempo.

Esperanza vs. optimismo

Desde la psicología, Blasco advierte que con frecuencia se confunden dos conceptos distintos. Vivimos en una época donde muchas veces confundimos esperanza con optimismo. La esperanza no consiste en creer que todo va a salir bien, sino en seguir actuando aun cuando no tenemos garantías de que eso ocurra. Es elegir no darse por vencido, sostener el compromiso hasta el último segundo y permanecer disponibles para aquello que todavía puede suceder.

Esa actitud representa una de las principales fortalezas del equipo dirigido por Scaloni y un aprendizaje aplicable a cualquier ámbito de la vida. Quizás este haya sido otro regalo de la Scaloneta: recordarnos que, mientras haya tiempo, siempre vale la pena seguir buscando.

*Sebastián Blasco es director de la Diplomatura en Psicología Deportiva de la Universidad Austral

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