En el país con más burnout de la región, ¿cómo puede ayudar el juego?
Ninguna empresa diagnostica "tenemos burnout", pero el juego cambia las dinámicas y permite que se resuelvan los problemas de comunicación
Hace unos meses, un estudio de Bumeran ubicó a la Argentina, por cuarto año consecutivo, a la cabeza del ranking regional de burnout laboral: nueve de cada diez trabajadores dijeron sentirse agotados. Otro relevamiento, de Insight 21, midió el fenómeno con otra metodología y encontró una tendencia más alentadora, con una caída sostenida desde mediados de 2024.
Más allá de cuál de los dos números sea más preciso, hay un dato en el que casi todos los estudios coinciden: la causa más citada de desgaste no es la cantidad de horas trabajadas, sino la sobrecarga percibida y la mala comunicación dentro de los equipos.
Trabajo hace más de trece años diseñando dinámicas lúdicas para equipos de trabajo, y esa distinción entre horas trabajadas y desgaste percibido es la clave de todo lo que hago. El burnout no se resuelve necesariamente trabajando menos: se resuelve cambiando cómo se relaciona un equipo con su carga de trabajo. Y ahí es donde el juego, bien diseñado, deja de ser un recreo y se convierte en una herramienta de diagnóstico.
Cómo el juego cambia las dinámicas
Cuando entro a una empresa, casi nunca me dicen "tenemos burnout". Me dicen que el equipo está desalineado, o que hay problemas de comunicación entre áreas.
Son formas más cómodas de nombrar lo mismo. Lo que encuentro, casi siempre, es que esas fricciones existen desde hace tiempo pero nadie las nombra en una reunión formal, porque el formato de la reunión no lo permite: hay jerarquía, hay mirada del jefe, hay miedo a quedar mal. El juego cambia esa ecuación porque baja la guardia sin que nadie lo note. En una dinámica bien diseñada, la gente dice cosas que jamás diría en una sala de reuniones, y ese material es oro para entender qué le está pasando realmente a un equipo.
Ahí está la diferencia entre el juego como tegsa building, decorativo, la típica salida de integración con actividades genéricas que no dejan nada al día siguiente, y el juego como herramienta de transformación real. La diferencia no es el nivel de diversión, es el diseño: cada dinámica que armo tiene un objetivo diagnósticoespecífico, y lo que pasa durante el juego se traduce después en una conversación concreta sobre lo que ese equipo necesita cambiar.
En un contexto de sobrecarga generalizada como el que atraviesa buena parte del mercado laboral argentino, sumar un beneficio más, desayuno gratis, gimnasio, flexibilidad de horario sin cambiar nada más, rara vez ataca la causa real del desgaste. Esos beneficios mejoran el clima en el margen, pero no tocan la estructura de comunicación que generó el problema.
El juego, en cambio, permite intervenir directamente en esa estructura: hace visible lo que no se dice, y genera un espacio donde el cambio se decide en conjunto, no se impone desde arriba.
Algo similar pasa con los equipos que atravesaron reestructuraciones o reducciones de personal en los últimos años, que son justamente los más propensos al desgaste. Ahí el juego no sirve para "levantar el ánimo" de manera superficial, sino para poner en evidencia, de forma segura, la desconfianza y el temor que suelen quedar instalados después de un proceso así. Nombrar eso en voz alta, aunque sea a través de una dinámica, ya es empezar a resolverlo.
No creo que jugar sea la cura mágica contra el burnout, ni lo vendo como tal. Pero sí estoy convencido de algo: en un país que lidera el ranking regional de agotamiento laboral, seguir gestionando equipos con las mismas herramientas de siempre -más reuniones, más beneficios, más control- es apostar a que el problema se resuelva solo. El juego, bien usado, es una de las pocas herramientas que permite bajar el desgaste sin bajar el rendimiento, porque ataca la causa en lugar de maquillar el síntoma.
*Dani Crespo es experto en transformación de equipos a través del juego, la experiencia y las habilidades humanas. Diseña experiencias que ayudan a líderes y equipos a aprender más rápido, colaborar mejor, aumentar ventas y adaptarse a entornos de cambio constante.