Sólo 19% de los estudiantes argentinos llegan a la mitad del secundario en tiempo y forma
Solo 19 de cada 100 adolescentes argentinos de 15 años llegan a esa edad escolarizados, sin sobreedad y con los aprendizajes mínimos esperados en Lectura y Matemática. Argentina tiene una de las tasas de escolarización adolescente más altas de América Latina, pero cuando se incorporan la sobreedad y los aprendizajes cae al séptimo lugar entre nueve países de la región, indicó la ONG Argentinos por la Educación.
Se basan en el Índice de Resultados Escolares, que mide cuántos chicos están en la escuela, cuántos avanzan sin repetir ni abandonar y cuántos alcanzan los aprendizajes mínimos. En Argentina, en 2025, cumplen las tres condiciones 19 de cada 100 chicos de 15 años.
En 2025, Uruguay encabezó el Índice de Resultados Escolares, con 35 de cada 100 adolescentes que llegan en tiempo y forma a la mitad de la educación media, seguido por Chile, con 34. Luego aparecen Brasil, con 25; Perú, con 23; México y Colombia, ambos con 20. Argentina se ubica a continuación, con 19, por encima solamente de Ecuador (14) y Paraguay (7). Es el único país que perdió posiciones en cada medición desde 2012.
La educación argentina en crisis
Argentinos por la Educación resalta que en el país, "la cobertura es alta y los aprendizajes, bajos. El 97% de los chicos de 15 y 16 años asiste a la escuela, la segunda tasa de la región detrás de Chile (99%), pero solo el 25% alcanza el nivel 2 de PISA en Lectura y Matemática, el séptimo lugar entre los nueve países."
La evolución histórica muestra un deterioro de la posición argentina. En 2009, 26 de cada 100 adolescentes llegaban a los 15 años en tiempo y forma, lo que ubicaba al país en el tercer lugar entre los países comparados. El indicador bajó al 23% en 2012 y 2018, al 22% en 2022 y finalmente al 19% en 2025.
En paralelo, Argentina retrocedió en términos relativos: es el único país que perdió posiciones en cada medición desde 2012, hasta quedar séptimo.
Los resultados educativos no guardan una relación automática con el nivel de riqueza de los países. Argentina tiene el tercer PBI per cápita más alto de los países analizados, pero queda por debajo del IRE de Brasil y Perú, que tienen menores niveles de ingreso por habitante y mayores tasas de pobreza.
Lectura y Matemática
Los factores externos ya no alcanzan para explicarlo. Entre 2009 y 2025, Argentina amplió la asistencia escolar del 90% al 97%, y entre 2009 y 2022 redujo la sobreedad del 38% al 16%. Pero la proporción de chicos que alcanza los aprendizajes mínimos en Lectura y Matemática siguió cayendo en todo el período, y es el único de los nueve países que perdió posiciones en cada medición desde 2012.
El desafío regional, señala el informe, es lograr que esa expansión del acceso se traduzca también en trayectorias escolares sostenidas y aprendizajes.
El documento también compara las tasas de sobreedad, es decir, la proporción de estudiantes que cursan un grado o año inferior al esperado para su edad. En Argentina, el 21% de los chicos de 15 años se encuentra en esta situación, es decir, el 79% de los alumnos realizan su escolaridad sin repetir, abandonar, ni entrar tarde al sistema educativo. Los países con menores niveles de sobreedad son México (10%), Brasil (15%), Ecuador (16%) y Chile (16%). En el otro extremo, las tasas más altas se registran en Colombia (37%), Paraguay (25%) y Perú (23%).
"En Argentina las autoridades suelen jactarse del aumento de la cobertura, pero omiten los bajos resultados en el aprendizaje. Este índice, al combinar distintas variables, brinda una imagen más fidedigna y difícil de soslayar. Con más alumnos y menos sobreedad que años atrás, en la actualidad son menos quienes llegan a tiempo y con los conocimientos esperados", afirma Alejandro Morduchowicz, especialista en planeamiento y políticas educativas.
"La comparación con países de mayor pobreza debería sumar una segunda alerta: los factores externos ya no alcanzan para explicar nuestro bajo desempeño. Despejado esto, queda como gran responsable la política educativa, cuya mayor constante es la de su ausencia o sus desaciertos, según el caso", agregó Morduchowicz.
"La escuela se sostiene en comunidad. Con directores que confían en sus equipos, con familias que apoyan a la escuela, con gobiernos que potencian. No podemos relegar el aprendizaje a las escuelas porque esto nos ocupa a todos. Si queremos que los estudiantes vayan a la escuela y allí aprendan en tiempo y forma, debemos asumir el compromiso y así podremos revertir la tendencia", sostiene Agustín Porres, director regional para América Latina de Fundación Varkey. Y añade: "La confianza es el punto de partida: cuando gobiernos, directores, docentes y familias confían entre sí, los chicos van a clase y aprenden. El camino es acompañar de cerca a las escuelas, sostener pocas prioridades claras y aprender de lo que ya funciona en otros países de la región".
"El informe muestra que, si bien toda la región avanzó en materia de escolarización, la progresión escolar experimentó cambios drásticos después de la pandemia en algunos países. En Brasil, en paralelo con la reducción de la proporción de estudiantes con sobreedad, aumentó el porcentaje de estudiantes que alcanzan el nivel 2 o superior tanto en Matemática como en Lectura. En Argentina, en tanto, este porcentaje siguió disminuyendo durante el mismo período", analiza Guilherme Lichand, profesor de la Universidad de Stanford y codirector del Stanford Lemann Center. Y concluye: "Los resultados generan preocupación por la posibilidad de garantizar aprendizajes adecuados y equitativos en América Latina, y en Argentina en particular".
"Este tipo de indicadores nos ayudan a contextualizar tanto los avances en escolarización como en logros de aprendizaje, cosas que en general miramos de forma separada. El informe muestra cómo el crecimiento de las tasas de escolarización en la región convive con el estancamiento en aprendizajes desde 2009, generando trayectorias irregulares en el Índice de Resultados Escolares, con una tendencia a la baja en los años más recientes. Argentina es el único país que muestra una caída consistente en cada año de la serie, lo que sugiere que podemos aprender de las políticas implementadas en la región, que han logrado un mejor equilibrio entre estas dos metas fundamentales", plantea Nicolás Buchbinder, Candidato doctoral, Universidad de Colorado Boulder.